"Always I want to bring you back to your mind because everything starts from your mind."
"Dharma is not out, dharma is in. Dharma is not text, dharma is mind. If you transform your mind, you progress on the path."
"Don’t think that you can transform your mind by studying books. You need to study your mind to transform your mind. You cannot study a book to transform your mind!"
"When you see how the mind processes, things become easier to handle. When you don't see how the mind functions, it's not easy to handle."
"Spirituality is not just belief. Believe beyond that. Don't just believe, but trust that your core nature is enlightened."
These quotes are from Phakchok Rinpoche’s
***
"Siempre quiero traerte de vuelta a tu mente, porque todo empieza de tu mente."
"Dharma no está fuera, está dentro. Dharma no es texto, el dharma es mente. Si transformas tu mente, progresas en el camino."
"No pienses que puedes transformar tu mente mediante el estudio de los libros. Es necesario estudiar tu mente para transformar tu mente. No se puede estudiar un libro para transformar tu mente!"
"Cuando uno ve los procesos de la mente, las cosas se vuelven más fáciles de manejar. Cuando no ves cómo funciona la mente, no es fácil de manejar."
"La espiritualidad no es sólo creer. La creencia va más allá de eso. No sólo cree, ten la confianza de que tu naturaleza esencial es la iluminación."
Estas citas son de Phakchok Rinpoche de
escuchando silencios ... pretendidos haikus ... nacen desde la floresta ...
Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".
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21 nov 2015
15 sept 2015
Tomado de Las Leyes de La Vida - El Dalai Lama Tenzin Gyatso
La Enseñanza de El Buddha, tiene Una Puerta y para introducirse en La Enseñanza de El Buddha hay que entrar a través de dicha puerta. La Puerta de Entrada a La Enseñanza de El Buddha es El Triple Refugio en La Triple Joya, es decir, El Buddha como Maestro completamente iluminado, El Dharma como La Verdad enseñada por El Buddha y La Sangha como La Comunidad de Los Nobles Discípulos.
BUSCAR UN REFUGIO INTERIOR
Desde el punto de vista budista, la mente de una persona corriente es débil y está distorsionada por el poder de las ilusiones y aflicciones emocionales que lleva dentro de sí. Esta debilidad y la distorsión que padece hacen que no pueda ver las cosas tal como son: lo que ve es una visión deformada y definida por sus propias ideas preconcebidas y neurosis emocionales.
El propósito del budismo como religión es eliminar esos elementos distorsionantes de la mente para así facilitar la percepción válida. A menos que aquéllos hayan sido arrancados de cuajo, la percepción siempre estará contaminada, pero cuando las ilusiones hayan sido arrancadas de la mente, se entrará en un estado en el que la realidad siempre es vista tal como es. Entonces, y dado que la mente existe en perfecta sabiduría y liberación, el cuerpo y el habla reaccionarán automáticamente operando como es debido. Esto beneficia tanto a uno mismo como a los demás inmediatamente en esta vida, y también en el camino que sigue a la muerte. Por eso se dice que el budismo no es un camino de fe, sino de razón y conocimiento. Los tibetanos tenemos la inmensa suerte de haber nacido en una sociedad en la que el conocimiento espiritual no sólo estaba disponible, sino que además era altamente valorado. No obstante, haber nacido en esa sociedad puede hacer que lo demos por hecho. El mismo Buda dijo: ««Examinad mis palabras igual que un orfebre examina el oro antes de comprarlo, y no las aceptéis hasta haberlas dado por buenas»». Buda enseñó durante mucho tiempo y a personas de todas las clases sociales y todos los niveles de inteligencia. En consecuencia, cada una de sus enseñanzas debe ser sopesada y evaluada cuidadosamente para determinar su significado y decidir si encierra una verdad literal o únicamente la expresa de manera figurada. Muchas enseñanzas fueron impartidas de forma limitada o a personas de entendimiento limitado. Aceptar cualquier doctrina o aspecto de una doctrina sin examinarlos analíticamente antes es como construir un castillo sobre el hielo. La práctica siempre será inestable, y carecerá de unos cimientos lo suficientemente sólidos y profundos.
¿Qué significa «practicar el dharma»? El dharma es definido como «lo que sostiene», y hace referencia a la sabiduría espiritual que nos sostiene o libera del sufrimiento. El budismo afirma que aunque por el momento nuestra mente está nublada por la ilusión y las distorsiones, en última instancia siempre hay un aspecto de ella que es por naturaleza puro y limpio, y que cultivar esa pureza y eliminar los oscurecimientos mentales nos permitirá «mantenernos alejados» del sufrimiento y las experiencias insatisfactorias. Buda enseñó esa pureza potencial como uno de los dogmas fundamentales de su doctrina, y Dharmakirti, el lógico hindú que vivió un milenio después, estableció su validez mediante métodos lógicos. Cuando esta semilla de iluminación ha sido suficientemente cultivada se adquiere la experiencia del nirvana, la libertad de todas las carencias y limitaciones del sámsara. Aparte del concepto de la semilla de la iluminación, Dharmakirti también validó lógicamente todo el espectro de dogmas budistas, incluida la ley del karma el concepto del renacer, la posibilidad de alcanzar la liberación y la omnisciencia, así como la naturaleza de las tres joyas del refugio: el buda, el dharma y el sangha.
En cuanto a la práctica propiamente dicha, no habría que emprenderla sin contar con una previa comprensión lógica de la doctrina. El practicante debería saber qué está haciendo y por qué. Los monjes y las monjas dedicamos toda nuestra existencia a practicar el dharma, por lo que deberíamos asegurarnos de que nuestra práctica fuese inmaculada. El sangha es muy importante para la estabilidad de la doctrina, por lo que deberíamos hacer todo lo posible para emular al Buda. Quien esté pensando ordenarse antes debería reflexionar sobre lo que va a hacer: para ser un monje de segunda categoría, no vale la pena hacerse monje. El sangha tiene la responsabilidad de encarnar los preceptos. Si se quiere seguir llevando una vida corriente más vale dejar la práctica religiosa a quienes tienen más inclinaciones espirituales y conformarse con la práctica seglar.
Todas las religiones del mundo tienen en común el que proporcionan métodos para cultivar los aspectos beneficiosos de la mente y eliminar los perjudiciales. El budismo es una religión particularmente atractiva porque, habiéndose desarrollado en la India cuando el país estaba pasando por un momento álgido tanto en lo espiritual como en lo filosófico, ofrece una gama total de ideas espirituales y un enfoque racional de los métodos del desarrollo espiritual. Esto es particularmente importante en la era moderna, que tanto confía en la mente racional. Debido a esta faceta de la racionalidad, el budismo apenas encuentra dificultades a la hora de enfrentarse al mundo moderno. De hecho, muchos de los descubrimientos de la ciencia moderna -como los de la física nuclear-, que son considerados como nuevos hallazgos, fueron analizados, hace mucho tiempo, en las antiguas escrituras budistas. El último consejo que Buda dio a sus discípulos fue que nunca creyeran nada a ciegas y que todo debía ser investigado racionalmente antes de ser aceptado, y por eso el mundo budista siempre ha logrado mantener vivo su espíritu de investigación inicial. En esto se diferencia de la inmensa mayoría de religiones del mundo, que afirman estar en posesión de la verdad y nunca permiten ningún tipo de investigación que parezca amenazar sus limitadas descripciones de la realidad.
