escuchando silencios ... pretendidos haikus ... nacen desde la floresta ...
Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".
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12 ago 2016
7 oct 2015
Pema Chödrön
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Somos como niños que construyen un castillo de arena. Nos embellecemos con hermosas conchas, trozos de madera a la deriva, y pedazos de vidrio de color. El castillo es nuestro, fuera del alcance de los demás. Estamos dispuestos a atacar si otros amenazan con hacerle daño. Sin embargo, a pesar de todo nuestro apego, sabemos que la marea inevitablemente vendrá y barrerá el castillo de arena. El truco es disfrutarlo plenamente, pero sin aferrarse, y cuando llegue el momento, dejar que se disuelva de nuevo en el mar.
- Pema Chodron
We are like children building a sand castle. We embellish it with beautiful shells, bits of driftwood, and pieces of colored glass. The castle is ours, off limits to others. We’re willing to attack if others threaten to hurt it. Yet despite all our attachment, we know that the tide will inevitably come in and sweep the sand castle away. The trick is to enjoy it fully but without clinging, and when the time comes, let it dissolve back into the sea.
— Pema Chodron
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4 oct 2015
Poemas Japoneses a la Muerte

En la cultura japonesa ha habido la costumbre de dejar por escrito en forma de poema un último pensamiento ante la propia muerte inminente. Aquí presentamos una pequeña muestra de poemas escritos por samuráis, monjes zen y poetas de haikus, extraídos de Yoel Hoffmann Poemas japoneses a la muerte. DVD ediciones. Barcelona, 2000.
Poemas escritos por samuráis
Ota Dokan (1432-1486) estudioso del arte militar y poeta, fue apuñalado en la bañera. Asiendo el puñal que tenía clavado, pronunció el siguiente poema y murió:
Si no hubiera sabido
que ya estaba
muerto,
habría lamentado
perder la vida.
Yoshitaka gobernador de una de las islas del Japón (XVI) fue vencido por uno de sus generales rebeldes. Antes de suicidarse compuso:
Tanto el vencedor
como el vencido no son
sino gotas de rocío,
sino el resplandor de un rayo.
Así deberíamos ver el mundo.
Poema del samurai Sukemoto del siglo XIV que después de estampar su nombre , dejó el pincel a un lado. El verdugo se le acercó por detrás y la cabeza de Sukemoto rodó sobre la piel de animal sobre la que estaba sentado. Su cuerpo permaneció erguido.
Los cinco agregados de mi forma pasajera
y sus cuatro elementos vuelven a la nada.
Ofrezco mi cuello a la espada desnuda,
cuyo tajo no es sino una ráfaga de viento.
Poema de otro samurai que sufrió la misma suerte:
Durante cuarenta y dos años
he oscilado entre la vida y la muerte.
Ahora zozobran las colinas y los ríos,
la tierra y el cielo vuelven a la nada.
Poemas escritos por monjes zen
Mis setenta y seis años han terminado.
No nací; no he muerto.
Las nubes flotan en el vasto, altísimo cielo.
La luna sigue su camino de un millón de millas.
Yakuo Tokuken 1320
Toca
la melodía del no ser.
Nueve cumbres se derrumban,
ocho océanos se secan.
Zosan Junku 1308
He ponderado las enseñanzas de Buda
durante 84 largos años.
ahora las puertas se me cierran.
Nadie ha estado nunca aquí.
¿Quién es, pues, el que va a morir?
¿Y por qué lamentarse de nada?
¡Adiós!
La noche es clara,
la luna brilla, sosegada,
el viento entre los pinos
suena como una lira.
Sin yo y sin otro,
¿quién oye su son?
Zoso Royo 1276
Poemas escritos por poetas de haiku
El cuarto día
del año nuevo: ¿Cuál mejor
para dejar el mundo?
Aki-No-Bo 1718
Flores de la hierba,
en los campos: hasta este momento
habéis sido.
Asei , 1752
La primavera ha llegado
a mi mundo:
¡Adiós!
Bainen , 1905
La noche de invierno más larga:
caen los pétalos del ciruelo y, al fin,
la luna en el oeste.
Bankoku 1748
murió en el solsticio de invierno, el oeste hace referencia a la Tierra Pura
Adiós.
Paso como todas las cosas:
rocío sobre la hierba.
Bazan 1730
Como gotas de rocío
sobre una hoja de loto
desaparezco
Senryu 1827
Segundo mes:
llevo un sombrero de bambú nuevo
y voy a casa
Jowa 1785
***
El dicho viene de muy antiguo:
“La muerte no existe; la vida no existe”.
Es verdad: cielo sin nubes
Río de aguas limpias.
Entonces, Toshimoto dejó el pincel y se alisó el pelo. En ese instante, la hoja de la espada fulguró tras él; su cabeza cayó hacia delante y su cuerpo, sobre ella.
Este mundo
¿con qué puedo compararlo?
con campos de otoño
tenuemente iluminados, al anochecer,
por los relámpagos.
Minamoto-no-Shitago (911-983)
El guerrero y poeta Chikamasa (1394-1481) iba a morir. Pidió a su hijo que le trajera sus armas y disparó una flecha a un Buda. Mostraba así desprecio e indiferencia por la vida venidera. Pronunció un poema antes de expirar:
Un día naces
y al siguiente mueres.
Hoy,
al anochecer,
sopla la brisa de otoño.
De los poemas de los amantes los hay terriblemente dramáticos, como el caso de Yayoi, que durante las guerras de samuráis del siglo XVI, se ve obligada a casarse y yacer con el guerrero que mató a su propio hermano de un flechazo. Redacta el poema, antes de morir, roba la espada de su esposo y lo mata. Luego se suicida. Hoffmann, se pregunta si en el siguiente poema no hay una vibración amorosa por el marido que ella misma ha asesinado:
Mi corazón
es un río sin fondo,
un torrente airado.
