escuchando silencios ... pretendidos haikus ... nacen desde la floresta ...
Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".
Mostrando entradas con la etiqueta desapego. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desapego. Mostrar todas las entradas
13 ago 2015
Al dejar ir continuamente, es posible permanecer en ese estado de libertad. Los sentimientos van y vienen, y con el tiempo te das cuenta de que tú no eres tus sentimientos, sino que el verdadero tu se limita a presenciarlos. Dejas de identificarte con ellos. El tú que es consciente de lo que está pasando siempre sigue siendo el mismo.
12 ago 2015
“Do not Think of “letting go of attachment” as an action like a verb but as an absence. Just as if your hand was not there to hold the cup; it would fall to the ground.”
"No pienses en" dejar ir el apego "como una acción como un verbo, sino como una ausencia. Así como si tu mano no estuviera allí para sostener la copa; caería al suelo ".
9 ago 2015

Estar entregado significa no tener emociones fuertes sobre una cosa: "Está bien si pasa, está bien si no pasa".
Cuando somos libres, dejamos los apegos.
Podemos disfrutar de una cosa, pero no la necesitamos para nuestra felicidad.
Hay una progresiva disminución de la dependencia de todo y todos fuera de nosotros mismos.
Estos principios son conformes a las enseñanzas básicas de Buda de evitar el apego a los fenómenos mundanos, así como también a la enseñanza básica de Jesucristo de "estar en el mundo pero no ser de él".
***
A medida de que nos vayamos familiarizado con el dejar ir, nos daremos cuenta de que todos los sentimientos negativos están asociados a nuestro miedo básico relacionado con la supervivencia que la mente cree necesaria.
La técnica de dejar ir deshace los programas progresivamente.
A través de ese proceso, el motivo subyacente tras los pensamientos se vuelve más y mas evidente.
fuente: https://www.facebook.com/aranami.elektra?fref=nf
21 may 2015
Ha Chi Ming

La madurez espiritual es un dejar ir sin censura, no una acumulación perpetua.
"Pero no puedo dejar ir!" Lloras. Pero se puede, en verdad, espera? ¿Tienes que aguantar?
Ni siquiera tienes que dejar ir; tú eres el dejar ir. Nada se pega a ti.
~ Ha Chi Ming
Spiritual maturity is an uncensored letting go, not a perpetual amassing.
“But I can’t let go!” you cry. But can you, in truth, hold on? Must you hold on?
You do not even need to let go; you are the letting go. Nothing sticks to you.
~ Ha Chi Ming
2 abr 2015
La Reina Niña de las Flores

La Reina Niña de las Flores
Vivía en tiempo del Buddha, una joven muy bella, inteligente y bien educada llamada Mallikā, fuente de alegría para sus progenitores. Un día, con sus dieciséis años recién cumplidos, Mallikā fue con sus amigas a los jardines florales públicos llevando en su cesto tres porciones de arroz para la comida. Al salir por la puerta de la ciudad se cruzaron con un grupo de ascetas que entraban en Sāvatthī para efectuar su ronda de mendicantes. El líder del grupo llamó la atención de Mallikā: un hombre cuya magnificencia y belleza sublime le causó tal impresión que la joven le ofreció, impulsivamente, toda la comida que portaba en su cesta.
Ese gran asceta era el Buddha, quien dejó que la joven dispusiera la ofrenda en su cuenco. Después, sin saber a quién había ofrecido la comida, Mallikā se postró a los pies del Buddha y prosiguió su camino henchida de alegría, el Buddha sonrió. Ananda quiso saber por qué sonreía el Buddha, pues no ignoraba que el Iluminado no lo hacía sin una razón. El Buddha respondió que los beneficios de la ofrenda de esa doncella madurarían ese mismo día, ya que ese día se convertiría en la reina de Kosala.
Era increíble, ¿cómo podría el rey de Kosala elevar a una mujer de casta inferior al rango de reina? En la India de aquellos días, con su tan estricto sistema de castas, era impensable.
