Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté
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20 nov 2015

....... entonces ayuda a otros si notas que te envidian .......... then help others if you notice that they envy you ............

Nadie elige ser envidioso. Nosotros deliberadamente no buscamos las razones para desear tener cosas que no tenemos. Ese es nuestro estado natural. Estas cosas nos encuentran. La razón para dejar de ser víctima de la envidia es que duele. Es una mala interpretación de una situación que nos hace sentir mal. La mala interpretación es tanto acerca de la gente que nos envidia como sobre nosotros mismos. Si envidiamos a otra persona, nos imaginamos que tienen algo que los hace mejor que nosotros. Podría ser la riqueza, la fama, el respeto, la belleza, el coraje, la inteligencia, la sabiduría, estatura, peso, pecas, sin pecas, todo en absoluto. No hay fin a las cosas que imaginamos nos podrían hacer una mejor persona o que nos traigan felicidad. El otro lado de la envidia es que cuando vemos algo que queremos, nos imaginamos que nos falta. Ese es el lado que duele.

Para trabajar con nuestra envidia, tenemos que recordar que nuestra única forma de satisfacer la envidia es ser feliz con lo que tenemos. La envidia no es tanto por no tener sino por no apreciar lo que somos. No importa lo mucho que acumulamos, por muy perfectos que parezcamos, hasta que no estemos contentos con nosotros mismos, vamos a ser susceptibles a la envidia. Para ser feliz con nosotros mismos tenemos que reconocer como somos, que somos lo suficientemente buenos. Suficientemente bueno no quiere decir que no trabajemos en convertirnos intencionadamente diferentes, aprendemos nuevas formas de interactuar con el mundo y con nuestras mentes. Bastante bien significa que no importa dónde querramos ir, tenemos que empezar en donde estamos. La alegría no es un destino, es una manera de viajar.

Cuando aprendes a ver la envidia como un síntoma habitual de tu propia visión sobre tu valor innato, puedes trabajar de forma productiva con el sentimiento. Toma una respiración, siente el aguijón de la envidia, y recuerda que estás en el camino correcto, comenzando de nuevo dónde te encuentres. Cuando notas que la envidia surge, haz un esfuerzo especial para practicar la bondad y la compasión por uno mismo y los demás. Entonces ayuda a otros si notas que te envidian.

inspiring quotes
la felicidad nunca llega para aquellos que no aprecian
lo que realmente tienen
Nobody chooses to be envious. We don’t purposefully look for reasons to wish we had things that we don’t. That is our natural state. These things find us. The reason to stop falling victim to envy is that it hurts. It is a misinterpretation of a situation that makes us feel bad. The misinterpretation is both about the people that we envy and about ourselves. If we envy another person, we imagine that they have something that makes them better than us. It could be wealth, fame, respect, beauty, courage, intelligence, wisdom, height, weight, freckles, no freckles, anything at all. There is no end to things we imagine might make us a better person or bring us happiness. The other side of that envy is that when we see something we want, we imagine that we are lacking. That is the side that hurts.

To work with our envy, we have to remember that our only way to satisfy envy is to be happy with what we have. Envy is not as much about not having as not appreciating what we are. No matter how much we accumulate, no matter how perfect we appear, until we are happy with ourselves, we will be susceptible to envy. To be happy with ourselves we have to recognize that as we are, we are good enough. Good enough does not mean we don’t work on becoming intentionally different, learn new ways to interact with the world and with our minds. Good enough means that no matter where we want to go, we have to start where we are. Contentment is not a destination, it is a way to travel.

When you learn to see envy as a symptom of habitually overlooking your own innate value, you can work productively with the feeling. Take a breath, feel the sting of envy, and remember that you are on the right path, beginning again where you are. When you notice envy arising, make a special effort to practice kindness and compassion for yourself and others. Then help others if you notice that they envy you.

fuente

1 oct 2015

EMOCIONES PERTURBADORAS



Las enseñanzas del Buda describen 84.000 estados de conciencia condicionados y velos de la mente que conducen a acciones y palabras torpes. Dichos estados aparecen mediante las diferentes combinaciones de cinco emociones perturbadoras principales:

ignorancia, 
orgullo, 
apego, 
celos e 
ira. 

A veces se cuentan también seis emociones perturbadoras que producen los seis reinos de existencia, y en ese caso separan el apego y la avaricia.

El Buda aconseja un método de tres pasos para vencer a estos enemigos que, aunque imaginarios, son muy tenaces. Como base se desarrolla en el Camino Angosto una atención interior, de modo que uno se vuelva consciente desde la aparición misma de los estados difíciles. A partir de allí se evitan las condiciones que por experiencia ocasionan emociones perturbadoras, lo que impide los dramas. Esto nos proporciona un tiempo valioso y simplemente intercala un paseo cuando de otro modo uno hubiera perdido la visión.