¿cómo puedo arrojar mi nombre
a la tentación del agua?
En algunos poemas, las protagonistas y poetisas buscan la protección que no encontraron en vida. La mujer llamada Oroku, en el XVII, es maltratada de tal forma por su suegra que se suicida.
Aunque mis días se hubieran prolongado,
la oscuridad no habría
abandonado este mundo.
En el sendero de la muerte, entre las colinas,
contemplaré la luna.
El guerrero Fuse Yajiro dijo:
Dentro de poco
seré un fantasma,
pero ahora
¡cómo muerde mi carne
el viento de otoño!
Pero Yajiro se recuperó, y otro vez dejó otro poema a la muerte, con una opinión muy particular:
Vistos desde
fuera de la creación,
la tierra y el cielo
no valen
ni una caja de cerillas.
Morikawa Kyoriku (1656-1715), discípulo del famoso poeta Basho, y también excelente pintor.
Hasta ahora pensaba
que sólo morían
los mediocres.
pero si también mueren los que no lo son,
¿no producirán, seguramente,
un estiércol mejor?
Kita Takekiyo murió en 1856 y sabía que iba a ser enterrado junto a otros dos poetas.
Llego a mi tumba
En Nihon’enoki
Y aquí, para mi delicia,
Me encuentro a Kikaku e Itcho,
Dos amigos con los que charlar.
El último deseo humano:
asir
el aire.
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| Los crisantemos eran amarillos o eran blancos hasta la helada |
Gesshu Soko, en 1696, a los 79 años, a punto de morir escribió
Inspira, espira,
Adelante, atrás,
Viviendo, muriendo:
Las flechas, disparadas contra sí,
Se encuentran a mitad del camino y rebanan
El vacío en su vuelo sin objeto.
Así regreso al origen.
Giun, que murió en 1333 a la edad de 81 años:
Todas las doctrinas, rotas:
Las enseñanzas del zen, desechadas;
El cielo se resquebraja y desploma
La tierra se abre:
En el corazón del fuego
Se esconde la primavera.
Por último, la última poesía de Raishi, datada en 1795.
Has cumplido con tu deber
hasta hoy;
viejo espantapájaros.
***
Quien viene sólo sabe que viene.
Quien se va sólo conoce su final.
Para salvarse del abismo
¿Por qué sujetarse al precipicio?
Las nubes bajas
Nunca saben adónde las llevará la brisa.
Sengai Gibon
Las sombras de un prolongado sol
se desdibujan en el crepúsculo.
Caen los pétalos del cerezo.
Soko
Cielo claro.
Por el camino por el que vine
vuelvo.
Gitoku
La noche en que comprendí
que éste es un mundo de rocío,
me desperté del sueño.
Retsuzan
Si alguien preguntara
adonde ha ido Sokan,
decid tan solo:
"Tenia cosas que hacer
en el otro mundo".
Sokan
Hoy, pues, es el día
en que el muñeco de nieve que se derrite
es un hombre.
Fusen
Venas de agua
sombrean los arrozales con distintos
matices de verde.
Seiju
Vine al mundo con las manos vacías,
descalzo lo dejo.
Venir, partir:
Dos sencillos sucesos
que se entrelazaron.
Kozan Ichikyo
Se enciende
tan tenuemente como se apaga:
una luciérnaga.
Chine
24 sept 2015
Lam Rim Yonán
Si la tierra, las montañas, y las aguas
serán incineradas por siete soles candentes,
y ninguna habrá de perdurar, ni siquiera en cenizas,
no debo depender de algo tan frágil
como este cuerpo físico.
Decir: “En este día, no moriré”,
y sustentar la inercia es poco sabio.
Al momento en que el cuerpo fallece,
el próximo destino está trazado.
Condiciones de la muerte hay muchas,
y pocas que la nutren y la alargan.
Aún las mejores circunstancias,
pueden causar la muerte, en sus extremos.
Entonces, ¡a practicar el Dharma!
--Lam Rim Yonán
17 sept 2015
impermanencia
Todo cambia. Nada permanece igual.
Muchos ya han muerto, tanto jóvenes como viejos.
Yo tengo la misma naturaleza.
Mi cuerpo, mis asuntos, y mis placeres son efímeros.
No conozco las circunstancias de mi muerte.
Si mi mente se encuentra en un estado inicuo,
experimentaré un sufrimiento aterrador.
Sentiré temor de renacer,
y vagaré sin rumbo en las tinieblas.
Debo adoptar una práctica espiritual pura.
Para satisfacer las aspiraciones de los demás
y alcanzar mi propia felicidad,
estableceré una práctica consecuente del Dharma
y la mantendré desde este instante hasta mi muerte.
-Yetsun Taranata
22 jun 2015
Shigeru Mizuki’s Pre-War Notes: An Age of Buried Humanity /// Pre-Guerra Notas de Shigeru Mizuki: Una Edad Enterrada de la Humanidad

93-year old Shigeru Mizuki—famous artist of manga such as Gegege no Kitaro—recently discovered notes he wrote 73 years earlier before he was shipped off to fight in WWII. The notes are written on 38 pages of Japanese paper. In it, the 20-year old Mizuki writes of his fear of death. He attempts to overcome his fear with philosophy and religion, and to make some sense of his impending death.
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Mizuki wrote:
“In order to understand who you are, you must be free of egotism, to see yourself as you truly are. You can be of no use to others when you, yourself, are corrupt. That is one of Nietzsche’s great lessons. Whenever I read that I am filled with admiration. I owe him greatly. My purpose is that if I read these words over and over again, eventually I will internalize them and become the type of person they embody.”
