Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

24 nov 2012



Espasmos de roca fundida
Apilaron un cono de tres millas de altura.
Lluvia y viento abrieron cien altísimos dedos.
Con el tiempo, árboles se esforzaron por apalancarse en las fisuras.
Después de un millón de años, cóndores y culebras tomaron residencia.
Roca imponente, paredes talladas adornadas de
Liquen verde amarillo y bermellón-
El hombre es más endeble aún sobre esas piedras.
¿Cuánto te tomará ver el Tao?
Hasta que ya no ostentes tu propia importancia.

Comparado a los enormes movimientos del cielo y de la tierra, comparado a la inmensidad del tiempo geológico, los más grandiosos actos de la humanidad y sus monumentos ni siquiera merecen significancia. Escalamos la montaña más alta, nos sumergimos en las profundidades del mar, nos aventuramos tan cerca del sol como nos atrevemos, y no estamos siquiera en la escala de las medidas de la naturaleza. En nuestro egotismo y en nuestra visión de nosotros mismos como el centro del universo, nos imaginamos que nuestras vidas tienen algún sentido e importancia cuando las comparamos a las estrellas, las montañas y los ríos. No la tienen. No podemos esperar tener ningún verdadero significado en la historia del universo. Pero podemos conocerlo mejor, podemos ser una mejor parte de él.

Si quieres conocer la fuerza que mantiene el cielo azul, las estrellas ardiendo, las montañas altas y quietas, los ríos corriendo y los océanos fluyendo, entonces quita el velo que se yergue entre el Tao y tú.


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