El que una persona sea budista o no viene determinado por si ha buscado refugio o no en las tres joyas del refugio impulsada por un motivo realmente puro surgido del corazón. Recitar las plegarias budistas, jugar con rosarios mántricos y caminar alrededor de los templos no te hace budista. Incluso un mono puede aprender a hacer esas cosas. El dharma es una cuestión de la mente y el espíritu, no de las actividades externas. Así pues, para ser budista es preciso tener muy claro qué son las tres joyas del buda, el dharma y el sangha, y qué relación guardan con tu vida espiritual. Existe el refugio causal del buda, o todos los budas del pasado, presente y futuro, de los que el más relevante para nosotros es el Buda Shakyamuni, o el refugio en tu propio potencial para la iluminación, el buda que llegarás a ser. En cuanto al dharma, está el dharma que fue enseñado en las escrituras y cuyas revelaciones fueron impartidas, que se encuentra en las mentes de quienes han recibido una transmisión interior. En último lugar está el refugio en el sangha, tanto los monjes corrientes, que son símbolos del sangha, como los arya sangha, los seres que han adquirido una experiencia meditacional de la modalidad fundamental de la verdad. Por eso se dice que Buda es el maestro; el dharma, el camino, y el sangha, los compañeros espirituales que te ayudan.
De estos tres, el más importante para nosotros como individuos es el dharma, pues en última instancia sólo podemos ser ayudados por nosotros mismos. Nadie más puede concedernos nuestra iluminación o alcanzarla por nosotros. La iluminación sólo llega a quienes practican bien el dharma, a quienes lo toman y lo aplican al cultivo de su propio continuo mental. Debido a ello, el dharma es el refugio máximo de las tres joyas. Oír el dharma, contemplarlo y meditar sobre él permitirá que nuestras vidas puedan unirse a él, y eso hará que la iluminación se convierta en una posibilidad inmediata y accesible.
Todos los grandes maestros kadampa del pasado insistieron en que el refugio debe ser practicado dentro del contexto de una intensa conciencia de la ley de la causa y el efecto, ya que debe apoyarse en la observancia de la ley del karma. Buda dijo: «Somos nuestro propio protector y nuestro propio enemigo». Buda no puede protegernos, y sólo la observancia de la ley del karma podrá hacerlo. Si buscamos el refugio con pureza y nos esforzamos por vivir de acuerdo con las leyes del karma, nos convertiremos en nuestro propio protector. Si vivimos en contradicción con el camino espiritual, nos convertiremos en nuestro peor enemigo y nos haremos daño a nosotros mismos en esta vida y en las vidas futuras.
LA MENTE DE LA PERSONA CORRIENTE CARECE DE DISCIPLINA Y DE CONTROL
Si queremos recurrir a las prácticas budistas superiores, como el desarrollo del samadhi o comprensión del vacío, o practicar los métodos yóguicos de los distintos sistemas tántricos, lo primero que debemos hacer será cultivar una mente disciplinada. Con el refugio y la autodisciplina como base, podremos acumular una creciente experiencia en las prácticas dhármicas superiores. Sin unos cimientos de disciplina, las prácticas superiores no darán fruto alguno. Todo el mundo quiere practicarlas, pero antes debemos preguntarnos si hemos llegado a dominar las prácticas inferiores que permiten acceder a ellas, como la disciplina. «El objetivo del refugio es transformar a la persona corriente en Un Buddha: cuando se ha conseguido esto, el refugio ya ha servido a su propósito. En cuanto Nuestra Mente se convierte en Buddha, Nuestra Habla se convierte en Dharma y Nuestro Cuerpo en Sangha». No obstante, la consecución de este estado exaltado depende de nuestra práctica del dharma. Dejar esa práctica en manos de otros y esperar obtener beneficios espirituales de ello es un sueño imposible. Para purificar nuestra mente de los errores relacionados con el karma y la percepción, y cultivar las cualidades de la iluminación dentro de nuestro flujo del ser, debemos ejecutar las prácticas y experimentar los estados espirituales. Los 108 volúmenes de las palabras del Buda que fueron traducidos al tibetano giran en torno al mismo tema esencial: purificar la mente y generar cualidades internas. En ningún sitio encontraremos escrito que otra persona pueda hacer eso por nosotros. Así pues, los budas se hallan un tanto limitados: sólo pueden liberarnos inspirándonos el deseo de practicar sus enseñanzas. Ha habido muchos budas, pero seguimos atrapados en el sámsara. ¿Por qué? No porque esos budas no se compadecieran de nosotros, sino porque no fuimos capaces de practicar sus enseñanzas. El progreso individual a lo largo del camino espiritual depende de los esfuerzos del individuo.
El proceso de cultivarse a sí mismo tiene muchos niveles. Para los principiantes, sin embargo, la primera necesidad es evitar los diez cursos de acción negativos y observar sus opuestos, los diez cursos positivos. Tres de ellos hacen referencia a las acciones físicas: en vez de matar, deberíamos amar la vida y respetarla; en vez de robar, deberíamos dar cuanto podamos para ayudar a los demás, y en vez de desear a las esposas de otros hombres, deberíamos respetar los sentimientos de los demás. Cuatro están relacionados con el habla: en vez de mentir, siempre deberíamos decir la verdad; en vez de sembrar la disensión entre los demás burlándonos de ellos y difamándolos, deberíamos alentar la virtud hablando de sus buenas cualidades; la crítica y los comentarios ásperos deberían ser sustituidos por palabras amables, suaves y llenas de amor, y la charla insustancial debería ser evitada y sustituida por actividades que tengan algún significado. Por último, tres hacen referencia a la mente: el deseo de aferrarse a las cosas debe ser superado y hay que cultivar el desprendimiento; la animadversión dirigida contra los demás debe ser sustituida por sentimientos de amor y compasión, y las creencias incorrectas deben ser eliminadas al tiempo que se cultivan las actitudes realistas.