“50-100,000 men are dying in this war every day. Of what point are the arts? Of what point is religion? We aren’t even permitted to contemplate these things. To be a painter or a philosopher or a scholar of letters; all that is needed are laborers. This is an age painted with the earth tones of graveyards. An age of buried humanity, where people are just lumps under the earth. I sometimes think being alive at this time is the only thing worse than death. Everything of worth has been discarded. What remains is violence; political authority; that’s what kills us. I have no more capacity for tears. My only relief is to lose myself in music, in painting. I turn pale at the thought of war, but that’s how I win.” (October 6th, 1942)
*****
El 93-años de edad Mizuki-famoso artista Shigeru del manga como Gegege no Kitaro-descubrieron recientemente notas que escribió 73 años antes, antes de ser enviado a combatir en la Segunda Guerra Mundial. Las notas se escriben en 38 páginas de papel japonés. En él, de 20 años de edad Mizuki escribe de su miedo a la muerte. Él intenta superar su miedo con la filosofía y la religión, y para dar algún sentido a su muerte inminente.
Mizuki escribiera:
"Para entender quién eres, debes estar libre de egoísmo, y verte como realmente eres. Puedes ser de ninguna utilidad para los demás cuando tú mismo, eres corrupto. Esa es una de las grandes lecciones de Nietzsche. Cada vez que leo que me lleno de admiración. Le debo mucho. Mi propósito es que si leo estas palabras una y otra vez, con el tiempo voy a interiorizarlas y convertirme en el tipo de persona que encarnan ".
"50-100,000 hombres están muriendo en esta guerra todos los días. ¿De qué punto son las artes? ¿De qué punto es la religión? Ni siquiera estamos autorizados a contemplar estas cosas. Para ser un pintor o un filósofo o un estudioso de las letras; todo lo que se necesita son trabajadores. Esta es una época pintada con los tonos de la tierra de los cementerios. Una edad de la humanidad enterrado, donde las personas son sólo bultos debajo de la tierra. A veces pienso de estar vivo en este momento es la única cosa peor que la muerte. Todo lo de valor ha sido descartada. Lo que queda es la violencia; la autoridad política; eso es lo que nos mata. No tengo más capacidad para las lágrimas. Mi único alivio es perderme en la música, en la pintura. Me vuelvo pálido ante la idea de la guerra, pero así fue como gano. "(06 de octubre 1942)
source..fuente: http://hyakumonogatari.com/2015/06/16/shigeru-mizukis-pre-war-notes-an-age-of-buried-humanity/
9 jun 2015
ajahn chah
“People go through life blindly, ignoring death like revellers at a party feasting on fine foods. They ignore that later they will have to go to the toilet, so they do not bother to find out where there is one. When nature finally calls, they have no idea where to go and are in a mess.”
— Ajahn Chah
"La gente va por la vida ciegamente, haciendo caso omiso de la muerte como juerguistas a una fiesta de finos alimentos. Ellos ignoran que luego van a tener que ir al baño, por lo que no se molestan en averiguar dónde hay uno. Cuando la naturaleza llama, finalmente, no tienen idea de a dónde ir y están en un lío ".
- Ajahn Chah
— Ajahn Chah
"La gente va por la vida ciegamente, haciendo caso omiso de la muerte como juerguistas a una fiesta de finos alimentos. Ellos ignoran que luego van a tener que ir al baño, por lo que no se molestan en averiguar dónde hay uno. Cuando la naturaleza llama, finalmente, no tienen idea de a dónde ir y están en un lío ".
- Ajahn Chah
7 jun 2015
A live body and a dead body contain the same number of particles. Structurally, there's no discernible difference. Life and death are unquantifiable abstracts. Why should I be concerned? ~ Dr. Manhattan

Un cuerpo vivo y un cuerpo muerto contienen el mismo número de partículas.
Estructuralmente, no hay ninguna diferencia apreciable. La vida y la muerte
son los resúmenes no cuantificables. ¿Por qué debería preocuparme?
~ Dr. Manhattan
7 mar 2015
La muerte es inevitable y la meditación en ella es muy ventajosa para combatir estados mentales perjudiciales

“Monjes, la atención consciente en la muerte, cuando se la desarrolla y cultiva es de gran fruto y beneficio, culminando en lo inmortal y teniendo a lo inmortal como su consumación. Y, ¿cómo es eso, monjes?
“He aquí, monjes, cuando el día retrocede y se acerca la noche, el monje reflexiona así: ‘Podría estar muerto por cuenta de muchas causas. Podría morderme una serpiente, un escorpión o podría picarme fuerte un ciempiés, por cuya causa podría estar muerto; aquello podría ser un obstáculo para mí. Podría tropezar y caer, mi comida podría no caerme bien, mi bilis podría agitarse, mi flema podría agitarse, un fuerte viento podría agitarme, la gente podría atacarme o algunos espíritus salvajes podrían atacarme, por cuya causa podría estar muerto; aquello podría ser un obstáculo para mí’.
“Este monje debería reflexionar así: ‘¿Tengo algunas características malas y perjudiciales que no han sido abandonadas, las cuales podrían convertirse en un obstáculo para mí si muriese esta noche?’. Si después de haberse examinado así, el monje conoce esto: ‘Efectivamente, tengo algunas características malas y perjudiciales que no han sido abandonadas, las cuales podrían convertirse en un obstáculo para mí si muriese esta noche’, entonces debería poner un esfuerzo extraordinario, deseo, celo, entusiasmo, determinación, atención consciente y clara comprensión para abandonar aquellas malas y perjudiciales características. Al igual que alguien, cuya ropa o cabeza se estuviera incendiando debería poner un esfuerzo extraordinario, deseo, celo, entusiasmo, determinación, atención consciente y clara comprensión para extinguir [el fuego de] su ropa o cabeza, así también aquel monje debería poner un esfuerzo extraordinario, deseo, celo, entusiasmo, determinación, atención consciente y clara comprensión para abandonar aquellas malas y perjudiciales características.
