Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

7 oct. 2013

Poesía Lírica China

De todas las poesías amorosas del Extremo Oriente, la poesía china es la más delicada, la más refinada y esto, no de un modo relativo, sino absoluto.
Suave al alma como una caricia de alma, tiene gentilezas únicas y profundidades de sentimiento de un idealismo que haría soñar al más platónico de nuestros poetas. En esta poesía, nada de ímpetu amoroso, ninguna pasión en la acepción carnal de la palabra, sino ternuras infinitas y un encanto íntimo y sentimental,del cual quiere uno sustraerse inútilmente. Esta poesía no se dirige a los sentidos, sino al corazón, y los buscadores de sensaciones voluptuosas no las encontrarían aquí. Es un canto melancólico y dulce que un alma, le suspira a otra. Un continuo soneto de Arvers. Del Suly-Prudhomme asiático. La alegría siempre va acompañada de tristeza. En toda sonrisa, están próximos a llorar los ojos, como todos los ojos que lloran reflejan una sonrisa. La misma felicidad está llena de suspiros y siente uno el temor de las penas. Esta poesía está llena de rubores de doncellas y de pudores de vírgenes. El sentimiento que inspira siempre es casto, y su expresión, como un primer amor largo tiempo rechazado, estalla sincera, en palabras discretas de una exquisita suavidad, en frases que buscan en la realidad la persecución del sueño. Las razones del corazón son desarrolladas tan tiernamente que la misma razón consiente en admitirlas. Y estas palabras, y estas frases, y estas razones del corazón que envuelven siempre una idea profunda, filosófica o moral disimulada con arte infinito, dan un doble objeto a todos estos cantos de amor que a la vez satisfacen al corazón y al espíritu.
Aunque muy grande, su sentimentalismo carece de afectación, de amaneramiento, porque toma su inspiración en las mismas fuentes del alma.
En cuanto a los medios de ejecución son de una simplicidad que desconcierta, tanto arte ha puesto el arte para no dejarse adivinar; sólo tienen igual en la simplicidad de los asuntos que elige. Una hoja de sauce, un rayo de luna, la misma sombra de las flores de naranjo bastan para sugerir lo infinito al corazón y para abrirle al amor ignorados horizontes.
Y esta poesía, que tiene cuatro mil años de edad, contemporánea de la Biblia y de la Ilíada, tiene el mérito muy raro de no deberle su franca originalidad sino a si misma.
Nacida dos mil años antes de nuestra era, alcanzó su pleno florecimiento bajo la dinastía de los Tchang, del siglo VII al IX de nuestra era. Fue un florecimiento soberbio de obras y de genios. Li-Tai-Pe, Thu-Fu, Uang-Uei, Tchan-Kien,  Tchan Tsi, Uang-Tchang-Ling, Lo-Ping-Uang, y otros más cantan la belleza de la naturaleza y las dulzuras del amor con una gracia refinada y una delicadeza de sentimientos incomparables que indican un grado de civilización asombroso para la época. No se encuentra equivalente en ninguna otra poesía. La dinastía de los Song, que se continuó durante tes siglos (del X al XIII), produjo también algunos poetas buenos, pero el advenimiento de los Ming (del siglo XIV al XVII, 1368 a 1616), marca la decadencia de la poesía china. La simple asonancia de la rima no bastaba ya. Se comienza a repetir, a acumular, a encabalgar en un mismo verso una misma rima de mil modos. No se adhieren ya a la idea, sino a la forma que tratan de hacer tan obscura como embrollada. No es ya poesía: es "chinería". Existe tal diferencia entre la gracia ingenua de los Tchang y el arte torturado de los poetas más modernos, que apenas puede creerse que un mismo país haya producido dos literaturas tan desemejantes y tan opuestas entre si.
Y sin embargo, tan profunda fue la influencia ejercida en el gusto poético por Li-Tai-Pe y Thu-Fu, que esta influencia se encuentra, subsiste todavía hoy en las aberraciones literarias de un pueblo que no vive ya sino de su pasado y en su pasado.
Por lo que hace a la poesía contemporánea, no existe; no hay nada. Un solo nombre digno de mencionarse en el transcurso de un siglo: Tseng-Kuo-Fan. Lo demás no vale la pena de ser tenido en consideración.
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LI-TAI-PE
(en el enlace: "dieciocho poemas de Li Po")