Estas diez disciplinas fundamentales deben ser seguidas por todos los budistas. No hacerla al tiempo que se recurre a los métodos tántricos superiores es engañarse a uno mismo. Son diez prácticas muy sencillas, observancias que cualquiera puede seguir, y sin embargo son el primer paso para quien quiera progresar hacia los poderosos yogas que proporcionan la iluminación en vida. Cuando buscamos refugio y nos hacemos budistas, debemos honrar a la familia de los budas. Seguir cualquiera de los diez cursos de acción negativos después de haber buscado refugio es profanar el budismo. Nadie nos pide que seamos budistas. Si eres budista, es porque así lo has decidido. Así pues, lo menos que puedes hacer es comportarte como se espera de un budista. La cualificación mínima es evitar los diez cursos negativos de acción y cultivar sus opuestos. Nadie es perfecto, de acuerdo, pero si queremos llamarnos budistas entonces tenemos que hacer algún esfuerzo. Cuando vemos surgir dentro de nosotros algo que causa ira o deseo de aferrarse a los objetos, lo mínimo que podemos hacer es tratar de plantar cara a esos estados distorsionados de la mente y mantener una actitud libre basada en el amor.
La esencia del dharma es el cultivo de la mente, porque todos los karmas positivos y negativos acumulados por el cuerpo y el habla tienen su origen en la mente y siguen la dirección que ésta les marca. Si no cultivamos la toma de conciencia de nuestros procesos mentales y la capacidad de cortar esos flujos de pensamiento negativo en cuanto aparecen, veinte años de meditación en una lejana caverna no nos servirán de nada. Antes de buscar una caverna, lo que deberíamos hacer es buscar buenas cualidades en nuestros pensamientos y desarrollar la capacidad de vivir de acuerdo con el dharma. Sólo entonces nuestra estancia en la remota caverna de meditación será algo más que una pérdida de tiempo, porque de lo contrario lo único que habremos hecho en ella será hibernar igual que hacen los osos. Las personas que hablan de asistir a retiros tántricos sin haber llegado a dominar los diez cimientos dhármicos no saben lo que se dicen.
Los seres humanos podemos alcanzar la iluminación en el curso de una vida. Pero la vida es corta, y una gran parte de ella ya ha transcurrido. Deberíamos preguntarnos qué progresos espirituales hemos hecho. La muerte puede llegar en cualquier momento, y cuando lo haga lo único que podremos llevarnos con nosotros serán las huellas mentales de las acciones de nuestra vida. Si hemos practicado el dharma o hemos adquirido su comprensión, esa energía estará allí con nosotros. Pero si nos hemos pasado la vida sumidos en la negatividad, la conciencia que viaje a los mundos futuros estará llena de pensamientos negativos y se verá acosada por los recuerdos de nuestros caminos samsáricos. Ahora que podemos practicar el dharma, deberíamos hacerlo con la mayor intensidad y pureza posibles. La práctica del dharma proporciona paz y armonía tanto a nuestras mentes como a las de quienes nos rodean en esta misma vida y, si no alcanzamos la iluminación en el curso de esta existencia, nos proporcionará una joya capaz de satisfacer los deseos que podremos llevarnos a vidas futuras para que nos sirva de ayuda en el camino espiritual.
El futuro está en nuestras manos. La mayoría de personas hacen planes fantásticos para la próxima semana, el próximo mes o el próximo año, pero lo que realmente importa es practicar el dharma aquí y ahora. Si lo hiciéramos, todos nuestros planes se realizarían. Cuando cultivamos las actividades virtuosas hoy, las leyes de la originación dependiente aseguran que aparezca una corriente de cambio positivo. Esto es lo que tiene de realmente maravilloso el ser humano. La humanidad puede afectar dinámicamente su estado de existencia futuro aplicando la sabiduría discriminatoria a todas las actividades del cuerpo, el habla y la mente. Usar y cultivar esta sabiduría que nos distingue equivale a destilar la misma esencia de la vida humana.
BUSCAR UN REFUGIO INTERIOR
Desde el punto de vista budista, la mente de una persona corriente es débil y está distorsionada por el poder de las ilusiones y aflicciones emocionales que lleva dentro de sí. Esta debilidad y la distorsión que padece hacen que no pueda ver las cosas tal como son: lo que ve es una visión deformada y definida por sus propias ideas preconcebidas y neurosis emocionales.
El propósito del budismo como religión es eliminar esos elementos distorsionantes de la mente para así facilitar la percepción válida. A menos que aquéllos hayan sido arrancados de cuajo, la percepción siempre estará contaminada, pero cuando las ilusiones hayan sido arrancadas de la mente, se entrará en un estado en el que la realidad siempre es vista tal como es. Entonces, y dado que la mente existe en perfecta sabiduría y liberación, el cuerpo y el habla reaccionarán automáticamente operando como es debido. Esto beneficia tanto a uno mismo como a los demás inmediatamente en esta vida, y también en el camino que sigue a la muerte. Por eso se dice que el budismo no es un camino de fe, sino de razón y conocimiento. Los tibetanos tenemos la inmensa suerte de haber nacido en una sociedad en la que el conocimiento espiritual no sólo estaba disponible, sino que además era altamente valorado. No obstante, haber nacido en esa sociedad puede hacer que lo demos por hecho. El mismo Buda dijo: ««Examinad mis palabras igual que un orfebre examina el oro antes de comprarlo, y no las aceptéis hasta haberlas dado por buenas»». Buda enseñó durante mucho tiempo y a personas de todas las clases sociales y todos los niveles de inteligencia. En consecuencia, cada una de sus enseñanzas debe ser sopesada y evaluada cuidadosamente para determinar su significado y decidir si encierra una verdad literal o únicamente la expresa de manera figurada. Muchas enseñanzas fueron impartidas de forma limitada o a personas de entendimiento limitado. Aceptar cualquier doctrina o aspecto de una doctrina sin examinarlos analíticamente antes es como construir un castillo sobre el hielo. La práctica siempre será inestable, y carecerá de unos cimientos lo suficientemente sólidos y profundos.
¿Qué significa «practicar el dharma»? El dharma es definido como «lo que sostiene», y hace referencia a la sabiduría espiritual que nos sostiene o libera del sufrimiento. El budismo afirma que aunque por el momento nuestra mente está nublada por la ilusión y las distorsiones, en última instancia siempre hay un aspecto de ella que es por naturaleza puro y limpio, y que cultivar esa pureza y eliminar los oscurecimientos mentales nos permitirá «mantenernos alejados» del sufrimiento y las experiencias insatisfactorias. Buda enseñó esa pureza potencial como uno de los dogmas fundamentales de su doctrina, y Dharmakirti, el lógico hindú que vivió un milenio después, estableció su validez mediante métodos lógicos. Cuando esta semilla de iluminación ha sido suficientemente cultivada se adquiere la experiencia del nirvana, la libertad de todas las carencias y limitaciones del sámsara. Aparte del concepto de la semilla de la iluminación, Dharmakirti también validó lógicamente todo el espectro de dogmas budistas, incluida la ley del karma el concepto del renacer, la posibilidad de alcanzar la liberación y la omnisciencia, así como la naturaleza de las tres joyas del refugio: el buda, el dharma y el sangha.