“Pero si después de haberse examinado así, el monje conoce esto: ‘Yo no tengo características malas y perjudiciales algunas que no han sido abandonadas, las cuales podrían convertirse en un obstáculo para mí si muriese esta noche’, entonces debería permanecer en este mismo arrobamiento y gozo, entrenándose día y noche en las cualidades beneficiosas.
“Además, monjes, cuando la noche retrocede y el día se acerca, el monje reflexiona así: ‘Podría estar muerto por cuenta de muchas causas. Podría morderme una serpiente… o un fuerte viento podría agitarme, por cuya causa podría estar muerto; aquello podría ser un obstáculo para mí’.
“Este monje debería reflexionar así: ‘¿tengo algunas características malas y perjudiciales que no han sido abandonadas, las cuales podrían convertirse en un obstáculo para mí si muriese este día?’… [sigue igual, reemplazando “esta noche” por “este día”].
“Es así, monjes, cómo la atención consciente en la muerte, cuando se la desarrolla y cultiva es de gran fruto y beneficio, culminando en lo inmortal y teniendo a lo inmortal como su consumación”.
4 ene 2015
Imagine that one person wakes up from a dream, Acarya Shantideva // Imagine si una persona despierta de un sueño ...
Imagine that one person wakes up from a dream in which he experienced a hundred years of happiness and another wakes up from one in which he experienced only a brief moment of happiness. For both of these people their happiness will never return. Likewise, at the moment of death, it is just the same for one who has had a long life and one who dies young. Although you may acquire a great deal of wealth and enjoy it for a long time, finally you must go forth destitute and empty-handed as though you have been robbed of everything by a thief.
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29 nov 2014
feliz día para todos

La Biblia llama a la mente racional el gran adúltero que nos seduce y nos aparta del Espíritu, la realidad básica más allá de la mente y la Fuente de la mente. La mente racional es el árbol del conocimiento del bien y el mal de la historia bíblica de Adán y Eva. El árbol está bien, es comer la fruta de ese árbol lo que produce muerte Un fruto de la mente racional que obviamente provoca muerte es el sistema de creencia de que la muerte es inevitable y que está fuera de nuestro control. Comer el fruto de la mente significa respetar el conocimiento, todo tipo de conocimiento -incluyendo las doctrinas y tradiciones religiosas-, más que a la Fuente, que es Dios.
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El pensamiento más terrible puede ser transformado en alegría del dolor y el sufrimiento. Nuestras vidas anteriores son sólo pensamientos hasta que los manifestamos. Son recuerdos que pueden ser cambiados.
textos: Leonard Orr
imagenes: https://www.flickr.com/photos/36179943@N00/
y los besos: míos
22 oct 2014
22 sept 2014
lin yutang
"Me gusta la primavera, pero es demasiado joven.
Me gusta el verano, pero es demasiado orgulloso.
Así que lo mejor de todo me gusta el otoño, porque sus hojas son un poco amarillas, su tono más suave, sus colores más ricos, y se tiñe con un poco de tristeza y con una premonición de la muerte. Su riqueza de oro no habla de la inocencia de la primavera, ni del poder del verano, pero de la suavidad y la amable sabiduría de acercarse a la edad. Conoce las limitaciones de la vida y está contenido. A partir del conocimiento de esas limitaciones y su riqueza de experiencia surge una sinfonía de colores, más rica que todo, su discurso verde de la vida y la fuerza, su habla naranja de contenidos de oro y su púrpura de la resignación y de la muerte ".
lin yutang
“I like spring, but it is too young. I like summer, but it is too proud. So I like best of all autumn, because its leaves are a little yellow, its tone mellower, its colours richer, and it is tinged a little with sorrow and a premonition of death. Its golden richness speaks not of the innocence of spring, nor of the power of summer, but of the mellowness and kindly wisdom of approaching age. It knows the limitations of life and is content. From a knowledge of those limitations and its richness of experience emerges a symphony of colours, richer than all, its green speaking of life and strength, its orange speaking of golden content and its purple of resignation and death.”
lin yutang
Me gusta el verano, pero es demasiado orgulloso.
Así que lo mejor de todo me gusta el otoño, porque sus hojas son un poco amarillas, su tono más suave, sus colores más ricos, y se tiñe con un poco de tristeza y con una premonición de la muerte. Su riqueza de oro no habla de la inocencia de la primavera, ni del poder del verano, pero de la suavidad y la amable sabiduría de acercarse a la edad. Conoce las limitaciones de la vida y está contenido. A partir del conocimiento de esas limitaciones y su riqueza de experiencia surge una sinfonía de colores, más rica que todo, su discurso verde de la vida y la fuerza, su habla naranja de contenidos de oro y su púrpura de la resignación y de la muerte ".
lin yutang
“I like spring, but it is too young. I like summer, but it is too proud. So I like best of all autumn, because its leaves are a little yellow, its tone mellower, its colours richer, and it is tinged a little with sorrow and a premonition of death. Its golden richness speaks not of the innocence of spring, nor of the power of summer, but of the mellowness and kindly wisdom of approaching age. It knows the limitations of life and is content. From a knowledge of those limitations and its richness of experience emerges a symphony of colours, richer than all, its green speaking of life and strength, its orange speaking of golden content and its purple of resignation and death.”
