Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

8 jul. 2013

Nacimiento y Muerte




Una buena práctica es preguntarse con toda sinceridad: "¿Por qué nací?" Hágase esta pregunta durante la mañana, tarde y noche... todos los días.

Nuestro nacimiento y muerte son una sola cosa. No se puede tener uno sin el otro. Resulta curioso observar cómo; frente a la muerte las personas están tan llorosas y tristes, y frente al nacimiento tan felices y alegres. Es una falsa ilusión. Creo que si usted realmente quiere llorar, sería mejor hacerlo cuando alguien nace. Llore al principio; debido a que si no hubiese nacimiento, no habría muerte. ¿Puede entender esto?

Uno creería que la gente podría apreciar cómo sería vivir, en el vientre de una persona. ¡Qué incómodo debe ser! Sólo fíjese cuán duro es simplemente permanecer en una choza, sólo por un día. Cierre todas las puertas y ventanas, y ya se está sofocando. ¿Cómo sería vivir en el vientre de una persona durante nueve meses? Y sin embargo, usted quiere aún meter la cabeza justo ahí, poner su cuello en la horca una vez más.

¿Por qué nacemos? ¡Nacemos para no tener que nacer otra vez!

Cuando uno no comprende la muerte; la vida, puede ser muy confusa.

El Buda le enseñó a su discípulo Ananda a observar la impermanencia, a ver a la muerte en cada respiración. Debemos conocer la muerte; debemos morir de modo que, podamos vivir. ¿Qué significa esto? Morir es llegar al final de nuestras dudas, de todas nuestras preguntas; y sólo estar aquí, con la realidad presente. Usted nunca puede morir mañana, usted debe morir ahora. ¿Lo puede hacer? Si lo puede hacer, usted conocerá la paz de no hacerse más preguntas.

La muerte, está tan cerca como nuestra respiración.

Si usted se ha entrenado adecuadamente, no se sentirá atemorizado cuando caiga enfermo, ni alterado cuando alguien muere. Cuando vaya a hospitalizarse para un tratamiento, determine en su mente que si usted mejora eso está bien; y que si usted muere, también está bien. Le garantizo que si los doctores me dijesen que tengo cáncer y que me voy a morir en unos pocos meses, les recordaría: "Tengan cuidado, porque la muerte está viniendo por ustedes también. Sólo es cuestión de quién se va primero, y quién después." Los doctores no van a curar de la muerte ni impedirla. Sólo el Buda era ese tipo de doctor, entonces ¿por qué no seguimos adelante y usamos la medicina del Buda?

Si usted está asustado por la enfermedad; si teme a la muerte, entonces usted debería contemplar de dónde vienen. ¿De dónde vienen? Surgen del nacimiento. Por lo tanto, no se ponga triste cuando muere alguien —es sólo la naturaleza, y su sufrimiento en esta vida ha terminado. Si quiere ponerse triste, póngase triste cuando la gente nace: "Oh; no, aquí vienen otra vez. ¡Van a sufrir y morir otra vez!"

"El Que Sabe", sabe con claridad que todos los fenómenos son insubstanciales. De modo que "El Que Sabe", no se pone feliz o triste, no va detrás de condiciones cambiantes. Ponerse feliz; es nacer; apesadumbrarse es morir. Habiendo muerto, nacemos otra vez; habiendo nacido, morimos otra vez. Este nacimiento y muerte de un momento al siguiente, es la interminable rueda girante del samsara.