En cuanto a la práctica propiamente dicha, no habría que emprenderla sin contar con una previa comprensión lógica de la doctrina. El practicante debería saber qué está haciendo y por qué. Los monjes y las monjas dedicamos toda nuestra existencia a practicar el dharma, por lo que deberíamos asegurarnos de que nuestra práctica fuese inmaculada. El sangha es muy importante para la estabilidad de la doctrina, por lo que deberíamos hacer todo lo posible para emular al Buda. Quien esté pensando ordenarse antes debería reflexionar sobre lo que va a hacer: para ser un monje de segunda categoría, no vale la pena hacerse monje. El sangha tiene la responsabilidad de encarnar los preceptos. Si se quiere seguir llevando una vida corriente más vale dejar la práctica religiosa a quienes tienen más inclinaciones espirituales y conformarse con la práctica seglar.
Todas las religiones del mundo tienen en común el que proporcionan métodos para cultivar los aspectos beneficiosos de la mente y eliminar los perjudiciales. El budismo es una religión particularmente atractiva porque, habiéndose desarrollado en la India cuando el país estaba pasando por un momento álgido tanto en lo espiritual como en lo filosófico, ofrece una gama total de ideas espirituales y un enfoque racional de los métodos del desarrollo espiritual. Esto es particularmente importante en la era moderna, que tanto confía en la mente racional. Debido a esta faceta de la racionalidad, el budismo apenas encuentra dificultades a la hora de enfrentarse al mundo moderno. De hecho, muchos de los descubrimientos de la ciencia moderna -como los de la física nuclear-, que son considerados como nuevos hallazgos, fueron analizados, hace mucho tiempo, en las antiguas escrituras budistas. El último consejo que Buda dio a sus discípulos fue que nunca creyeran nada a ciegas y que todo debía ser investigado racionalmente antes de ser aceptado, y por eso el mundo budista siempre ha logrado mantener vivo su espíritu de investigación inicial. En esto se diferencia de la inmensa mayoría de religiones del mundo, que afirman estar en posesión de la verdad y nunca permiten ningún tipo de investigación que parezca amenazar sus limitadas descripciones de la realidad.
El que una persona sea budista o no viene determinado por si ha buscado refugio o no en las tres joyas del refugio impulsada por un motivo realmente puro surgido del corazón. Recitar las plegarias budistas, jugar con rosarios mántricos y caminar alrededor de los templos no te hace budista. Incluso un mono puede aprender a hacer esas cosas. El dharma es una cuestión de la mente y el espíritu, no de las actividades externas. Así pues, para ser budista es preciso tener muy claro qué son las tres joyas del buda, el dharma y el sangha, y qué relación guardan con tu vida espiritual. Existe el refugio causal del buda, o todos los budas del pasado, presente y futuro, de los que el más relevante para nosotros es el Buda Shakyamuni, o el refugio en tu propio potencial para la iluminación, el buda que llegarás a ser. En cuanto al dharma, está el dharma que fue enseñado en las escrituras y cuyas revelaciones fueron impartidas, que se encuentra en las mentes de quienes han recibido una transmisión interior. En último lugar está el refugio en el sangha, tanto los monjes corrientes, que son símbolos del sangha, como los arya sangha, los seres que han adquirido una experiencia meditacional de la modalidad fundamental de la verdad. Por eso se dice que Buda es el maestro; el dharma, el camino, y el sangha, los compañeros espirituales que te ayudan.
De estos tres, el más importante para nosotros como individuos es el dharma, pues en última instancia sólo podemos ser ayudados por nosotros mismos. Nadie más puede concedernos nuestra iluminación o alcanzarla por nosotros. La iluminación sólo llega a quienes practican bien el dharma, a quienes lo toman y lo aplican al cultivo de su propio continuo mental. Debido a ello, el dharma es el refugio máximo de las tres joyas. Oír el dharma, contemplarlo y meditar sobre él permitirá que nuestras vidas puedan unirse a él, y eso hará que la iluminación se convierta en una posibilidad inmediata y accesible.
Todos los grandes maestros kadampa del pasado insistieron en que el refugio debe ser practicado dentro del contexto de una intensa conciencia de la ley de la causa y el efecto, ya que debe apoyarse en la observancia de la ley del karma. Buda dijo: «Somos nuestro propio protector y nuestro propio enemigo». Buda no puede protegernos, y sólo la observancia de la ley del karma podrá hacerlo. Si buscamos el refugio con pureza y nos esforzamos por vivir de acuerdo con las leyes del karma, nos convertiremos en nuestro propio protector. Si vivimos en contradicción con el camino espiritual, nos convertiremos en nuestro peor enemigo y nos haremos daño a nosotros mismos en esta vida y en las vidas futuras.
LA MENTE DE LA PERSONA CORRIENTE CARECE DE DISCIPLINA Y DE CONTROL
Si queremos recurrir a las prácticas budistas superiores, como el desarrollo del samadhi o comprensión del vacío, o practicar los métodos yóguicos de los distintos sistemas tántricos, lo primero que debemos hacer será cultivar una mente disciplinada. Con el refugio y la autodisciplina como base, podremos acumular una creciente experiencia en las prácticas dhármicas superiores. Sin unos cimientos de disciplina, las prácticas superiores no darán fruto alguno. Todo el mundo quiere practicarlas, pero antes debemos preguntarnos si hemos llegado a dominar las prácticas inferiores que permiten acceder a ellas, como la disciplina. «El objetivo del refugio es transformar a la persona corriente en Un Buddha: cuando se ha conseguido esto, el refugio ya ha servido a su propósito. En cuanto Nuestra Mente se convierte en Buddha, Nuestra Habla se convierte en Dharma y Nuestro Cuerpo en Sangha». No obstante, la consecución de este estado exaltado depende de nuestra práctica del dharma. Dejar esa práctica en manos de otros y esperar obtener beneficios espirituales de ello es un sueño imposible. Para purificar nuestra mente de los errores relacionados con el karma y la percepción, y cultivar las cualidades de la iluminación dentro de nuestro flujo del ser, debemos ejecutar las prácticas y experimentar los estados espirituales. Los 108 volúmenes de las palabras del Buda que fueron traducidos al tibetano giran en torno al mismo tema esencial: purificar la mente y generar cualidades internas. En ningún sitio encontraremos escrito que otra persona pueda hacer eso por nosotros. Así pues, los budas se hallan un tanto limitados: sólo pueden liberarnos inspirándonos el deseo de practicar sus enseñanzas. Ha habido muchos budas, pero seguimos atrapados en el sámsara. ¿Por qué? No porque esos budas no se compadecieran de nosotros, sino porque no fuimos capaces de practicar sus enseñanzas. El progreso individual a lo largo del camino espiritual depende de los esfuerzos del individuo.