El poeta chino más grande y el más célebre de la dinastía de los Tchang, sobrenombrado por sus compatriotas "el gran poeta".
Nació en 702 de nuestra era y murió hacia 763. Sus poesías, de un acento muy personal y muy triste, aparecieron en China en diez volúmenes, bajo el título de "Li-Tai-Pe uan-tsi."
A pesar de su inmoderada inclinación por la bebida, fue toda su vida el ídolo de un pueblo que excusaba su vicio, hasta lo justificaba, considerando a los poetas de una esencia superior a la de los otros hombres. Solicitado por los grandes, que se disputaban su compañía y lo colmaban de presentes, fue el familiar del emperador que lo nombró Presidente de los ocho poetas juramentados del Palacio. Estos poetas, bajo la instigación de Li-Tai-Pe, tomaron el nombre de "los ocho sabios de la Botella" y, seguros de la impunidad, impusieron a su antojo el arte de beber y el arte de cantar. Pero bohemio de alma, el poeta se fatigó pronto de la vida ceremoniosa de la corte. Su grande amor por la independencia y por ... la botella, a la que le impedía entregarse con la constancia de su sed la etiqueta imperial, hicieron que abandonara al emperador y su palacio, a los grandes y a la capital. Con un bulto a la espalda y un bastón en la mano, recorrió el imperio, guiado únicamente por su fantasía. Fue de provincia en provincia, ebrio de sol, de aire puro y de ... vino, viviendo de sus canciones, comiendo poco, bebiendo muco y acostándose al aire libre. Llevó la existencia soñada. "Es en vano", le agradaba repetir, para excusar su ebriedad, "es en vano que llenando mi copa, pretenda yo ahogar mi fastidio". Mezclado sin saberlo en un complot, tramado por un gran señor que lo hospedaba, fue condenado a muerte. El emperador conmutó su sentencia por la de destierro, luego lo perdonó y lo llamó a la Corte. Li-Tai-Pe fue allá. La fiesta fue soberbia. Al partir, quiso mantenerse en pie en la embarcación que lo conducía. Pero había bebido de tal modo para festejar la reconciliación y para no perder la costumbre, que no guardó el equilibrio, cayó en el río y se ahogó.
Talis vita talis ita.
Asi murió el más grande de los poetas chinos. Por haber bebido demasiado.

EL GRAZNIDO DE LOS CUERVOS AL LLEGAR LA NOCHE

En las nubes de polvo que levantan los caballos tártaros, se buscan los cueros para pasar la noche,
Se aproximan a la ciudad, envuelta en las nubes, y, desplegando sus alas por encima de los árboles, dejan oír su graznido:
Se llaman los unos a los otros, la hembra se une al macho, y van a dormir por parejas en las ramas.
La esposa del héroe que partió a la guerra desliza la lanzadera sobre la seda bordada de su labor,
Y llegan a sus oídos los reclamos de los cuervos a través de la púrpura que deja el sol poniente en las cortinas de la ventana ...
Y, ante estos llamamientos, la lanzadera se detiene,
Y, fatigada, piensa la esposa en el ausente que no regresa.
Y, silenciosa, llega a su lecho solitario, y corren abundantemente sus lágrimas, como las gotas de una lluvia tempestuosa.