lin yutang
15 jul 2014
12 jul 2014
"La práctica de la atención plena desvela y revela tu buen corazón esencial, ya que disuelve y elimina en ti la maldad o lo dañino. Sólo cuando has quitado la maldad en ti mismo te conviertes realmente en alguien útil para los demás. A través de la práctica, quitando lentamente la maldad y lo dañino en uno mismo, uno permite que su verdadero buen corazón, la bondad y la amabilidad fundamentales que son tu verdadera naturaleza, brillen y se conviertan en el cálido clima en el que florece tu verdadero ser. Es por esto que yo digo que la meditación es la verdadera práctica de la paz, la verdadera práctica de la no agresión y de la no violencia, y el verdadero y mayor desarme." ~ Sogyal Rinpoché - Libro tibetano de la Vida y la Muerte, capítulo 5
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En general, podemos morir hoy o no - no sabemos. Sin embargo, si pensamos cada día, "No puedo morir hoy", este pensamiento nos engaña porque proviene de nuestra ignorancia; mientras que si por el contrario pensamos cada día, "Puedo morir hoy", este pensamiento no nos va a engañar, porque viene de nuestra sabiduría. - Gueshe Kelsang Gyatso, Nuevo manual de meditación |
3 jun 2014
LAFCADIO HEARN (1850-1904)
Hijo de padre angloirlandés y madre griega, LAFCADIO HEARN (1850-1904) llegó a Japón en 1890, donde, subyugado por el país (casó con una japonesa, fue profesor en la Universidad Imperial de Tokio y llegó a ser súbdito japonés, adoptando el nombre de Yakumo Koizumi), permaneció hasta su muerte, dedicado a la enseñanza y a la literatura. Su sensibilidad y empatía hacia el Imperio del Sol Naciente lo llevaron a ser uno de los primeros divulgadores de su mundo y sus tradiciones en Occidente. Publicada en 1904, poco antes de su fallecimiento, "KWAIDAN" es una recopilación de cuentos fantásticos del Japón, relacionados en su mayoría con el más allá, la reencarnación o el karma. Su última parte, dedicada a algunos insectos (mariposas, mosquitos, hormigas) sintetiza con exquisita sensibilidad las supersticiones y creencias japonesas en torno a dichos animales, así como sus atribuciones culturales.
LA HISTORIA DE O-TEI
Hace mucho tiempo, en la ciudad de Niigata, provincia de Echizen, vivía un hombre llamado Nagao Chõsei.
Hijo de un médico, fue educado para ejercer la profesión de su padre. A temprana edad se había comprometido con una muchacha llamada O-Tei, hija de un amigo de su padre; y ambas familias habían acordado que la boda se realizaría apenas Nagao culminara sus estudios. Pero O—Tei adolecía de una frágil salud, y a los quince años fue atacada por una fatídica enfermedad. Cuando advirtió que su muerte era inevitable, llamó a Nagao para despedirse.
En cuanto él se arrodilló ante el lecho, díjole O-Tei:
—Querido Nagao-Sama, estamos mutuamente comprometidos desde nuestra más tierna infancia, y debíamos habernos casado a fines de este año. Pero voy a morir, y los dioses saben que es lo mejor para ambos. Si viviera algunos años más, sólo podría causar problemas y disgustos. Con este cuerpo débil, no podría ser una buena esposa; y el deseo de vivir, por tanto, para no abandonarte, sería un deseo muy egoísta. Estoy resignada a la muerte, y quiero que me prometas que no vas a lamentarla… Además, quiero decirte que volveremos a encontrarnos.
—Claro que sí —respondió Nagao con fervor—. Y en es Tierra Pura no volveremos a distanciarnos.
—No, no —replicó ella con suavidad—. No me refiero a la Tierra Pura. Creo que estamos destinados a encontrarnos una vez más en este mundo… aunque mañana han de sepultarme.
Nagao la observó con perplejidad y advirtió que ella sonreía. O-Tei prosiguió, con voz lánguida y evanescente:
—Sí, quiero decir en este mundo… y en esta vida, Nagao-Sama. Siempre, por supuesto, que lo desees. Sólo que para que esto ocurra, nuevamente he de nacer y alcanzar la mayoría de edad. De modo que tendrías que esperar. Quince… dieciséis años; es mucho tiempo… Pero, prometido mío, sólo tienes diecinueve.
Nagao quiso aliviar su agonía y le respondió:
—Esperarte, prometida mía, es menos un deber que un motivo de júbilo. Estamos mutuamente ligados por el término de siete existencias.
—¿Pero dudas acaso? —inquirió ella, observándole el rostro.
—Querida mía —respondió él—, dudo si podré conocerte con otro cuerpo y con otro nombre… a menos que puedas darme alguna señal o contraseña.
—Eso no está en mi poder —dijo O-Tei—. Sólo los Dioses y los Budas saben cómo y cuándo nos encontraremos. Pero estoy segura, muy, muy segura, de que si tienes voluntad de recibirme, podré volver junto a ti… Recuerda estas palabras…
Dejó de hablar, cerró los ojos. Estaba muerta.
Nagao había amado a O-Tei con sinceridad, y su pena fue muy profunda. Hizo confeccionar una tablilla mortuoria, inscribió en ella el zokumyõ[1] de O-Tei, hizo colocar la tablilla en el butsudan[2], y cada día le dedicó sus ofrendas. Mucho caviló sobre las palabras que O-Tei pronunciara antes de morir; y, con la esperanza de agradar a su espíritu, escribió la solemne promesa de desposarla si alguna vez regresaba a él con otro cuerpo. Lacró con su sello esta promesa y la colocó en el butsudan, junto a la tablilla mortuoria de O-Tei.
No obstante, como Nagao era hijo único, fue necesario que contrajera matrimonio. Pronto se vio en la obligación de ceder ante la voluntad de su familia y de aceptar una esposa escogida por su padre. Una vez casado, no dejó de depositar sus ofrendas ante la tablilla de O-Tei; y jamás dejó de recordarla con afecto. Pero gradualmente la imagen de ella se oscureció en su memoria, como un sueño difícil de evocar. Y transcurrieron los años.