Como segundo paso, uno entiende en el Gran Camino la esencia pasajera, condicionada y compuesta de toda emoción perturbadora. Cinco minutos antes no estaba ahí, y de acuerdo con la experiencia, cinco minutos más tarde habrá desaparecido de nuevo. No tendría sentido entonces seguir ahora a un sentimiento que está en constante cambio y comportarse de acuerdo con él. Mediante el conocimiento de que la vivencia de los no meditadores depende principalmente de su propio humor, uno puede ganar la libertad de crear su vida según su propio deseo. El que percibe correctamente una emoción perturbadora es como un científico que investiga y reconoce el patrón subyacente, y le retira cada vez más a esos estados su poder de convicción. También resulta muy útil comparar la propia situación vital con la de los demás. Así desaparece de inmediato toda autocompasión cuando uno se acuerda, por ejemplo, de cuántas personas viven y sufren en África. Con frecuencia pensamientos tales como: ¿Me gustaría cambiarme con él? o yo tengo que aguantarlo sólo por cinco minutos, pero él tiene que aguantarse a sí mismo todo el tiempo, pueden quitarle el aguijón a encuentros desagradables. Mediante esto puede uno, con mayor frecuencia cada vez, regalarles experiencias de retroalimentación compasivas a personas difíciles. Los budistas en general son conscientes del hecho de que los seres se comportan en forma equivocada más por ignorancia que por maldad. Puesto que con seguridad no es la primera vez que se encuentran (el “culpable” se ocasiona a sí mismo grandes daños para el futuro, mientras que su “víctima” suelta mal karma acumulado anteriormente) uno hace desde la compasión lo mejor para ambas partes y a más largo plazo.

Por lo tanto, en el Budismo se cuenta con la estupidez o confusión dentro de las emociones perturbadoras, siendo incluso la causa de todas las demás. Esto no resulta obvio de inmediato, pero si uno considera los resultados de esos velos mentales, se vuelve comprensible. Con frecuencia ocasiona uno sufrimientos indeseados a los demás, porque no pudo uno apreciar las consecuencias hasta el final. El que tantos seres humanos bien intencionados fallen en sus esfuerzos radica en su incapacidad para ver lo que realmente es. Cuando uno simplemente se relaja en el espacio, ve cómo la confusión se basó en la experiencia errónea de separación, y aparecen la inspiración y la claridad. Aún quien no entiende ni la física cuántica ni los 16 planos de vacío de todos los fenómenos que enseñó el Buda, experimenta mediante el centro ganado una transformación de la estupidez en madurez humana. De igual modo, quien no tiene tiempo o posibilidades para realizar largos estudios, no tiene por esto que renunciar a la riqueza de la vida. La mente trabaja en forma total y ágil, y con el Buda no se trata del número de libros leídos, sino simple y llanamente de la experiencia de vida. Entonces, si uno entiende la estructura de las enseñanzas en general, medita según las instrucciones recibidas y sigue el sentido común en vez de la “corrección política”, va por buen camino. Mientras menos energía y tiempo se les dedique a las situaciones difíciles, tanto mejor. Entonces ya no estamos distraídos por tanto tiempo de lo que es significativo, y el continuar se logra con mayor facilidad. A menos que uno esté bajo estrés emocional, seguir la idea de primer pensamiento, mejor pensamiento, en la mayoría de los casos brinda el mejor resultado. Si uno permanece en el flujo de la vida y observa la causa y el efecto, las capacidades que se desarrollan a partir de la experiencia propia sustituirán a los conceptos erróneos.

La tendencia a querer agregar algo al “yo” imaginario para alcanzar de ese modo una felicidad duradera, conduce al apego limitante, cuyo antídoto liberador es la generosidad. Estos campos de experiencia (los más importantes para los seres humanos) del apego, la codicia y la avaricia, permiten (ojalá siempre) buenas relaciones kármicas procedentes de vidas anteriores para que se puedan compartir con otros, los deseos interpersonales para alegría de ambos. También debe uno acostumbrarse a desearles a los demás lo que para uno mismo es difícil de alcanzar. Ellos son incontables y por lo tanto, más importantes que uno mismo. Igualmente es significativo estar conscientes de lo pasajero de toda atracción condicionada como el antídoto contra deseos insatisfechos. Sólo la iluminación es felicidad intemporal y definitiva, y realmente tiene muy poca importancia si uno es conducido a la tumba en un Mazda o en un Mercedes Benz.

