Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

4 sept. 2015

Si hubiera, si fuera, si tuviera...


A todos nos surgen a diario pensamientos parecidos a estos: “Si ganara más, si hubiera nacido en otro lado, si me fuera de viaje, si tuviera otro carácter, si fuera más atractivo.”¡Todo con tal de no navegar en las aguas de la “nada”! La vida es inmensa y por eso puede ser agotador ir detrás de todo lo que ofrece.¿Podemos satisfacer absolutamente todos nuestros deseos? ¿Hay siempre algo mejor que hacer o algún lugar mejor en el que estar distinto al que nos toca aquí y ahora?¿Porqué tenemos siempre esa sensación de que hay algo que está mal en nosotros, que nunca somos lo suficientemente adecuados y completos?

En el budismo se describe el “reino de los espíritus hambrientos (Pretas)", un mundo habitado por seres fantasmales cuyos vientres están muy hinchados y digieren con dificultad, a la vez que sus gargantas son tan estrechas e irritadas que apenas pueden tragar. Es así como no logran comer sin que al hacerlo les cause dolor e indigestión, por lo que tienen hambre y sed permanentemente. Su hambre es enorme, cualquier intento de satisfacerla les provoca más dolor y sus posibilidades de satisfacción son mínimas. Tan grande es su frustración, que sus vidas comienzan y terminan en sus necesidades permanentemente insatisfechas. Esta metáfora puede ayudarnos a comprender muchas de nuestras actitudes, este reino no parece residir demasiado lejos de nuestra vida cotidiana.(...)

Cuando estamos esperando algo, cuando terminamos un trabajo, cuando no tenemos una pareja, no solemos soportar el presente. Poco sabemos acerca de habitar el espacio del “hambre simbólica”. La ansiedad, el aburrimiento y la angustia suelen apabullarnos, nos cuesta mucho habitar el momento en el que no estamos haciendo nada en particular. El hacer no existe sin el no-hacer, el ruido sin el silencio, el deseo sin el “sin deseo”. Entonces...¡Que viva el tan temido vacío!, porque desde ahí se abrirán espacios en los que surgirán otras cosas y otras personas.

Nota completa
http://www.psicologiadelacompasion.org/articulos/si-hubiera-si-fuera-si-tuviera.html