Esos años le depararon múltiples infortunios. La muerte le arrebató a sus padres, luego a su esposa y a su único hijo. De modo que se halló solo en el mundo.
Abandonó su desolado hogar y emprendió una larga travesía con la esperanza de olvidar sus penas.
Un día, en el curso de sus viajes, llegó a Ikao, una aldea de montaña, aún famosa por sus fuentes termales y por el hermoso paisaje que la rodea. Se detuvo en una posada, donde lo atendió una muchacha; y Nagao, al ver el rostro de la joven, sintió que su corazón latía como no lo había hecho jamás. Tanto se parecía a O-Tei que el viajero se pellizcó para convencerse de que no estaba soñando. Mientras ella iba y venía —preparando el fuego, sirviendo la comida, arreglando el cuarto del huésped—, Nagao evocó, en cada uno de sus gestos y actitudes, la graciosa imagen de la muchacha que había amado en su juventud. Le habló; ella le respondió con una voz suave y diáfana, cuya dulzura lo abrumó con la tristeza de tiempos pasados.
Al fin, muy intrigado, la interrogó de este modo:
—Hermana, os parecéis tanto a una persona que conocí hace mucho tiempo, que recibí una gran sorpresa cuando entrasteis a esta habitación. Disculpadme, pues, si os pregunto dónde nacisteis y cuál es vuestro nombre.
De inmediato —con la inolvidable voz de la muerta— ella respondió:
—Mi nombre es O-Tei; y tú eres Nagao Chõsei de Echigo, mi prometido. Hace diecisiete años fallecí en Niigata; luego tú me hiciste una promesa por escrito, diciendo que me desposarías si yo regresaba a este mundo con cuerpo de mujer, y lacraste esta promesa con tu sello, y la colocaste en el butsudan, junto a la tablilla en que está inscrito mi nombre. Y por eso he vuelto.
Dijo estas últimas palabras, y se desmayó.
Nagao la desposó y compartieron un dichoso matrimonio. Pero ella jamás pudo recordar cuál había sido su respuesta en Ikao; nada recordaba, asimismo, de su previa existencia. La memoria de su vida anterior —enigmáticamente encendida en el momento del encuentro— había vuelto a apagarse, y así permaneció a partir de entonces.
LA HISTORIA DE O-TEI
Hace mucho tiempo, en la ciudad de Niigata, provincia de Echizen, vivía un hombre llamado Nagao Chõsei.
Hijo de un médico, fue educado para ejercer la profesión de su padre. A temprana edad se había comprometido con una muchacha llamada O-Tei, hija de un amigo de su padre; y ambas familias habían acordado que la boda se realizaría apenas Nagao culminara sus estudios. Pero O—Tei adolecía de una frágil salud, y a los quince años fue atacada por una fatídica enfermedad. Cuando advirtió que su muerte era inevitable, llamó a Nagao para despedirse.
En cuanto él se arrodilló ante el lecho, díjole O-Tei:
—Querido Nagao-Sama, estamos mutuamente comprometidos desde nuestra más tierna infancia, y debíamos habernos casado a fines de este año. Pero voy a morir, y los dioses saben que es lo mejor para ambos. Si viviera algunos años más, sólo podría causar problemas y disgustos. Con este cuerpo débil, no podría ser una buena esposa; y el deseo de vivir, por tanto, para no abandonarte, sería un deseo muy egoísta. Estoy resignada a la muerte, y quiero que me prometas que no vas a lamentarla… Además, quiero decirte que volveremos a encontrarnos.
—Claro que sí —respondió Nagao con fervor—. Y en es Tierra Pura no volveremos a distanciarnos.
—No, no —replicó ella con suavidad—. No me refiero a la Tierra Pura. Creo que estamos destinados a encontrarnos una vez más en este mundo… aunque mañana han de sepultarme.
Nagao la observó con perplejidad y advirtió que ella sonreía. O-Tei prosiguió, con voz lánguida y evanescente:
—Sí, quiero decir en este mundo… y en esta vida, Nagao-Sama. Siempre, por supuesto, que lo desees. Sólo que para que esto ocurra, nuevamente he de nacer y alcanzar la mayoría de edad. De modo que tendrías que esperar. Quince… dieciséis años; es mucho tiempo… Pero, prometido mío, sólo tienes diecinueve.
Nagao quiso aliviar su agonía y le respondió:
—Esperarte, prometida mía, es menos un deber que un motivo de júbilo. Estamos mutuamente ligados por el término de siete existencias.
—¿Pero dudas acaso? —inquirió ella, observándole el rostro.
—Querida mía —respondió él—, dudo si podré conocerte con otro cuerpo y con otro nombre… a menos que puedas darme alguna señal o contraseña.
—Eso no está en mi poder —dijo O-Tei—. Sólo los Dioses y los Budas saben cómo y cuándo nos encontraremos. Pero estoy segura, muy, muy segura, de que si tienes voluntad de recibirme, podré volver junto a ti… Recuerda estas palabras…
Dejó de hablar, cerró los ojos. Estaba muerta.
Nagao había amado a O-Tei con sinceridad, y su pena fue muy profunda. Hizo confeccionar una tablilla mortuoria, inscribió en ella el zokumyõ[1] de O-Tei, hizo colocar la tablilla en el butsudan[2], y cada día le dedicó sus ofrendas. Mucho caviló sobre las palabras que O-Tei pronunciara antes de morir; y, con la esperanza de agradar a su espíritu, escribió la solemne promesa de desposarla si alguna vez regresaba a él con otro cuerpo. Lacró con su sello esta promesa y la colocó en el butsudan, junto a la tablilla mortuoria de O-Tei.
