Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

12 oct 2012

Reciprocidad



Las manos toman, pero también dan.
La boca saborea, pero también habla.
La nariz respira, pero también olfatea.
Los ojos ven, pero también muestran.
Los oídos escuchan, pero también equilibran.

Las manos nos enseñan a no ser egoístas.
La boca nos enseña a dar gracias en palabra y canción.
La nariz nos enseña a aprender de nuestro entorno.
Los ojos nos enseñan a mostrar compasión y sinceridad.
Los oídos nos enseñan a mantener nuestro equilibrio.

Todas nuestras partes tanto dan como reciben. Funcionan en el principio de la reciprocidad inherente en su mismo carácter. Si nuestros sentidos son tan nobles, ¿no deberíamos serlo también nosotros?

Los ojos de una persona dedicada muestran una fortaleza interior y un carisma que los ojos de la persona común no muestran. Científicamente, sabemos que un ojo es un ojo, un mero órgano, sin embargo experiencialmente sabemos que los ojos son ventanas virtuales hacia el alma. Para nosotros lograr una profundidad de carácter similar, debemos vivir acorde a la nobleza inherente de nuestra naturaleza. Cada uno de nuestros sentidos no es simplemente una facultad de recolección de información, sino también un canal de expresión.
365 meditaciones tao


Una motivación sincera actúa como un antídoto para reducir el miedo y la inquietud.
"El Pequeño Libro de Sabiduría del Dalai Lama"

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