El proceso de cultivarse a sí mismo tiene muchos niveles. Para los principiantes, sin embargo, la primera necesidad es evitar los diez cursos de acción negativos y observar sus opuestos, los diez cursos positivos. Tres de ellos hacen referencia a las acciones físicas: en vez de matar, deberíamos amar la vida y respetarla; en vez de robar, deberíamos dar cuanto podamos para ayudar a los demás, y en vez de desear a las esposas de otros hombres, deberíamos respetar los sentimientos de los demás. Cuatro están relacionados con el habla: en vez de mentir, siempre deberíamos decir la verdad; en vez de sembrar la disensión entre los demás burlándonos de ellos y difamándolos, deberíamos alentar la virtud hablando de sus buenas cualidades; la crítica y los comentarios ásperos deberían ser sustituidos por palabras amables, suaves y llenas de amor, y la charla insustancial debería ser evitada y sustituida por actividades que tengan algún significado. Por último, tres hacen referencia a la mente: el deseo de aferrarse a las cosas debe ser superado y hay que cultivar el desprendimiento; la animadversión dirigida contra los demás debe ser sustituida por sentimientos de amor y compasión, y las creencias incorrectas deben ser eliminadas al tiempo que se cultivan las actitudes realistas.
Estas diez disciplinas fundamentales deben ser seguidas por todos los budistas. No hacerla al tiempo que se recurre a los métodos tántricos superiores es engañarse a uno mismo. Son diez prácticas muy sencillas, observancias que cualquiera puede seguir, y sin embargo son el primer paso para quien quiera progresar hacia los poderosos yogas que proporcionan la iluminación en vida. Cuando buscamos refugio y nos hacemos budistas, debemos honrar a la familia de los budas. Seguir cualquiera de los diez cursos de acción negativos después de haber buscado refugio es profanar el budismo. Nadie nos pide que seamos budistas. Si eres budista, es porque así lo has decidido. Así pues, lo menos que puedes hacer es comportarte como se espera de un budista. La cualificación mínima es evitar los diez cursos negativos de acción y cultivar sus opuestos. Nadie es perfecto, de acuerdo, pero si queremos llamarnos budistas entonces tenemos que hacer algún esfuerzo. Cuando vemos surgir dentro de nosotros algo que causa ira o deseo de aferrarse a los objetos, lo mínimo que podemos hacer es tratar de plantar cara a esos estados distorsionados de la mente y mantener una actitud libre basada en el amor.
La esencia del dharma es el cultivo de la mente, porque todos los karmas positivos y negativos acumulados por el cuerpo y el habla tienen su origen en la mente y siguen la dirección que ésta les marca. Si no cultivamos la toma de conciencia de nuestros procesos mentales y la capacidad de cortar esos flujos de pensamiento negativo en cuanto aparecen, veinte años de meditación en una lejana caverna no nos servirán de nada. Antes de buscar una caverna, lo que deberíamos hacer es buscar buenas cualidades en nuestros pensamientos y desarrollar la capacidad de vivir de acuerdo con el dharma. Sólo entonces nuestra estancia en la remota caverna de meditación será algo más que una pérdida de tiempo, porque de lo contrario lo único que habremos hecho en ella será hibernar igual que hacen los osos. Las personas que hablan de asistir a retiros tántricos sin haber llegado a dominar los diez cimientos dhármicos no saben lo que se dicen.
Los seres humanos podemos alcanzar la iluminación en el curso de una vida. Pero la vida es corta, y una gran parte de ella ya ha transcurrido. Deberíamos preguntarnos qué progresos espirituales hemos hecho. La muerte puede llegar en cualquier momento, y cuando lo haga lo único que podremos llevarnos con nosotros serán las huellas mentales de las acciones de nuestra vida. Si hemos practicado el dharma o hemos adquirido su comprensión, esa energía estará allí con nosotros. Pero si nos hemos pasado la vida sumidos en la negatividad, la conciencia que viaje a los mundos futuros estará llena de pensamientos negativos y se verá acosada por los recuerdos de nuestros caminos samsáricos. Ahora que podemos practicar el dharma, deberíamos hacerlo con la mayor intensidad y pureza posibles. La práctica del dharma proporciona paz y armonía tanto a nuestras mentes como a las de quienes nos rodean en esta misma vida y, si no alcanzamos la iluminación en el curso de esta existencia, nos proporcionará una joya capaz de satisfacer los deseos que podremos llevarnos a vidas futuras para que nos sirva de ayuda en el camino espiritual.
El futuro está en nuestras manos. La mayoría de personas hacen planes fantásticos para la próxima semana, el próximo mes o el próximo año, pero lo que realmente importa es practicar el dharma aquí y ahora. Si lo hiciéramos, todos nuestros planes se realizarían. Cuando cultivamos las actividades virtuosas hoy, las leyes de la originación dependiente aseguran que aparezca una corriente de cambio positivo. Esto es lo que tiene de realmente maravilloso el ser humano. La humanidad puede afectar dinámicamente su estado de existencia futuro aplicando la sabiduría discriminatoria a todas las actividades del cuerpo, el habla y la mente. Usar y cultivar esta sabiduría que nos distingue equivale a destilar la misma esencia de la vida humana.
23 mar 2015
Sikkhapada Sutta – Reglas de entrenamiento : Una cuádruple clasificación de personas, de acuerdo con el criterio del motivo de su práctica espiritual relacionada con la conducta virtuosa.
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“Y, ¿cómo es, monjes, la persona que practica por su propio bienestar, pero no por el bienestar de los demás? He aquí, alguna persona por sí misma se abstiene de destruir la vida, pero no alienta a otros a abstenerse de destruir la vida. Ella misma se abstiene de tomar lo que no le ha sido dado, pero no alienta a otros a abstenerse de tomar lo que no les ha sido dado. Ella misma se abstiene de la incorrecta conducta sexual, pero no alienta a otros a abstenerse de la incorrecta conducta sexual. Ella misma se abstiene de decir mentiras, pero no alienta a otros a abstenerse de decir mentiras. Ella misma se abstiene de tomar licor, vino y [otros] embriagantes, pero no alienta a otros a abstenerse de tomar licor, vino y [otros] embriagantes. Es de esa manera que la persona practica por su propio bienestar, pero no por el bienestar de los demás.
“Y, ¿cómo es, monjes, la persona que practica por el bienestar de otros, pero no, por su propio bienestar? He aquí, alguna persona por sí misma no se abstiene de destruir la vida, pero alienta a otros a abstenerse de destruir la vida. Ella misma no se abstiene de tomar lo que no le ha sido dado, pero alienta a otros a abstenerse de tomar lo que no les ha sido dado. Ella misma no se abstiene de la incorrecta conducta sexual, pero alienta a otros a abstenerse de la incorrecta conducta sexual. Ella misma no se abstiene de decir mentiras, pero alienta a otros a abstenerse de decir mentiras. Ella misma no se abstiene de tomar licor, vino y [otros] embriagantes, pero alienta a otros a abstenerse de tomar licor, vino y [otros] embriagantes. Es de esa manera que la persona practica por el bienestar de otros, pero no por su propio bienestar.
