Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

2 jun 2013



La Anciana Mendiga

En la época de Buda vivió una anciana mendiga llamada

.Confiar en la Alegría.. Esta mujer observaba cómo reyes,
príncipes y demás personas hacían ofrendas a Buda y sus
discípulos, y nada le habría gustado más que poder hacer ella
lo mismo.

Así pues, salió a mendigar, y después de un día entero sólo
había conseguido una monedita. Fue al vendedor de aceite
para comprarle un poco, pero el hombre le dijo que con tan
poco dinero no podía comprar nada.

Sin embargo, al saber que quería el aceite para ofrecérselo a
Buda, se compadeció de ella y le dio lo que quería

La anciana fue con el aceite al monasterio y allí encendió una
lamparilla, que depositó delante de Buda mientras le
expresaba este deseo:

–No puedo ofrecerte nada más que esta minúscula lámpara.
Pero, por la gracia de esta ofrenda, en el futuro sea yo
bendecida con la lámpara de la sabiduría.

Pueda yo liberar a todos los seres de sus tinieblas. Pueda
purificar todos sus oscurecimientos y conducirlos a la
iluminación. A lo largo de la noche se agotó el aceite de
todas las demás lamparillas, pero la de la anciana mendiga
aún seguía ardiendo al amanecer cuando llegó
Maudgalyayana, discípulo de Buda, para retirarlas.

Al ver que aquella todavía estaba encendida, llena de aceite y
con una mecha nueva, pensó: .No hay motivo para que esta
lámpara permanezca encendida durante el día., y trató de
apagarla de un soplido. Pero la lámpara continuó encendida.
Trató de apagarla con los dedos, pero siguió brillando. Trató
de extinguirla con su túnica, pero aun así siguió ardiendo.

Buda, que había estado contemplando la escena, le dijo:

–¿Quieres apagar esa lámpara, Maudgalyayana? No podrás.
No podrías ni siquiera moverla, y mucho menos apagarla. Si
derramaras toda el agua del océano sobre ella, no se
apagaría. El agua de todos los ríos y lagos del mundo no
bastaría para extinguirla.

–¿Por qué no?

–Porque esta lámpara fue ofrecida con devoción y con
pureza de mente y corazón. Y esa motivación la ha hecho
enormemente beneficiosa.

Cuando Buda terminó de hablar, la mujer se le acercó, y él
profetizó que en el futuro llegaría a convertirse en un buda
perfecto llamado .Luz de la lámpara.. Así pues, es nuestra
motivación, ya sea buena o mala, la que determina el fruto
de nuestros actos. Shantideva dijo:

"Toda la dicha que hay en este mundo,

Toda proviene de desear que los demás sean felices;

Y todo el sufrimiento que hay en este mundo,

Todo proviene de desear ser feliz yo.

Puesto que la ley del karma es inevitable e infalible, cada
vez que perjudicamos a otros nos perjudicamos directamente
a nosotros mismos, y cada vez que les proporcionamos
felicidad, nos proporcionamos a nosotros mismos felicidad
futura.

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