Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

4 ene. 2014

la ofuscación


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Merece especial atención puesto que en la ofuscación enraízan muchos errores de la mente y de la misma sólo emerge ofuscación. A menudo, es causa de desdicha propia y ajena, ya que fortalece tendencias neuróticas como la desmesurada avidez y la marcada aversión. La avidez se traduce como codicia, ambición desmedida, avaricia, aferramiento y apego; la aversión, como antipatía, odio, rabia, irascibilidad, malevolencia e incluso crueldad. La ofuscación distorsiona y oscurece la visión mental, embota la conciencia, frena el propio desarrollo, perturba las relaciones con uno mismo y con las otras criaturas, origina discordia, vínculos afectivos insanos (basados en la simbiosis, el dominio o la dependencia mórbida) y entendimiento incorrecto. La ofuscación empaña la mente e induce a la persona a preocuparse por trivialidades, así como a poner el acento en lo banal o insustancial, dejando de ocuparse de lo más esencial o sustancial. La ofuscación crea una especie de neblina en la mente que turba y perturba, desorienta y condiciona a la persona de tal manera que toma lo insustancial por lo esencial y lo superficial por lo profundo. La ofuscación puede conducir a la necedad, la visión oscurecida y distorsionada, la ausencia de discernimiento y sabia reflexión, la conducta mental, verbal y de acción incorrecta. Induce al error en las apreciaciones, engendra división y conflicto, impide el noble autodominio y puede ser una gran atadura de la mente.

Debido a la ofuscación, una persona es malevolente y egoísta, e incurre en destructivos modos de sustentamiento (explotar, traficar con sustancias peligrosas, denigrar a otras criaturas y un largo etcétera de innobles modos de sustentarte). La persona ofuscada se aferra a opiniones personalistas, estrechos puntos de vista y una maraña de ideas por las que puede llegar a vulnerar a los demás; la ofuscación puede conducirla a creer que detenta el monopolio de la verdad.

La ofuscación frustra la comprensión clara, y sin comprensión clara no hay correcto hablar ni proceder. La ofuscación de la mente desorienta, produce arrogancia, negligencia, y puede inducir a la persona a ver lo que no es y a extraviarse en sus propias creaciones mentales, en su universo mental de luces y de sombras, de suspicacias y susceptibilidades, juicios y prejuicios y, en suma, una urdimbre de difusas presuposiciones. La ofuscación impide ver lo que es, o cuando menos lo distorsiona.
Enraíza sobre falsos puntos de vista, enturbia la percepción y descarría la atención y la reflexión, incluso haciendo que la persona tome por incorrecto lo que no lo es y por correcto lo que es incorrecto. La ofuscación debilita la luz de la mente o incluso llega a apagar la lámpara del discernimiento. Hay grados, no obstante, de ofuscación, pero ésta nos impide ver lo acertado como acertado y lo incorrecto como incorrecto y de ese modo también condiciona la palabra y el comportamiento.

(Las zonas oscuras de tu mente - Ramiro Calle - pag.22)