El Rey Pasenadi, soberano del reino unido de Benares y Kosala, en el valle del Ganges, era el monarca más poderoso de su tiempo. En aquella época estaba en guerra con su vecino Ajātasattu, el rey parricida de Magadha, quien le había vencido en la última batalla. El Rey Pasenadi se había visto obligado a retirarse y regresaba ahora a su capital montado en su caballo. Pero, justo antes de entrar a la ciudad, oyó el canto de una joven en los jardines florales. Era Mallikā que, inspirada por la alegría de haberse encontrado con tan ilustre sabio, cantaba melodiosamente. El rey, hechizado por el canto de la doncella, cabalgó hasta los jardines. Pero Mallikā no huyó del extraño guerrero, sino que se le acercó, asió el caballo por sus riendas y miró directamente a los ojos del rey. Éste preguntó si ya estaba casada, a lo que ella respondió negativamente. Entonces, el rey desmontó de su montura, se recostó sobre la hierba y, apoyando su cabeza en el regazo de la joven, dejó que ella le consolara de su desventurada batalla.
![]() |
A partir de entonces Mallikā, que por su belleza parecía una diosa, fue sumamente estimada por el rey. La noticia se extendió rápidamente por todo el reino: Mallikā había ascendido a la más elevada posición del estado por haber hecho un simple ofrecimiento al Bienaventurado -lo que indujo a sus súbditos a ser amables y generosos con sus compañeros-. Dondequiera que fuera la reina, la gente proclamaba gozosa: “Esa es la reina Mallikā, que dio limosna al Buddha”.
Poco después de convertirse en reina, Mallikā fue a ver al Iluminado para esclarecer algo que la tenía confundida: ¿Cómo es posible que una mujer sea hermosa, rica y poderosa; que otra sea hermosa, pero pobre y sin poder; que aún otra sea poco agraciada, rica y muy poderosa; y que, finalmente, otra sea fea, pobre y sin poder alguno? Tales diferencias pueden observarse constantemente en la vida diaria. Pero, mientras las personas comunes y corrientes se satisfacen con explicaciones tan vulgares como el destino, la herencia o la suerte, la Reina Mallikā quería indagar más profundamente, pues estaba convencida de que nada ocurría sin una causa.
EL Buddha le explicó con gran detalle que las cualidades y condiciones de vida de la gente, en general, reflejan la naturaleza moral de sus acciones en vidas previas. La belleza estaba causada por la paciencia y la docilidad; la prosperidad por la generosidad; el poder por el hecho de no envidiar nunca a los demás sino, más bien, regocijarse en su éxito. Cualquiera de estas tres virtudes se manifestará, en las personas que las haya cultivado, como su “destino”; generalmente suele ser una mezcla de las tres, pues son muy pocas las ocasiones en que una persona se ve favorablemente dotada de los tres atributos. Tras escuchar este discurso, Mallikā resolvió en su corazón ser siempre amable con sus súbditos y no regañarles; ofrecer limosnas a todos los monjes, a los brahmines y a los pobres; y nunca envidiar a nadie que fuera feliz. Finalizada la exposición del Buddha, Mallikā tomó refugio en la Triple Gema y, durante el resto de sus días, fue siempre una discípula leal. Después de convertirse ella misma en fiel devota laica del Buddha, Mallikā convirtió a su marido al Dhamma del Buddha.
![]() |
Después el rey fue a ver al Buddha y le contó la conversación para conocer la opinión de un sabio. El Buddha corroboró sus declaraciones, pero extrajo de las mismas una lección sobre la compasión y la no violencia:
Habiendo recorrido mentalmente todas las estancias,
uno no encuentra a nadie al que ama más que a sí mismo.
Puesto que los demás también se quieren a sí mismos más que a nadie, quien se ama a sí mismo no ha de dañar a los demás.
Un día compareció ante el Buddha un hombre profundamente afligido por la muerte de su hijo. No era capaz de comer ni de trabajar. Había caído en una seria depresión y se pasaba el día en el cementerio gritando: “¿Dónde estás hijo, mi único hijo? ¿Dónde estás?”. El Buddha le enseñó una lección difícil: “Los seres queridos aportan tristeza, lamento, dolor, pena y desesperación” –resultado que surge del apego-. Aunque su propia experiencia ratificaba las palabras del Buddha, el hombre se sintió ofendido por esta máxima y se marchó malhumorado. La conversación fue transmitida al rey, quien preguntó a su mujer si era realmente cierto que la tristeza podía ser consecuencia del amor. “Si el Despierto lo ha dicho, ¡Oh rey!, entonces es así”, respondió ella devotamente.
