Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

8 sept. 2014

Los momentos difíciles en nuestras vidas son puertas de entrada a la compasión ...

'Al Buda le preguntaron una vez qué es la compasión y él respondió: "Si usted quiere saber lo que es la compasión, mire a los ojos de una madre que acuna a su febril, niño enfermo." La compasión es una verdadera inmensidad del corazón y una profundidad de sabiduría que escucha, abraza, y recibe sufrimiento. Es un antídoto contra la hostilidad, la resistencia, y la división. Aprender a escuchar los sonidos del universo es aprender a ablandar y derretir nuestro arsenal de miedo, desconfianza, y el encarcelamiento de un yo separado.

La compasión no es una cualidad de romantizar, idealizar, o proyectar un momento futuro. Nutrir la compasión no depende de la perfección personal. Nos encontramos con el sufrimiento, el dolor y la confusión cada día de nuestras vidas. La persona sin hogar en la calle, el padre débil, el niño herido, el ejecutivo estresado, el adolescente alienado. No es fácil abrir el corazón a las profundidades insondables de dolor en el mundo. Tenemos en nuestros corazones nuestra propia mortalidad y la mortalidad de los demás. Toda la vida es frágil; vivimos en un mundo frágil. la salud se convierte en una enfermedad, el bienestar en dolor, la seguridad en incertidumbre, la vida en muerte; ninguno de nosotros puede controlar los innumerables soportes sobre los que nuestro bienestar descansa. Los momentos de tristeza y confusión que nos encontramos son los momentos que nos invitan a cultivar un corazón que escucha, de dejar ir la separación, y estar presente con cada célula de nuestro ser. Los momentos difíciles y encuentros en nuestras vidas son las puertas de entrada a la compasión. Nuestros enemigos son ángeles de compasión en el encubrimiento, que nos invita a estar presentes, para asistir y recibir. Aquí descubrimos por nosotros mismos la curación, el equilibrio de poder de la compasión ".

- Christina Feldman, el camino budista a la simplicidad.


'The Buddha was once asked what compassion is and he answered, “If you want to know what compassion is, look into the eyes of a mother as she cradles her fevered, ill child.” Compassion is a true vastness of heart and a depth of wisdom that listens to, embraces, and receives suffering. It is an antidote to hostility, resistance, and division. Learning to listen to the sounds of the universe is learning to soften and melt our armory of fear, mistrust, and imprisonment in a separate self.

Compassion is not a quality to romanticize, idealize, or project into a future moment. Nurturing compassion does not depend upon personal perfection. We meet suffering, pain, and confusion every day of our lives. The homeless person on the street, the frail parent, the hurt child, the stressed executive, the alienated teenager. It is not easy to open our hearts to the bottomless depths of pain in the world. We hold in our hearts our own mortality and the mortality of others. All life is fragile; we live in a fragile world. health turns to illness, well-being to pain, safety to uncertainty, life to death; none of us can control the countless supports upon which our well-being rests. The moments of sorrow and confusion we meet are moments that invite us to cultivate a listening heart, to let go of separation, and to be present with every cell of our being. The difficult moments and encounters in our lives are the gateways of compassion. Our enemies are angels of compassion in disguise, inviting us to be present, to attend, and to receive. Here we discover for ourselves the healing, balancing power of compassion.’

- Christina Feldman, The Buddhist Path to Simplicity.