Alcanza la total vacuidad
para conservar la paz.
De la aparición bulliciosa de todas las cosas,
contempla su retorno.
Todos los seres crecen agitadamente,
pero luego, cada una vuelve a su raíz.
Volver a su raíz es hallar el reposo.
Reposar es volver a su destino.
Volver a su destino es conocer la eternidad.
Conocer la eternidad es ser iluminado.
Quien no conoce la eternidad
camina ciegamente a su desgracia.
Quien conoce la eternidad
da cabida a todos.
Quien da cabida a todos es grandioso.
Quien es grandioso es celestial.
Quien es celestial es como Tao
Quien es como el Tao es perdurable.
Aunque su vida se extinga, no perece.
(Tao Te King, cap.16)
Habiendo llegado Confucio al estado de los Chou para oír la opinión de Lao-tze sobre los ritos, Lao-tze le responde: "Los hombres de que hablas han muerto y de ellos sólo queda hoy su palabra. Cuando el sabio encuentra favorables los tiempos, va adelante; en caso contrario, vaga errabundo de aquí para allá. A mi parecer, óptimo comerciante es aquel que, cargado de riquezas parece un pobre; sumo sabio, aquel que, aun siendo de perfecta virtud, parece un estulto. Deja estar a tus vanos espíritus, a tus muchos deseos, a tus formas exteriores y a tus licenciosos propósitos. Son cosas todas que no te podrán ayudar".
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