“Y, ¿cómo es, monjes, la persona que no practica por su propio bienestar ni por el bienestar de los demás? He aquí, alguna persona por sí misma no se abstiene de destruir la vida, ni tampoco alienta a otros a abstenerse de destruir la vida. Ella misma no se abstiene de tomar lo que no le ha sido dado, ni tampoco alienta a otros a abstenerse de tomar lo que no les ha sido dado. Ella misma no se abstiene de la incorrecta conducta sexual, ni tampoco alienta a otros a abstenerse de la incorrecta conducta sexual. Ella misma no se abstiene de decir mentiras, ni tampoco alienta a otros a abstenerse de decir mentiras. Ella misma no se abstiene de tomar licor, vino y [otros] embriagantes, ni tampoco alienta a otros a abstenerse de tomar licor, vino y [otros] embriagantes. Es de esa manera que la persona no practica por su propio bienestar ni por el bienestar de los demás.
“Y, ¿cómo es, monjes, la persona que practica tanto por su propio bienestar como por el bienestar de los demás? He aquí, alguna persona por sí misma se abstiene de destruir la vida y alienta a otros a abstenerse de destruir la vida. Ella misma se abstiene de tomar lo que no le ha sido dado y alienta a otros a abstenerse de tomar lo que no les ha sido dado. Ella misma se abstiene de la incorrecta conducta sexual y alienta a otros a abstenerse de la incorrecta conducta sexual. Ella misma se abstiene de decir mentiras y alienta a otros a abstenerse de decir mentiras. Ella misma se abstiene de tomar licor, vino y [otros] embriagantes, y alienta a otros a abstenerse de tomar licor, vino y [otros] embriagantes. Es de esa manera que la persona practica tanto por su propio bienestar como por el bienestar de los demás.
“Éstas son, monjes, las cuatro clases de personas que se encuentran existiendo en el mundo”.
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| NAMASTÉ |
17 mar 2015
conquistar la mente

:
Ajahn Chah -
:
"Dhamma Fighting"
16 mar 2015
SN 17,30 Bhikkhu Sutta – El monje
SN 17,30 Bhikkhu Sutta – El monje
[30] En Savatthi. “Monjes, las ganancias, la honra y los elogios, lo declaro yo, son un obstáculo aún para el monje que es un arahant, alguien cuyas contaminaciones han sido destruidas.”
Cuando se dijo esto, el Venerable Ananda preguntó al Bienaventurado: “¿Por qué, Venerable Señor, las ganancias, la honra y los elogios son un obstáculo aún para el monje que es un arahant, alguien cuyas contaminaciones han sido destruidas?”
“Yo no digo, Ananda, que las ganancias, la honra y los elogios sean un obstáculo para su inquebrantable liberación de la mente. Pero digo que son un obstáculo para [el logro de] aquellas moradas placenteras en esta presente vida, las cuales son alcanzadas por alguien que mora diligentemente, ardiente y resuelto.
“Así de espantosas, Ananda, son las ganancias, la honra y los elogios; amargos, viles y obstructivos en cuanto al logro de la insuperable liberación de la esclavitud. Por eso, Ananda, así deberías entrenarte a ti mismo: ‘voy a abandonar las ganancias, la honra y los elogios ya surgidos y no voy a dejar que surjan las ganancias, la honra y los elogios y que persistan obsesionando mi mente’. Así deberías entrenarte a ti mismo.”
fuente: http://www.bosquetheravada.org/index.php?option=com_kunena&func=view&catid=32&id=15120&Itemid=2399
¿Dices que puedes tener bienes sin apegarte a ellos? Pues come sal y di que no está salada

✽ ~ Una vez conocí a un monje que me dijo ser un auténtico meditador. Me pidió permiso para quedarse conmigo y me preguntó acerca del programa y las convenciones de la disciplina monástica. Le expliqué que en este monasterio vivimos según el Vinaya, el código de disciplina monástica del Buda, y si quería venir a practicar conmigo tendría que renunciar a su dinero y a sus suministros privados de bienes. Me dijo que su práctica era ''no-apego a todas las convenciones'' y le respondí que no sabía de qué me estaba hablando.
‘‘¿Qué tal si me quedo aquí '', preguntó, ''y mantengo todo mi dinero pero sin apegarme a él? ¡El dinero es sólo una convención!‘‘
Yo le contesté que sí, que no había problema. ''Si puedes comer sal y no encontrarla salada, entonces puedes utilizar el dinero sin apegarte a él''
Ese monje solo estaba diciendo tonterías. Lo que ocurre es que era demasiado perezoso para seguir los detalles del Vinaya. Te digo que es difícil.
''Cuando puedas comer sal y asegurarme honestamente que no está salada, entonces te tomaré en serio. Y si me dices que no está salada, te daré un saco entero para que te lo comas todo. Haz la prueba. ¿Será verdad que no sabrá salada? El desapego a las convenciones no es sólo una cuestión de discurso inteligente. Si vas a hablar así, no te puedes quedar conmigo''
Y tras decirle eso, se marchó. ~✽
Ajahn Chah - : A Dhamma talk "Unshakeable Peace"
Traducido de la página de Facebook de www.ajahnchah.org/
www.facebook.com/ven.ajahn.chah
9 mar 2015
el no-renacimiento
![]() |
contempladores del otoño en Japón |
How one lives, the moral quality of one’s life is what counts; living endlessly (immortality), or not (ending rebirth), counts for next to nothing compared to this, the goal of the Dhammic life.
***
No más renacimiento significa que no hay más vida de esta manera, es decir, una vida basada en la codicia (lobha), odio (Dosa), e ignorancia (moha).
Como uno vive, la calidad moral de la vida de uno es lo que cuenta; vivir interminablemente (inmortalidad), o no (que finaliza el renacimiento), cuenta para la próxima para nada comparable con esta, la meta de la vida Dhámmica.
los fenómenos son estados mentales
Para ser radical, un empírico ni debe admitir en sus construcciones ningún elemento que no se experimente directamente, ni excluir de ellas cualquier elemento que se experimente directamente.
Pregunta: ¿Qué es un fenómeno?
Respuesta: Un fenómeno es un estado con experiencia que se manifiesta como una aparición, un acontecimiento mental observado, una ocasión consciente! Ya sea experimentado como un objeto mental: Ejemplos:Un pensamiento experimentado, idea, sentimiento, estado de ánimo, o experimentado como un objeto físico: Ejemplos: Una experiencia con la vista, el oído, el olfato, el gusto o el tacto; esta experiencia es sólo un "estado" mental, que es lo que en el budismo temprano que se llama un 'dhamma'. Este evento es sólo un momento pasajero de la conciencia en el tiempo! Como tal: Todo lo mundano es un estado mental! No existe nada como una organización independiente de la mente objeto 'física' "ahí fuera", hasta que es observado como una experiencia de la mente ...
