escuchando silencios ... pretendidos haikus ... nacen desde la floresta ...
Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".
25 mar 2013
La práctica de zazen no es otra cosa que sentarnos en el estado mas allá de la discriminaciones, de las preferencias y de los rechazos, de las expectativas.
No rechazamos las ilusiones, tampoco buscamos el satori. Simplemente volvemos una y otra vez a la postura adecuada. Esta práctica no se limita a aquellos momentos en los que estamos sentados, con las piernas cruzadas, abandonados a la quietud y al silencio, sino que se extiende a toda nuestra vida.
Toda nuestra vida quiere decir “Toda nuestra vida”, no tan solo aquellos momentos en que practicamos formalmente zazen, o participamos en un retiro, o realizamos actividades que nos parecen propicias y apropiadas desde un punto de vista “espiritual” y “elevado”.
Incluye todos los momentos de nuestra existencia, también los mundanos, las actividades difíciles o aquellas que preferiríamos no hacer, aquellos momentos, por tanto, que habitualmente etiquetaríamos como ilusorios y alejados de aquello que hemos forjado y etiquetado en nuestras cabezas como “espiritual” y “elevado”.
¿Pero cómo practicar zazen cuando no tenemos el auxilio de la postura, el lugar apropiado, el silencio, los amigos que practican con nosotros y nos estimulan?
Si, mientras practicamos formalmente zazen, nos limitamos a estar simplemente presentes y volver a la postura exacta; de la misma forma, en nuestra vida cotidiana, en el mundo del movimiento, de las palabras, de los otros, de lo confuso y de lo ilusorio, nos limitamos a volver una y otra vez al estado de presencia, sin discriminar nada, agradable ni desagradable, y a tomar la decisión justa, momento tras momento, sin preocuparnos antes de nuestras preferencias, ni después de sus resultados. Simplemente nos esforzamos a cada instante en volver a la presencia en el movimiento incesante de nuestra vida real, y nos esforzamos, momento tras momento en tomar la decisión adecuada con nuestro cuerpo y con nuestra mente.
Paradójicamente “abandonar nuestro cuerpo y espíritu”, a lo que incesantemente nos anima Dôgen Zenji, quiere decir confiar instante tras instante en nuestro cuerpo efímero y nuestro espíritu ilusorio, mas allá de las preferencias forjadas por ese mismo espíritu ilusorio y de las limitaciones de nuestro cuerpo efímero.
Introducción al texto: Efímera seta.
Kodo Sawaki Roshi(澤木興道, Sawaki Kōdō-Japón1880 -1965)
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