A ORILLAS DEL JO-YEH

Grupos de doncellas en lanchas, cogen nenúfares en las riberas del Jo-Yeh,
Ocultas por espesuras de flores y por las cortinas de las hojas, cambian entre si, invisibles, alegres pláticas perladas de risas y de canciones,
Y en el brillo del sol, el agua refleja como un espejo sus bustos graciosos,
Y el viento que se perfuma en las ramas levanta la tela ligera de sus vestiduras.
Pero aparecen en el río grupos de mancebos a caballo,
De tres en tres, de cinco en cinco, se pasean entre los sauces llorones.
De improviso, hollando con los pies un manojo de flores caídas, relincha uno de los caballos y se aleja,
A pesar de que una de las doncellas, muy agitada, lo mira, y dejo adivinar lo turbado de su corazón.
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THU-FU

Fue el gran rival en poesía de Li-Tai-Pe. Una parte considerable de sus compatriotas y varios críticos autorizados lo colocan sobre el "Gran Poeta". Durante su vida Thu-Fue mereció el sobrenombre de Tseu-Mei, es decir, Flor de elegancia, y a su muerte fue colocado en el primer rango de los Thai-Tseu, o escritores de genio.
Consideradas como obras maestras de estilo y de sentimiento, sus poesías fueron reunidas por los editores chinos en diez volúmenes, bajo el título de Thu-Fu tsiuen tsi tsiang tchu.
Nació en 714, en Siang-Yang, en la provincia de Hu-Kuang. Bachiller, licenciado, uniendo a un gran saber un inmenso talento, fue distinguido por su Soberano que le confió varios cargos importantes y le nombró principalmente Censor Imperial, función muy delicada, que no existía en China, que consistía en corregir hasta los mismos actos del Monarca. No tardó en caer en desgracia para ser un día, elevado bruscamente contra una flagrante injusticia. Se alejó altivamente de la Corte, rehusando las compensaciones que se le ofrecián en provincia. A pesar de la miseria que conoció los últimos nueve años de su vida, no lamentó nunca su franqueza. Cantó los bosques y las flores, el amor y la belleza, "dejando, dice, pasar los días sin contarlos". En 774, queriendo visitar las ruinas célebres de un islote, subió solo a una piragua en el Río Amarillo que estaba crecido. Sorprendido por las grandes agua, tuvo que refugiarse en un templo abandonado. Estuvo privado de alimento diez días. Cuando por fin pudieron socorrerle, comió con apetito tan voraz que sucumbió la misma noche a causa de una fuerte indigestión.
De este modo murió Flor de elegancia, el gra peta chino. Por haber comido demasiado.

EN LA CORIENTE

Muy rápida, se desliza mi barca siguiendo el curso del río, y mis ojos contemplan su corriente.
Arriba, en la noche clara, pasan nubes finas. También está en el agua la noche transparente; cuando una nube se desliza sobre la luna, la veo deslizarse sobre el río,
Y me parece que boga mi barca por el cielo,
Y pienso en la amada mía que se mira así en mi corazón.
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TCHANG-TSI

Originario de U-Kiang, en el Kiang-Nan, Tchang-Tsi nació hacia el año 770 de nuestra era. Perteneció a una de las familias más ilustres del Imperio. La nobleza de su nacimiento, su reputación de letrado, la bondad de su carácter tan firme como equitativo, le valieron la protección de Han-Yu, ministro del Emperador, que lo agregó a los Archivos del Impero. Muy pronto, el mismo monarca Te-Tsung, reconociendo los méritos, muy grandes, del poeta, le cobró afectuosa estimación y lo nombró, en 815, profesor en el Colegio Imperial. Algunos años más tarde lo llamó a la presidencia del mismo Colegio, puesto que Thang-Tsi conservó hasta el fin de su vida. Murió hacia 850 a la edad de ochenta años.
Sus versos, destinados sobre todo a ser cantados, se distinguen por un trabajo muy cuidado de la factura y de la rima. Forman seis volúmenes, publicados en China, bajo el título de Tchang-Tsi-Tsuian.