Antes y después de esta observación directa, esta "cosa", sigue siendo sólo una "idea" o una mera posibilidad potencial o probabilidad de la mecánica cuántica para la observación! No es tan "real" ...
Ellos preguntaron una vez al Buda:
¿Cuál es la causa de un fenómeno?
Él respondió: Atención (manasikāra) es la causa de cualquier fenómeno!
¿Por qué? Cuando está presente la atención, aparece el fenómeno ...
Cuando la atención está ausente, el fenómeno desaparece!
Question: What is a phenomenon?
Answer: A phenomenon is an experienced state manifesting as an appearance, a mentally
observed event, a conscious occasion! Whether experienced as a mental object: Examples:
An experienced thought, idea, feeling, mood, or experienced as a physical object: Examples:
An experienced sight, sound, smell, taste or touch; this experience is just a mental ‘state’,
which is what in early Buddhism is called a ‘Dhammā’ . This event is just a passing moment
of consciousness in time! As such: Everything worldly is a mental state! Nothing exists as
an independent of mind 'physical' object 'out there', until it is observed as a mind experience…
Before and after this direct observation, this ‘thing’, remains just an ‘idea’ or a mere potential
possibility or quantum-mechanical likelihood for observation! Not quite as 'real' anymore…
They once asked the Buddha:
What is the Cause of a Phenomenon?
He replied: Attention (manasikāra) is the cause of any phenomenon!
Why so? When attention is present, the phenomenon appears...
When attention is absent, the phenomenon disappears!
The Phenomenon ‘Match’ Occurring only momentarily by mentally experienced observation! Not ‘out there’ as an observer-independent ‘substance’, but 'in here' in our observer-mind, as just yet another experiencable passing mental state…
El fenómeno de 'Cerilla' Ocurre sólo momentáneamente por la experiencia mental de la observación! No "ahí fuera" como una "sustancia" independiente del observador, pero "aquí dentro" en nuestro observador-mente, sólo como otro experimentable estado mental pasajero...
7 mar 2015
Un lugar que no es caliente ni frío
En el siglo IX vivía en Tang China un maestro Zen llamado Dongshan Liangjie (Tozan Ryokai en japonés), separado de Bodhidharma por once generaciones. Su gran virtud le ganó el título de Wuben (Gohon en japonés) Daishi, y la el “To” de la Escuela Soto viene del primer caracter de su nombre. Es por esto que el nombre de la escuela se pronuncia “Soto” y no “Sodo”, como la llaman muchos japoneses. Una vez un monje en formación preguntó al Gran Maestro Dongshan “¿Cómo puedo evitar el frío y el calor?”.
Probablemente hacía un calor abrazador durante una tarde de verano, o un frío glacial durante una mañana de invierno, tan extremo que un monje no podía tolerarlo.
La pregunta del monje sonaría irrelevante en esta época de acondicionadores de aire y calefacción. Pero aunque tengamos enfriadores y calentadores en nuestras casas, al salir de ellas nos damos cuenta de que no se han encontrado todavía formas de evitar las inclemencias de la naturaleza.
Dongshan dijo “¿Que tal si vas a un lugar que no sea caliente ni frío?”.“¿Qué lugar es ese, sin frío ni calor?”. Aparentemente el monje en formación pensó que en alguna tierra lejana existía un lugar como ese, pero Dongshan le explicó “Cuando haga calor, hazte uno con el calor, y cuando haga frío, hazte uno con el frío”. Ahí está el lugar que no es caliente ni frío.”.
Mientras vivamos dentro de la naturaleza no podemos evitar el frío ni el calor, pero sí podemos liberarnos de la mente que les teme, se siente incómoda, o molesta con ellos.
La época del Festival de los Muertos (O-bon) me deprime. El solo pensar en ir casa por casa para ofrecer los servicios conmemorativos durante la época más calurosa del verano me hace desear salir hacia un país en donde no haga calor. Sin embargo, después que empiezo a hacer las rondas y me empapo de sudor, el calor deja de molestarme. Igualmente, cuando estoy temblando de frío con los hombros encogidos en la mesa con calentador de la casa, no tengo muchos deseos de salir y enfrentar una tormenta de nieve; sin embargo, una vez que estoy listo y salgo a esquiar, hasta una tormenta de nieve puede resultar divertida. El frío y el calor no son en sí el problema; lo que nos hace sufrir es la ansiedad y la incomodidad que vienen hermanadas con ellos. Dice un viejo poema:
“La cuchara viene y va del infierno del frío al del calor. No tiene mente, no sufre”.
Como lo dice el poema, la cuchara va de la tetera al frasco de agua fría sin sentir ningún dolor, porque no tiene mente.
Cuando Ryokan cayó víctima de un terremoto dijo a uno de sus visitantes:
“Cuando estás enfermo, está bien que estés enfermo; y cuando mueres, está bien que mueras”.
El problema no es solo de frío y calor. Es lo mismo con el nacimiento, muerte, enfermedad y ancianidad. Deshacerse de especulaciones y pensamientos falsos es la única forma de trascender el nacimiento y la muerte, y de evitar el frío y el calor.
En el siglo XVI Kaisen Osho fue favorecido por Shingen Takeda e invitado a vivir en el Erinji en Koshu (Prefectura de Yamanashi). Cuando el hijo de Shingen, Katsuyori, fue atacado y vencido por Nobunaga Oda, gran parte de su ejército escapó al Erinji. Nobunaga se molestó mucho al saber que Kaisen Osho dió refugio a las fuerzas de Katsuyori. Hizo entrar a todos los monjes a la torre de la entrada del templo y la incendió. En ese momento Kaisen se dirigió a los otros monjes diciendo con voz calmada
“Este es el final. Aunque bien es cierto que estamos pagando nuestra deuda a la familia Takeda, también es cierto que no podíamos entregar al enemigo a aquellos que buscaron refugio bajo la manga de la toga de Dharma. Moriremos con valentía y lealtad hacia los otros”. Entonces hizo rezar a cada uno de los monjes un verso de muerte, y al final él mismo cantó: “Una meditación en calma no requiere de calma en sus alrededores. Con una mente clara, el fuego es frío.”
Este verso aparece en el capítulo “Dongshan - Ni frío ni caliente” del Hekiganroku (Crónica del Acantilado Azul)”.
fuente: http://global.sotozen-net.or.jp/spa/library/stories/book5.html
Probablemente hacía un calor abrazador durante una tarde de verano, o un frío glacial durante una mañana de invierno, tan extremo que un monje no podía tolerarlo.
La pregunta del monje sonaría irrelevante en esta época de acondicionadores de aire y calefacción. Pero aunque tengamos enfriadores y calentadores en nuestras casas, al salir de ellas nos damos cuenta de que no se han encontrado todavía formas de evitar las inclemencias de la naturaleza.