El rey objetó que Mallikā aceptara cualquier palabra del Buddha, como un discípulo de su gurú. Entonces ella envió un mensaje al Buddha para saber si su información era correcta y obtener más detalles sobre el acontecimiento. La respuesta del Buddha fue afirmativa y le dio además una explicación más completa. Pero Mallikā decidió no transmitir directamente al rey la respuesta del Buddha y utilizar, en su lugar, un método indirecto. Así pues, Mallikā preguntó a su marido si amaba a su hija, a su segunda esposa, al príncipe heredero, a ella misma y a su reino. Naturalmente, el rey asintió: estos cinco eran sus seres más queridos y los amaba profundamente. Pero si les sucediera algo, inquirió Mallikā, ¿acaso no sentirías tristeza, lamentación, dolor, pena y desesperación a causa de ese amor? Entones, el rey comprendió y vio cuán sabiamente penetraba el Buddha toda existencia: “Muy bien, Mallikā, puedes seguir venerando al Bienaventurado”. Y el rey se levantó, descubrió su hombro, se postró deferentemente en la dirección en la que residía el Bienaventurado y le saludó tres veces exclamando: “¡Homenaje al Bienaventurado, el Arahant, el Ser Completamente Iluminado!”.
Pero la vida de esta pareja no siempre permaneció libre de conflictos. Un día se disputaron a causa de un desacuerdo en cuanto a las obligaciones de una reina. Por alguna razón, el rey se había enfadado con su mujer y se negaba a mirarla, como si su esposa se hubiera disuelto en el aire. Al día siguiente, cuando el Buddha llegó al palacio para comer y preguntó por la reina, Pasenadi frunció el ceño y exclamó: “¿Qué pasa con la reina? La fama se la ha subido a la cabeza”. Inmediatamente el Despierto relató un incidente que aconteció a la pareja real en una vida anterior cuando ambos eran seres celestiales, una pareja de devas que se amaban inmensamente. Una noche, al desbordarse un río, los dos devas se vieron obligados a permanecer separados. Ambos lamentaron esa noche irrecuperable, que en sus mil años de existencia en ese reino jamás podría ser reemplazada. Y durante el resto de sus días nunca se separaron el uno del otro y siempre recordaron aquella separación como una advertencia, de forma que su felicidad perdurara hasta el fin de sus vidas.
Conmovido por el relato del Buddha, el rey Pasenadi se reconcilió con su esposa. Mallikā dedicó los versos siguientes al Bienaventurado:
He escuchado con alegría tus diversas palabras,
que has pronunciado para nuestro bienestar.
Con tu charla has disipado mi pena.
¡Larga vida a mi asceta, portador de júbilo!
En una oportunidad en que el Rey Pasenadi estaba escuchando una charla del Dhamma impartida por el Buddha, le llegó la noticia de la muerte de Mallikā. La noticia le conmovió tan profundamente, que su pesar no podía ser siquiera mitigado por las palabras del Buddha, quien le recordaba que no había nada en el mundo que pudiera escapar al deterioro y la muerte.
Su apego –“del amor surge la tristeza”- era tan fuerte que cada día iba a ver al Buddha para conocer el destino de su esposa. Si tenía que seguir en la tierra sin ella, al menos quería saber de su renacimiento. Pero el Buddha le distrajo durante siete días mediante fascinantes y conmovedores discursos del Dhamma, de forma que sólo se acordaba de su pregunta cuando se encontraba de nuevo en su casa. Sólo el séptimo día respondió el Buddha a su pregunta, afirmando que Mallikā había renacido en el paraíso de Tushita “el paraíso de los devas gozosos”. Con el fin de no incrementar el pesar del rey, el Buddha no mencionó los siete días que su esposa había vivido en el infierno a causa de una acción en su presente vida que la había llevado al peor de los renacimientos. Aunque fue una estancia muy corta la que pasó allí, se puede comprender que Mallikā no alcanzó el estado del que accede a la corriente durante su vida en la tierra, ya que el que accede a la corriente no puede renacer en un estado inferior al nivel humano. No obstante, esta experiencia de sufrimiento infernal, junto con el conocimiento del Dhamma y sus grandes méritos, debió acelerar en Mallikā la maduración del logro del acceso a la corriente.
