El "Buda sonriente" data del tiempo de la Dinastía Liang de China. Se cree que Hotei, originalmente, fue un monje budista que vivió hace más de 1000 años. Según las tradiciones, se trataba de un hombre amoroso, de buen carácter y, debido a su naturaleza benevolente, se le llegó a considerar una encarnación del bodhisattva Maitreya (el futuro Buda), pero esta suposición era solo de tipo alegórico pues, más bien, gracias a sus prominentes barriga y sonrisa, terminó siendo caricaturizado como el "Buda gordo".
En las manifestaciones artísticas, Hotei es caracterizado como un hombre que carga un fardo elaborado de tela, suerte de cornucopia que nunca se vacía y que contiene todo tipo de artículos preciosos, entre estos, plantas de arroz que simbolizan prosperidad, dulces para niños y también comida. A veces puede tener hasta niños en el fardo, pues son considerados seres preciosos.En otras representaciones, se puede encontrar a Hotei sentado en una carreta que es tirada por niños o portando un abanico llamado oogi. El "oogi" es un objeto mágico, pues según la tradición puede cumplir deseos. En tiempos antiguos, la aristocracia oriental usaba este tipo de abanicos para indicarles a los vasallos que sus solicitudes serían cumplidas.Generalmente.
Hotei es un adulto calvo que ríe o se sonríe y que va vestido con una túnica que deja expuesta una gran barriga (símbolo de la felicidad, la buena suerte y la plenitud). En la mitología china, el estómago se considera la plataforma del alma y, por consiguiente, la gran barriga puede ser considerada una alegoría del gran corazón de Hotei. Todas estas imágenes presentan a Hotei como un monje nómada que viaja por todos lados y que le quita la tristeza a la gente. En general, es un personaje por el que resulta muy fácil sentir simpatía.
Hotei es admirado por su felicidad, su plenitud y, aparentemente, por su sabiduría. Una creencia referente a la figura de Hotei en el folklore oriental es que si una persona le frota el vientre a una figura suya, obtiene riquezas, buena suerte y prosperidad. Esta creencia no forma parte del canon budista
Cualquiera que camine por algún Barrio Chino de Estados Unidos puede observar las estatuas de un hombre corpulento con una bolsa de lino al hombro. Los comerciantes lo llaman “El Chino Feliz” o “El Buda que ríe”.
Este hombre, llamado Hotei, vivió en la dinastía T’ang. No se consideraba a sí mismo un maestro zen ni reunía discípulos a su alrededor. En lugar de ello, andaba por las calles con una gran bolsa en la que ponía dulces, frutas o galletas para los niños que lo seguían. Con ellos estableció un jardín de infantes en las calles.
Cuando encontraba a un devoto del Zen, extendía su mano y decía: "Dame una moneda. Y si alguno le pedía que ingresara a un templo para enseñar a otros, él insistía: "Dame una moneda”.
Cierta vez, un hombre le preguntó:
— ¿Cuál es el significado del Zen?
Inmediatamente, Hotei dejó caer la bolsa en el suelo, como una respuesta silenciosa.
— Entonces —preguntó el otro—, ¿qué es realmente el Zen?
De inmediato, el Chino Feliz colgó su bolsa al hombro y siguió su camino.
Cuento de la tradición budista zen.

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