La función protectora del “yo”, que se siente como aversión, ira y odio, es privada de su fuerza mediante el amor y la compasión. Cuando aparece la ira, uno debe hacerse consciente de ella rápidamente. Si existe el peligro de una erupción inmediata, se lucha mejor contra ella mientras está todavía iniciándose. En caso contrario, uno guarda distancia y evita la situación. Lo más inteligente es no actuar o hablar en un momento de ira. Es mejor comportarse como un perro grande que no necesita ladrar porque es suficientemente fuerte. Si se consideran con cuidado, los adversarios son más confusos que malvados y, además, tienen que aguantarse a sí mismos día y noche. Por encima de ese sufrimiento, propinarles un puntapié sería muy poco leal. Para el bien de todos uno debería, con entendimiento, encontrar la disposición para quitarle fuerza a la ira, aprender en el transcurso y después olvidar el asunto lo más pronto posible. Como puede resultar difícil, procuran algunos, en especial las mujeres, hablar para liberarse del sufrimiento. Uno no debe dejar que esto se le convierta en una costumbre, pues ésta conduce fácilmente a la soledad.

La idea de ser mejor que otros conduce al orgullo. Igualmente puede uno relajarse en este campo. Con seguridad en el mundo hay alguien más rápido, más fuerte, más inteligente o que da más atención en el amor. Por eso, el antídoto más apropiado aquí es recordar la naturaleza búdica de todos los seres. También es importante saber que el cielo y el infierno ocurren entre las orejas o las costillas de los seres, o donde se suponga que esté la mente. Si uno ve a los demás como excitantes e importantes, esto sólo produce alegría, mientras que si siempre saca a la luz sus defectos, se volverá mentalmente pobre. Siempre estará en mala compañía, y tanto uno mismo, como los demás, comprobarán una menor tendencia a desarrollar las propias habilidades. Simplemente, el ser humano determina mediante su propio punto de vista si el vaso está medio lleno o medio vacío.

La creencia de que uno mismo tiene más derecho al mundo que otros, conduce a la envidia o a los celos. La envidia es un enemigo especialmente tenaz; se puede alimentar de todo, pero también puede sobrevivir perfectamente sin alimento. Con frecuencia actúa en la mente en forma subliminal durante un lapso prolongado. Uno tiene entonces el tiempo suficiente para observarlo bien y entender cómo aparece y actúa. Por lo tanto, este sentimiento es un conejillo de indias de primera para el propio desarrollo espiritual, pues su influjo muestra claramente qué tanto se ha desprendido ya nuestra conciencia de las imágenes. Yo conozco aquí una sola cura, pero que da de inmediato un buen respiro: se desea para la persona a la que se envidia tanto de aquello que ocasiona la envidia, que haga saltar cualquier imaginación y alcance el nivel de los cuentos de hadas. O sea, autos tan grandes que sean difíciles de estacionar, la misión más emocionante en la vida, cientos de chicas hermosas o de jóvenes apuestos cada noche y la salud para poder disfrutar de todo esto. Si de hecho fueran sólo dos, uno puede fortalecer más los buenos deseos.

La corona de la transformación de las emociones perturbadoras es, en el tercer nivel del Camino del Diamante, el dejar entrar al ladrón a una casa vacía, donde no pueda encontrar nada. Uno maneja el sentimiento como una mala película en la televisión, a la que no se le sigue prestando atención. Así permanece uno con terquedad frente a lo que ya se propuso, y deja que el mal humor se marchite por falta de reconocimiento y energía.

Mientras se logra cada vez más éxito en esto con los años de práctica, con asombrosa alegría se le vuelve a uno evidente que las emociones perturbadoras no se disuelven simplemente en el océano de la mente, sino que emergen de nuevo en su forma intemporal, justamente como las cinco sabidurías liberadoras. Los estados difíciles proveen la base para esto, similar a las basuras que se transforman en abono. Donde estuvo antes la mayor perturbación, se desbordará hoy la mayor riqueza.

De esta forma aparece la comprensión cuando la ira que agotó sus fuerzas se disuelve de nuevo en la mente. Uno lo percibe todo de una manera tan clara como si se reflejara en un espejo, sin agregarle ni quitarle nada. El orgullo excluyente se transforma en la experiencia de la multiplicidad y de la riqueza de todas las cosas. El apego se vuelve sabiduría que discierne, la capacidad de entender los acontecimientos tanto individualmente como formando parte de una totalidad. La envidia y los celos, siempre ocupándose en secreto en adelantarse en el pensamiento o pegarse a lo pasado, se convierte en la cortante sabiduría de la experiencia, y hasta la confusión se disuelve en la sabiduría que todo lo penetra. Uno sabe debido a que no está separado de nada, debido a que el espacio y la energía están unidos a todos los tiempos y lugares. Donde al disolverse las emociones perturbadoras se sintió una autoliberación de la mente, y uno fue capaz de percibir su transcurso desde una distancia segura como libre juego, queda un mar de satisfacción. Los estados internos que por tanto tiempo parecieron grandes enemigos aparecen ahora como fuentes de poder. El trabajo con el polvo de carbón produce ahora hermosos diamantes.

