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Uno ve todo eso cuando observa, cuando toma consciencia, cuando mira, uno se da cuenta de todo esto. A través de este darse cuenta, uno ve que no hay división entre el observador y lo observado, que no es más que un truco del pensamiento que demanda seguridad. […] Y en ese darse, ve que el observador es lo observado, que la violencia es el observador, que la violencia no es diferente del observador. Ahora, ¿cómo puede el observador terminar y dejar de ser violento? ¿Hasta aquí, comprende mi pregunta? El observador es lo observado, no hay división y por lo tanto no hay conflicto. Entonces, el observador, el cual conoce las complejidades del nombrar, ¿queda lingüísticamente atrapado en la imagen de la violencia? ¿Qué le ocurre a esa violencia? Si el observador es violento, ¿puede el observador terminar? De no ser así, la violencia seguirá. ¿Puede el observador terminar, porque es violento? ¿O, cuánto de real tiene el observador? ¿Entiende, señor? ¿Acaso el observador no es más que algo creado por las palabras, la experiencia, el conocimiento? ¿Es creado por el pasado? ¿Es el pasado? ¿Entiende? Eso significa que la mente está viviendo en el pasado, es obvio. Mientras haya un observador, vivirá en el pasado, es obvio. -
j. krishnamurti
Saanen, Switzerland, 5 de agosto de 1973
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