fuente: budismotheravada.org

16 mar 2015
SN 21,8 Nanda Sutta – Nanda
SN 21,8 Nanda Sutta – Nanda
En Savatthi. Entonces el Venerable Nanda, el primo materno del Bienaventurado, puso su hábito recién planchado y bien almidonado, se pintó los ojos, tomó su cuenco de cristal y se acercó al Bienaventurado. Habiéndole rendido homenaje, se sentó a un lado y el Bienaventurado le dijo:
“Nanda, no es apropiado para ti, un hombre de clan que abandonó la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar, que vistas tu hábito recién planchado y bien almidonado, te pintes los ojos y lleves el cuenco de cristal. Lo que es apropiado para ti, Nanda, un hombre de clan que abandonó la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar, que seas un morador del bosque, alguien que coma la comida de las limosnas, que vista un hábito de trapos y que vivas indiferente a los placeres sensuales.”
Esto es lo que el Bienaventurado dijo y, habiendo dicho esto, el Afortunado, el Maestro agregó:
“¿Cuándo veré a Nanda como un morador del bosque,
Que viste el hábito confeccionado de trapos,
Que subsiste de los restos de los extraños,
Indiferente a los placeres sensuales?”
Entonces, no mucho tiempo después, el Venerable Nanda llegó a ser un morador del bosque, alguien que comía la comida de las limosnas, que vestía un hábito de trapos y que vivía indiferente a los placeres sensuales.
fuente: foro del sitio www.bosquetheravada.org
En Savatthi. Entonces el Venerable Nanda, el primo materno del Bienaventurado, puso su hábito recién planchado y bien almidonado, se pintó los ojos, tomó su cuenco de cristal y se acercó al Bienaventurado. Habiéndole rendido homenaje, se sentó a un lado y el Bienaventurado le dijo:
“Nanda, no es apropiado para ti, un hombre de clan que abandonó la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar, que vistas tu hábito recién planchado y bien almidonado, te pintes los ojos y lleves el cuenco de cristal. Lo que es apropiado para ti, Nanda, un hombre de clan que abandonó la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar, que seas un morador del bosque, alguien que coma la comida de las limosnas, que vista un hábito de trapos y que vivas indiferente a los placeres sensuales.”
Esto es lo que el Bienaventurado dijo y, habiendo dicho esto, el Afortunado, el Maestro agregó:
“¿Cuándo veré a Nanda como un morador del bosque,
Que viste el hábito confeccionado de trapos,
Que subsiste de los restos de los extraños,
Indiferente a los placeres sensuales?”
Entonces, no mucho tiempo después, el Venerable Nanda llegó a ser un morador del bosque, alguien que comía la comida de las limosnas, que vestía un hábito de trapos y que vivía indiferente a los placeres sensuales.
fuente: foro del sitio www.bosquetheravada.org
11 jun 2013
renunciar a lo que no es nuestro produce felicidad! .......
![]() |
Monjes, dejar todo lo que no es de uno, renunciar a ello!
Dejando, renunciando y en todos los aspectos soltarlo todo, dará lugar a un bienestar duradero, a la sencillez y a la felicidad!
¿Y qué es, monjes, que no es de uno?
El ojo no es el suyo ... Las formas no son tuyas ...
El oído no es el suyo ... Los sonidos no son los suyos ...
La nariz no es suya ... Los olores no son tuyos ...
La lengua no es la suya ... Los gustos no son los suyos ...
El cuerpo no es tuyo ... Las formas táctiles no son tuyos ...
La mente no es la suya ... Los estados mentales no son tuyos ...
Cuando hayan dejado, renunciado a ellos y estén totalmente liberados de ellos, entonces de hecho se les llevará a su bienestar, a la comodidad y a la felicidad durante mucho tiempo ...
Imagínense, Monjes, que la gente se llevase cualquier hierba seca y palitos y se llevara todo este bosque y luego lo quema todo haciendo de él, cenizas! ¿Entonces ustedes pensarían:
"La gente nos está llevando a todos y nos quema a todos hasta la nada ... '?