UNA ESPOSA FIEL A SUS DEBERES

Señor, acabáis de ofrecerme dos perlas brillantes,
Sabéis, sin embargo, que pertenezco a un esposo
Y que guardo fidelidad al que juré fidelidad.
A pesar de esto, mi corazón está lleno de emoción, mi espíritu de inquietud.
¡Ah! no olvidéis que los pabellones de mi familia flotan en el parque imperial,
Y que mi esposo lleva lanza dorada en el palacio de Nankin
No dudo, por otra parte, de la pureza de vuestros sentimientos,
¿No es cierto que son elevados como el sol y como la luna?
Coloqué un momento, sobre la seda de mi manto rojo
Las dos perlas brillantes. Recobradlas. Las devuelvo a Vuestra Señoría.
Tomad también las dos lágrimas que tiemblan en el borde de mis pestañas ...
¡Ah! ¡que no os haya conocido, cuando era libre todavía!
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UANG-TCHANG-LING

Se poseen muy pocos datos acerca del autor de la admirable "Canción de los Nenúfares", una de las poesías más bellas, que se hallan escrito sobre la juventud y la hermosura. Las noticias biógráficas nos enseñan que perteneció a la época de los Tchang (de 618 a 909) y que después de haber sido, durante largo tiempo, favorito del Emperador que lo agregó a los archivos secretos del Palacio, cayó en desgracia, fue desterrado, y tuvo que vivir de su profesión de médico. Pero estos datos no fijan ni los lugares ni las fechas de su nacimiento y de su muerte.

LA CANCIÓN DE LOS NENÚFARES

Las hojas de los nenúfares están matizadas de un color que se parece tanto al de los mantos de muselina ligera,
Las flores de los nenúfares tienen un color rosado que se parece tanto al de los rostros risueños,
Que los ojos no puede distinguir las hojas de las muselinas, ni las flores de los rostros, tanto así se confunden y se mezclan en las aguas del lago.
Sólo en espera del canto puede uno decir que entre estas hojas y estas flores deben, seguramente, encontrarse las doncellas.
En otro tiempo, las favoritas del rey Thsu, y las bellezas de Yue y las gentiles hijas de U
Venían de este modo a confundirse con los nenúfares cortando flores y dejando flotar sus mantos ligeros en el agua cubierta de anchas hojas.
Ahora, cuando se embarcan las doncellas a la entrada del lago, los nenúfares yerguen sus corolas como para recibir a sus hermanas.
Y cuando retornan las doncellas siguiendo el curso del río, las guía.
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FLOR DE DURAZNO
Tsie-Tie
De la rama de un durazno corté una flor pequeñita, completamente rosada,
Y se la ofrecí a la mujer a quien amo, y que tiene los labios más pequeños y más rosados que estas rosadas florecillas.
Arrebaté de su nido a una golondrina de alas negras y se la ofrecí a la mujer amada
Que tiene labios pequeños y rosados, y cuyas cejas se parecen a las alas negras de las golondrinas.
A la mañana siguiente la florecita rosada se marchitó
Y la golondrina, en pos del alma de la flor, emprendió el vuelo por la ventana abierta que da a la Montaña Azul.
Pero en los labios de la mujer a quien amo, las flores se abrieron siempre rosadas y pequeñas,
Y nunca me pareció que las cejas negras de sus ojos quisieran emprender el vuelo.
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LA SOMBRA DE LAS HOJAS DE NARANJO
Tin-Tun-Ling (poeta a quien Judith Walter (Judith Gautier) dedicó su Libro de Jade)

La doncella que, desde el alba hasta la noche, completamente sola, en su estancia,
Borda flores de seda en las túnicas, se sobresalta deliciosamente
A los sones inesperados de una flauta lejana.
Le parece que la voz de un mancebo acaricia su oído.
Y cuando a través del papel aceitado
De las altas ventanas, las hojas de naranjo
Se posan y hacen correr su sombra por sus rodillas,
Le parece que una mano desgarra su túnica de seda.
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fuentes:
imágenes: al igual que en la lírica japonesa son del sitio Wan Fung
texto: transcripto del libro Joyas de las Literaturas Orientales