Fragmentos de Las Cosas como son, Lama Ole Nydahl


10 jun 2015

Which Intentional Actions (Kamma) influence Name & Fame? Cuáles acciones intencionales influencian nombre y fama?

Un estudiante le preguntó una vez al Buda:
Maestro Gotama, ¿cuál es la causa y condición por el cual algunos seres humanos son influyentes y prominentes, mientras que otros son descuidados y faltos de respeto?

El Bendito Buda explicó entonces:

Aquí, un amigo, un hombre o una mujer es envidioso, es celoso, se resiente, y regatea las ganancias, honor, respeto, reverencia, saludos, fama, el nombre o la veneración que ha recibido con razón por los demás ...
Debido a la intención y a la realización de dicha acción, con la desintegración del cuerpo, justo después de la muerte, renace en un estado de dificultad, en un destino infeliz, en el purgatorio doloroso, o incluso en los infiernos ...
Pero si ese uno con la desintegración del cuerpo, justo después de la muerte, no renace en un estado de privación, en un destino doloroso, el purgatorio, o en los infiernos, pero en cambio vuelve al estado humano, entonces en donde sea que renazca, ese no será influyente, sin importancia, descuidado y falta de respeto #!
Estos son, por lo tanto, las acciones, amigo, que conducen a la falta de respeto en el futuro: Siendo envidiosos, siendo celosos, resentidos, y regateando la ganancia, el honor, el respeto, reverencia, saludos, la fama, el nombre o la veneración que se ha recibido con razón por los demás ...

Sin embargo, amigo, cualquier hombre o mujer, que no es ni envidioso, celoso, resentido, ni escatima las ganancias, honor, respeto, reverencia, saludos, fama, nombre y veneración con razón recibidos por otros, debido a la intención y a la realización de tales acciones mentales ventajosos, con la desintegración del cuerpo, después de la muerte, tal uno reaparece en un destino agradable y feliz, incluso en una de las muchas dimensiones divinas!
Pero si en la desintegración del cuerpo, justo después de la muerte tal uno no vuelve a nacer en un destino feliz, en los mundos celestiales, sino que vuelve a un estado humano, entonces siempre que tal uno vuelve a aparecer, tal es influyente, muy respetado, con una buena reputación, una de gran nombre y fama %!
Este es el camino, amigo que lleva a la fama e influencia, es decir, no tener envidia, celos, resentimiento, ni escatimar la ganancia, el honor, el respeto, reverencia, saludos, la fama, el nombre o la veneración que se recibió con razón por los demás ...

#: Tal escapa del infierno, porque el presente kamma malo es modificado por buen pasado!
%: Tal uno pierde el cielo porque el buen presente kamma es modificado por el mal pasado!

A student once asked the Buddha:
Master Gotama, what is the cause and condition why some human beings are influential and prominent, while others are neglected, and disrespected?

The Blessed Buddha then explained:
Here, friend, some man or woman is envious, is one who is jealous, resents, and begrudges the gains, honour, respect, reverence, salutations, fame, name or veneration that is rightly received by others... Because of intending and performing such action, at the breakup of the body, right after death, such one is reborn in a state of difficulty, in a wretched destination, in the painful purgatory, 
or even in the hells... But if such one at the breakup of the body, right after death, is not reborn
in an state of deprivation, a painful destination, the purgatory, or in the hells, but instead comes back to the human state, then wherever such one is reborn, such one is not influential, unimportant, 
neglected and disrespected #! These are therefore the  actions, friend, leading to future disrespect: 
Being envious, being one who is jealous, resents, and begrudges the gains, honour, respect, reverence, salutations, fame, name or veneration that is rightly received by others...

However, friend, any man or woman, who is neither envious, jealous, resenting, nor begrudging the gains, honour, respect, reverence, salutations, fame, name and veneration rightly received by others, because of intending and undertaking such advantageous mental action, at breakup of the body, after death, such one reappears in a pleasurable and happy destination, even in one of the many divine dimensions! But if at the breakup of the body, right after death, such one is not reborn in a happy destination, in the heavenly worlds, but instead comes back to a human state, then wherever such one reappears, such one is influential, well respected, with a fine reputation, one of great name and fame %! 
This is the way, friend, leading to prominence and influence, namely neither being envious, jealous, 
resenting, nor begrudging the gains, honour, respect, reverence, salutations, fame, name or veneration that is rightly received by others...

#: Such one escapes hell, because the evil present kamma is modified by past good!
%: Such one miss heaven, because the good present kamma is modified by past evil!