Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

27 dic. 2015

La Gran pregunta de Buda fue un tipo diferente de rastreo hacia atrás del trazado-atras del sufrimiento a su fuente, pero fue un momento de percibir la luz, la luz pura de la estrella de la mañana, que abrió su mente y le permitió ver que la fuente de nuestro sufrimiento es que hemos perdido el contacto con nuestra naturaleza luminosa original, que nos hemos olvidado de alguna manera que nuestra naturaleza ya está completa. Cuanto más profunda vamos en nuestra práctica más claramente nos damos cuenta de la verdad de nuestra propia naturaleza, y la necesidad de continuar la práctica con el fin de mantener y aún profundizar esta realización y mantener nuestra mente-luz brillante. Buda estaba al aire libre, sentado bajo un árbol, cuando vio a la estrella y toda la naturaleza se hizo evidente.
- Maestro Zen Hae Kwang
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Buddha’s great question was a different kind of tracing back—tracing suffering to its source, but it was a moment of perceiving light, the pure light of the morning star, that opened his mind and enabled him to see that the source of our suffering is that we have lost touch with our original luminous nature, that we have somehow forgotten that our nature is already complete. The deeper we go in our practice the more clearly we realize the truth of our own nature, and the need to continue to practice in order to sustain and further deepen this realization and keep our mind-light shining. Buddha was outdoors, sitting under a tree, when he saw the star and all nature became clear.
— Zen Master Hae Kwang