No obstante, como Nagao era hijo único, fue necesario que contrajera matrimonio. Pronto se vio en la obligación de ceder ante la voluntad de su familia y de aceptar una esposa escogida por su padre. Una vez casado, no dejó de depositar sus ofrendas ante la tablilla de O-Tei; y jamás dejó de recordarla con afecto. Pero gradualmente la imagen de ella se oscureció en su memoria, como un sueño difícil de evocar. Y transcurrieron los años.
Esos años le depararon múltiples infortunios. La muerte le arrebató a sus padres, luego a su esposa y a su único hijo. De modo que se halló solo en el mundo.
Abandonó su desolado hogar y emprendió una larga travesía con la esperanza de olvidar sus penas.
Un día, en el curso de sus viajes, llegó a Ikao, una aldea de montaña, aún famosa por sus fuentes termales y por el hermoso paisaje que la rodea. Se detuvo en una posada, donde lo atendió una muchacha; y Nagao, al ver el rostro de la joven, sintió que su corazón latía como no lo había hecho jamás. Tanto se parecía a O-Tei que el viajero se pellizcó para convencerse de que no estaba soñando. Mientras ella iba y venía —preparando el fuego, sirviendo la comida, arreglando el cuarto del huésped—, Nagao evocó, en cada uno de sus gestos y actitudes, la graciosa imagen de la muchacha que había amado en su juventud. Le habló; ella le respondió con una voz suave y diáfana, cuya dulzura lo abrumó con la tristeza de tiempos pasados.
Al fin, muy intrigado, la interrogó de este modo:
—Hermana, os parecéis tanto a una persona que conocí hace mucho tiempo, que recibí una gran sorpresa cuando entrasteis a esta habitación. Disculpadme, pues, si os pregunto dónde nacisteis y cuál es vuestro nombre.
De inmediato —con la inolvidable voz de la muerta— ella respondió:
—Mi nombre es O-Tei; y tú eres Nagao Chõsei de Echigo, mi prometido. Hace diecisiete años fallecí en Niigata; luego tú me hiciste una promesa por escrito, diciendo que me desposarías si yo regresaba a este mundo con cuerpo de mujer, y lacraste esta promesa con tu sello, y la colocaste en el butsudan, junto a la tablilla en que está inscrito mi nombre. Y por eso he vuelto.
Dijo estas últimas palabras, y se desmayó.
Nagao la desposó y compartieron un dichoso matrimonio. Pero ella jamás pudo recordar cuál había sido su respuesta en Ikao; nada recordaba, asimismo, de su previa existencia. La memoria de su vida anterior —enigmáticamente encendida en el momento del encuentro— había vuelto a apagarse, y así permaneció a partir de entonces.
[1] El vocablo budista zokumyõ (nombre profano) alude al nombre personal que se lleva durante la vida, en contraposición al kaimyõ (nombre sagrado) o homyõ (nombre legal) que se otorga después de la muerte, apelativos religiosos póstumos que se inscriben sobre la tumba y la tablilla mortuoria que se deposita en el templo.
[2] Altar budista doméstico (N. del A.)
9 mar 2014
la muerte es inevitable ... pero no la ignorancia ...
"Todos vamos a morir, todos nosotros, que circo!. Eso debería hacer que nos amemos unos a otros, pero no es así. Estamos aterrorizados y aplanados por trivialidades, estamos comidos por nada. "
Charles Bukowski
Charles Bukowski
21 feb 2014
Panihitaacchavagga Capítulo con la espiga
" Los hijos no ofrecen ninguna protección,
ni el padre, ni los parientes.
Para aquel que está agarrado por la muerte,
no puede haber refugio en ningún pariente."
Dhammapada, 288
[41] {41} “Imaginad, monjes, que se presionara con la mano o con el pie a una espiga de arroz del monte o de cebada que estuviera mal direccionada. Entonces, monjes, sería imposible que la misma perforara la mano o el pie y derrama sangre. Y, ¿por qué no? Porque la espiga está mal direccionada.
“De la misma manera, monjes, sería imposible que el monje con una mente mal direccionada perforase la ignorancia, hiciese surgir el verdadero conocimiento o realizase el Nibbana. Y, ¿por qué no? Porque su mente está mal direccionada.
[42] {42} “Imaginad, monjes, que se presionara con la mano o con el pie a una espiga de arroz del monte o de cebada que estuviera bien direccionada. Entonces, monjes, sería posible que la misma perforara la mano o el pie y derrama sangre. Y, ¿por qué sí? Porque la espiga está bien direccionada.
“De la misma manera, monjes, sería imposible que el monje con una mente bien direccionada perforase la ignorancia, hiciese surgir el verdadero conocimiento y realizase el Nibbana. Y, ¿por qué sí? Porque su mente está bien direccionada.
[43] {43} “He aquí, monjes, habiendo abarcado la mente de una persona mentalmente corrompida con mi propia mente, comprendí que si esa persona muriese en este momento, estaría llevada y depositada en el infierno. Y, ¿por qué así? Porque su mente está corrompida. Es por las corrupciones mentales que, con el quiebre del cuerpo después de la muerte, algunos seres de aquí renacen en el plano de miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, en el infierno.
[44] {44} “He aquí, monjes, habiendo abarcado la mente de una persona mentalmente apacible con mi propia mente, comprendí que si esa persona muriese en este momento, estaría llevada y depositada en el cielo. Y, ¿por qué así? Porque su mente es apacible. Es por la placidez mental que, con el quiebre del cuerpo después de la muerte, algunos seres de aquí renacen en el buen destino, en el mundo celestial.
[45] {45} “Imaginad, monjes, a un estanque de agua que fuese agitada, turbia y fangosa. Entonces, si un hombre se parase en la orilla, aún si tuviera buena vista, no podría ver las conchas, la gravilla, las piedritas, ni las escamas de los peces que nadan ahí y descansan. Y, ¿por qué no? Porque el agua es turbia.
