
La percepción "perfecta" (o, correcta), es aquella que refiere tan sólo a lo que vemos que se puede compartir plena y totalmente. Si no se puede compartir totalmente, eso muestra que la naturaleza de aquello que creemos entonces ver, no es algo real.
Por otro lado, no hay en verdad nada en este mundo que nos pueda brindar esa paz contentiva del pleno compartir, sencillamente porque no hay nada en este mundo que se pueda en verdad compartir totalmente.
La percepción de aquello que podemos compartir plena y totalmente, nos mostrará asimismo lo que resulta de ese "compartir pleno", siempre y cuando tengamos presente lo que resulta de su par contrario, es decir, lo que resulta del no-compartir en lo absoluto. Y es a esto a lo que se le llama entonces "contraste".
El Espíritu de nuestro Ser Prístino siempre nos señala calladamente este "contraste" entre lo uno y lo otro, de una forma muy clara y natural; esto, tanto, en su percepción inicial como en su resultado; sabiendo luego nosotros que, en última instancia, es Él quien parece ser Él que juzga dicha diferencia y no nosotros. Y es así mismo como Le permitimos que nos muestre sin ningún género de dudas cual de las dos alternativas es entonces lo real.
El Espíritu de nuestro Ser tiene, no obstante, perfecta confianza y fe en nuestro juicio final al respecto, porque sabe muy bien que es Él Mismo Quien la emitirá por nosotros. Dudar de esto es dudar de que Su Voluntad sea la nuestra, más, ¿cómo iba a hacer eso posible cuando Su misión es precisamente la de llevar a cabo la Voluntad de Dios a toda la Creación? Su misión, por tanto, no puede fracasar pues nada podría jamás impedir el logro de lo que Dios ha dispuesto que se logre. Y no importa cuales sean nuestras reacciones al respecto, la Voluntad de Dios se hace sea cual sea la voz que decidamos escuchar, y sea cuales fueren los extraños pensamientos que allí nos asalten.
Es por eso que con toda seguridad encontraremos allí la paz en la que Dios nos ha establecido desde el principio, ya que es imposible que Dios cambie de parecer con respecto de Su Creación. Su Voluntad es tan estable como la paz en la que realmente moramos todos nosotros, y es por eso que el Espíritu de nuestro Ser no cesa jamás de recordárnoslo.
En el Conocimiento no hay cambio ni alteraciones, por lo tanto, allí no podríamos nunca apreciar variaciones. Es sólo en este mundo en donde tenemos necesidad de estos "contrastes", pues, los contrastes son recursos de aprendizajes necesarios, y es gracias a ellos que aprendemos a apreciar lo que nosotros mismos nos debemos evitar y lo que nos debemos procurar.
Cuando hallemos aprendido que pertenecemos únicamente a la Verdad, ésta vendrá entonces hacia nosotros quedamente sin diferenciaciones de ninguna clase, pues no necesitaremos ningún contraste que nos ayude a comprender que es eso, y sólo eso lo que verdaderamente queremos. No debemos temer, por tanto, que el Espíritu de nuestro Ser fracase en Su misión de mostrarnos los necesarios contrastes en nuestras más comunes percepciones, ya que ésta es una misión que el Padre Mismo le ha encomendado, y la Voluntad de Dios es imposible que fracase.
Un abrazo a todos…Baktha55.
No hay comentarios:
Publicar un comentario