Dongshan dijo “¿Que tal si vas a un lugar que no sea caliente ni frío?”.“¿Qué lugar es ese, sin frío ni calor?”. Aparentemente el monje en formación pensó que en alguna tierra lejana existía un lugar como ese, pero Dongshan le explicó “Cuando haga calor, hazte uno con el calor, y cuando haga frío, hazte uno con el frío”. Ahí está el lugar que no es caliente ni frío.”.
Mientras vivamos dentro de la naturaleza no podemos evitar el frío ni el calor, pero sí podemos liberarnos de la mente que les teme, se siente incómoda, o molesta con ellos.

La época del Festival de los Muertos (O-bon) me deprime. El solo pensar en ir casa por casa para ofrecer los servicios conmemorativos durante la época más calurosa del verano me hace desear salir hacia un país en donde no haga calor. Sin embargo, después que empiezo a hacer las rondas y me empapo de sudor, el calor deja de molestarme. Igualmente, cuando estoy temblando de frío con los hombros encogidos en la mesa con calentador de la casa, no tengo muchos deseos de salir y enfrentar una tormenta de nieve; sin embargo, una vez que estoy listo y salgo a esquiar, hasta una tormenta de nieve puede resultar divertida. El frío y el calor no son en sí el problema; lo que nos hace sufrir es la ansiedad y la incomodidad que vienen hermanadas con ellos. Dice un viejo poema:
“La cuchara viene y va del infierno del frío al del calor. No tiene mente, no sufre”.

Como lo dice el poema, la cuchara va de la tetera al frasco de agua fría sin sentir ningún dolor, porque no tiene mente.
Cuando Ryokan cayó víctima de un terremoto dijo a uno de sus visitantes:
“Cuando estás enfermo, está bien que estés enfermo; y cuando mueres, está bien que mueras”.
El problema no es solo de frío y calor. Es lo mismo con el nacimiento, muerte, enfermedad y ancianidad. Deshacerse de especulaciones y pensamientos falsos es la única forma de trascender el nacimiento y la muerte, y de evitar el frío y el calor.
En el siglo XVI Kaisen Osho fue favorecido por Shingen Takeda e invitado a vivir en el Erinji en Koshu (Prefectura de Yamanashi). Cuando el hijo de Shingen, Katsuyori, fue atacado y vencido por Nobunaga Oda, gran parte de su ejército escapó al Erinji. Nobunaga se molestó mucho al saber que Kaisen Osho dió refugio a las fuerzas de Katsuyori. Hizo entrar a todos los monjes a la torre de la entrada del templo y la incendió. En ese momento Kaisen se dirigió a los otros monjes diciendo con voz calmada

“Este es el final. Aunque bien es cierto que estamos pagando nuestra deuda a la familia Takeda, también es cierto que no podíamos entregar al enemigo a aquellos que buscaron refugio bajo la manga de la toga de Dharma. Moriremos con valentía y lealtad hacia los otros”. Entonces hizo rezar a cada uno de los monjes un verso de muerte, y al final él mismo cantó: “Una meditación en calma no requiere de calma en sus alrededores. Con una mente clara, el fuego es frío.”

Este verso aparece en el capítulo “Dongshan - Ni frío ni caliente” del Hekiganroku (Crónica del Acantilado Azul)”.
fuente: http://global.sotozen-net.or.jp/spa/library/stories/book5.html
24 feb 2015
la depresión es falta de humildad ... tornando depresión en humildad

When you are feeling humble, you know that you are enough. You know that your intelligence is limited, your beauty is subjective, your popularity is relative, and that you cannot be any more than you are. Humility is a very realistic view of yourself. Depression is unrealistic even though the self-assessment may be quite humble. Depression is awful because it hurts. Humility is wonderful because it doesn’t.
To turn depression into humility, you throw away the pain. You remind yourself that you don’t need to be any better than you think you are. You could achieve all kinds of greatness, but that wouldn’t change who you are.
If you walk out into the ocean and get knocked over by a big wave, you understand something about humility. When you deal with a bout of depression, you understand something about humility. Waves and emotions can be powerful. We have to learn to roll with them. Humility makes us well rounded and helps us roll.
***
Cuando te sientes deprimido, te preocupa que no eres lo suficientemente bueno, lo suficientemente inteligente, lo suficientemente divertido, bastante bonita, bastante guapo, bastante popular, bastante suficiente.
Cuando te sientes humilde, sabes que eres suficiente. Sabes que tu inteligencia es limitada, tu belleza es subjetiva, tu popularidad es relativa y que no se puede ser más de lo que eres. La humildad es una visión muy realista de ti mismo. La depresión no es realista, aunque la auto-evaluación puede ser bastante humilde. La depresión es horrible porque duele. La humildad es maravillosa porque no es así.
Para activar la depresión en humildad, hay que deshacerse del dolor. Recuerda que no tienes que ser mejor de lo que piensas que eres. Podrías conseguir todo tipo de grandeza, pero eso no va a cambiar lo que eres.
Si caminas hacia el océano y consigues ser golpeado por una gran ola, entenderás algo acerca de la humildad. Cuando tratas con un ataque de depresión, entenderás algo acerca de la humildad. Las olas y las emociones pueden ser muy poderosas. Tenemos que aprender a rodar con ellas. La humildad nos redondea bien y nos ayuda a rodar.
fuente: http://wp.me/p4o1Xh-kn
4 dic 2014
ser y la isla
“There is a well-known simile about a monkey trap of the kind used in Asia—a wooden container with a small opening. Inside lies a sweet. The monkey, attracted by the sweet, puts his paw into the opening and grasps the sweet. When he wants to draw his paw out again, he cannot get his fist with the sweet through the narrow opening. He is trapped until the hunter comes and captures him. He does not realize that all he has to do to be free is let go of the sweet. That is the way we live our lives. We are trapped because we want it nice and sweet. Not being able to let go, we are caught in the never-ending cycle of happiness and unhappiness, hope and despair.’—Ayya Khema, Be and Island
"Hay un símil muy conocido sobre una trampa de mono del tipo de los utilizados en Asia y un recipiente de madera con una pequeña abertura. Se encuentra dentro de un dulce. El mono, atraídos por el dulce, pone su pata en la abertura y agarra el dulce. Cuando quiere sacar la pata de nuevo, él no puede conseguir sacar su puño con el dulce a través de la estrecha abertura. Está atrapado hasta que el cazador viene y lo captura. No se da cuenta de que todo lo que tiene que hacer para ser libre es dejar de lado el dulce. Esa es la forma en que vivimos nuestras vidas. Estamos atrapados porque queremos que sea agradable y dulce. No siendo capaz de dejar ir, estamos atrapados en el ciclo interminable de la felicidad y la infelicidad, la esperanza y la desesperación .'- Ayya Khema, Ser y la isla
25 nov 2014
From the non-beingness of beings should the non-beingness of all dharmas be known.
![]() |
| Desde el no-estado de ser de los seres debe ser conocido el no-estado de ser de todos los dharmas. |
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