“De la misma manera, monjes, es imposible para el monje con la mente turbia conocer su propio bien, el bien de los demás ni el bien de ambos, tampoco [le es posible] realizar la sobrehumana distinción en el conocimiento y la visión, digno de los nobles. Y, ¿por qué no? Porque su mente es turbia.
[46] {46} “Imaginad, monjes, a un estanque de agua que fuese clara, serena y limpia. Entonces, si un hombre se parase en la orilla y tuviese buena vista, podría ver las conchas, la gravilla, las piedritas y las escamas de los peces que nadan ahí y descansan. Y, ¿por qué sí? Porque el agua está limpia.
“De la misma manera, monjes, es posible para el monje con la mente limpia conocer su propio bien, el bien de los demás y el bien de ambos, también [le es posible] realizar la sobrehumana distinción en el conocimiento y la visión, digno de los nobles. Y, ¿por qué sí? Porque su mente es limpia.
[47] {47} “Monjes, así como el sándalo es declarado el mejor entre los diferentes tipos de árboles, con respecto a su flexibilidad, maleabilidad y desarrollo, de la misma manera, no veo otra cosa particular alguna que conduzca mejor, cuando es desarrollada y cultivada, a la flexibilidad y desarrollo, que la mente. La mente desarrollada y cultivada es flexible y maleable.
[48] {48} “Monjes, yo no veo otra cosa particular alguna que cambie tan rápidamente como la mente. Es muy difícil encontrar un símil para ilustrar qué tan rápido cambia la mente.
[49] {49} “Luminosa, monjes, es la mente, pero está contaminada por las impurezas que vienen de afuera.
[50] {50} “Luminosa, monjes, es la mente, cuando se purifica de las impurezas que vienen de afuera”.
ni el padre, ni los parientes.
Para aquel que está agarrado por la muerte,
no puede haber refugio en ningún pariente."
Dhammapada, 288
[41] {41} “Imaginad, monjes, que se presionara con la mano o con el pie a una espiga de arroz del monte o de cebada que estuviera mal direccionada. Entonces, monjes, sería imposible que la misma perforara la mano o el pie y derrama sangre. Y, ¿por qué no? Porque la espiga está mal direccionada.
“De la misma manera, monjes, sería imposible que el monje con una mente mal direccionada perforase la ignorancia, hiciese surgir el verdadero conocimiento o realizase el Nibbana. Y, ¿por qué no? Porque su mente está mal direccionada.
[42] {42} “Imaginad, monjes, que se presionara con la mano o con el pie a una espiga de arroz del monte o de cebada que estuviera bien direccionada. Entonces, monjes, sería posible que la misma perforara la mano o el pie y derrama sangre. Y, ¿por qué sí? Porque la espiga está bien direccionada.
“De la misma manera, monjes, sería imposible que el monje con una mente bien direccionada perforase la ignorancia, hiciese surgir el verdadero conocimiento y realizase el Nibbana. Y, ¿por qué sí? Porque su mente está bien direccionada.
[43] {43} “He aquí, monjes, habiendo abarcado la mente de una persona mentalmente corrompida con mi propia mente, comprendí que si esa persona muriese en este momento, estaría llevada y depositada en el infierno. Y, ¿por qué así? Porque su mente está corrompida. Es por las corrupciones mentales que, con el quiebre del cuerpo después de la muerte, algunos seres de aquí renacen en el plano de miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, en el infierno.
[44] {44} “He aquí, monjes, habiendo abarcado la mente de una persona mentalmente apacible con mi propia mente, comprendí que si esa persona muriese en este momento, estaría llevada y depositada en el cielo. Y, ¿por qué así? Porque su mente es apacible. Es por la placidez mental que, con el quiebre del cuerpo después de la muerte, algunos seres de aquí renacen en el buen destino, en el mundo celestial.
[45] {45} “Imaginad, monjes, a un estanque de agua que fuese agitada, turbia y fangosa. Entonces, si un hombre se parase en la orilla, aún si tuviera buena vista, no podría ver las conchas, la gravilla, las piedritas, ni las escamas de los peces que nadan ahí y descansan. Y, ¿por qué no? Porque el agua es turbia.
“De la misma manera, monjes, es imposible para el monje con la mente turbia conocer su propio bien, el bien de los demás ni el bien de ambos, tampoco [le es posible] realizar la sobrehumana distinción en el conocimiento y la visión, digno de los nobles. Y, ¿por qué no? Porque su mente es turbia.
[46] {46} “Imaginad, monjes, a un estanque de agua que fuese clara, serena y limpia. Entonces, si un hombre se parase en la orilla y tuviese buena vista, podría ver las conchas, la gravilla, las piedritas y las escamas de los peces que nadan ahí y descansan. Y, ¿por qué sí? Porque el agua está limpia.
“De la misma manera, monjes, es posible para el monje con la mente limpia conocer su propio bien, el bien de los demás y el bien de ambos, también [le es posible] realizar la sobrehumana distinción en el conocimiento y la visión, digno de los nobles. Y, ¿por qué sí? Porque su mente es limpia.
[47] {47} “Monjes, así como el sándalo es declarado el mejor entre los diferentes tipos de árboles, con respecto a su flexibilidad, maleabilidad y desarrollo, de la misma manera, no veo otra cosa particular alguna que conduzca mejor, cuando es desarrollada y cultivada, a la flexibilidad y desarrollo, que la mente. La mente desarrollada y cultivada es flexible y maleable.
[48] {48} “Monjes, yo no veo otra cosa particular alguna que cambie tan rápidamente como la mente. Es muy difícil encontrar un símil para ilustrar qué tan rápido cambia la mente.
[49] {49} “Luminosa, monjes, es la mente, pero está contaminada por las impurezas que vienen de afuera.
[50] {50} “Luminosa, monjes, es la mente, cuando se purifica de las impurezas que vienen de afuera”.
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