No! ¿Por qué no? Debido a que la hierba no es de nosotros, ni nos pertenece!
Exactamente lo mismo, Monjes:
El ojo no es el suyo ... Las formas no son tuyas ...
El oído no es el suyo ... Los sonidos no son los suyos ...
La nariz no es suya ... Los olores no son tuyos ...
La lengua no es la suya ... Los gustos no son los suyos ...
El cuerpo no es tuyo ... Las formas táctiles no son tuyos ...
La mente no es la suya ... Los estados mentales no son tuyos ...
Estos no son ni su yo, ni lo que son ustedes, ni pertenece a ningún otro yo!
Cuando hayan dejado todo esto, abandonando todo ésto, lo hayan puesto en libertad, a continuación, y en forma efectiva, ésto les llevará a su bienestar, a la seguridad, a la simpleza y a la felicidad durante mucho, mucho, mucho tiempo en adelante ...
![]() |
1 may 2013
22 abr 2013
El Bienaventurado dijo así:
"Monjes, los placeres de los sentidos son impermanentes, vacuos, engañosos, de naturaleza vana; son habladuría de necios, monjes, producto, de la ilusión. Los placeres de los sentidos, tanto en esta misma existencia como en existencias futuras, las percepciones de placeres de los sentidos, tanto en esta misma existencia como en existencias futuras, son dominio de Mara, su territorio, su cebo, su lugar de pasto.
"Aquí es donde se desarrollan estados mentales perjudiciales y nocivos, tales como la codicia, la malevolencia y la agresividad, que son obstáculos para la práctica del Noble Discípulo”.
"He aquí, Ananda, que el Noble Discípulo reflexiona: 'Hay placeres de los sentidos en esta misma existencia y en existencias futuras, hay percepciones de placeres de los sentidos en esta misma existencia y en existencias futuras. Hay formas materiales en esta misma existencia y en existencias futuras, hay percepciones de formas materiales en esta misma existencia y en existencias futuras, hay percepciones de lo imperturbable, percepciones de la esfera de la nada, y percepciones de la esfera de ni percepción ni no percepción. Todo eso constituye la personalidad hasta los confines de la misma. Luego hay la no-muerte, a saber, la liberación de la mente a través del desapego.
MN 106 {11M.1.6} Anenjasappaya Sutta – Discurso Sobre el Sendero Hacia lo Imperturbable
11 abr 2013
como se puede apagar el deseo y el apego?
![]() |
Pregunta: ¿Cómo se puede apagar todos estos impulsos de deseo y apego?
Respuesta:
Uno debe detener toda la diversificación mental y la proliferación en renunciar a la concepción "Yo soy"! Este deseo interno por la existencia debe ser disipado ...
Cualquiera que sea la teoría, uno entiende que no se debe inducir orgullo, por lo tanto, respecto del "Yo": ni como mejor, peor o igual que cualquiera.
Al ser contactado por diversas formas, no hay que formar una imagen mental o concepto sobre un sí mismo!
Tal amigo está en paz dentro de sí mismo y no necesita buscar la paz de otro!
Él no toma, ni establece nada. Por lo tanto, no se puede mover!
Él no desea ninguna vista, sonidos, sabores, diversiones o hablar común.
El no aprecia o se deleita en cualquier fenómeno en absoluto, en el mundo entero ...
Bajo los efectos de dolor, no se lamenta, ni tampoco por sobrevivir mucho o tiembla en un gran peligro.
No acumularía nada, ni cosas, comestibles o ropa. Tampoco tiene miedo de no recibir o perder todo ...
Bhikkhu Este es un meditador, no flojo de pies, puro, no negligente, que habita en casas rurales remotas, donde hay poco ruido y ninguna alteración de la compañía ...
Sutta-Nipāta 915-925
7 abr 2013
del sutta Nipata ... el apego ....

Como una perla de agua sobre una hoja de loto, como el agua en un lirio rojo, no se adhiere, por lo que el sabio no se adhiere a la vista, el oído o lo percibido.
el buda sutta Nipata
________________________________________________________________________________
as a water bead on a lotus leaf, as water on a red lily, does not adhere, so the sage does not adhere to the seen, the heard, or the sensed.
the buddha sutta nipata
25 mar 2013
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







