Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

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queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

9 oct 2010


Un exponente actual de esta disciplina es Wim Hof, el “Hombre de Hielo”

La meditación Tumo o tummó es una práctica de origen ascético cuya característica más evidente es permitir sobrevivir, sin abrigo, a bajas temperaturas. El tumo, basado en las técnicas del llamado yoga tibetano, es una enseñanza y una práctica especial de adaptación al frío y a la nieve merced a la reconstitución de las defensas naturales del ser humano.

Esta disciplina permite entonces extremar la resistencia al frío, a tal grado que se dice sus practicantes pueden permanecer desnudos durante períodos prolongados en ambientes con temperaturas bajo 0 ºC.

En tibetano tu-mmo significa calor interior.

Una explicación sucinta de esta disciplina es la siguiente: Consiste la misma en 'generar', merced a la 'visualización' (se suele imaginar una esfera luminosa y cálida en el interior del cuerpo, esfera imaginada como constituida por el prana que se aspira), calor desde el interior del cuerpo y saber distribuir tal calor interior (mediante 'técnicas' precisas basadas en el ejercicio de la respiración, la relajación y la fijación de la atención en determinadas partes del cuerpo) de un modo armonioso y evitar la congelación de las partes corporales más vulnerables al frío (por ejemplo las extremidades), e incluso aprovechar el propio calor interior para una regeneración corporal.

Desde el punto de vista de la religión budista tibetana la disciplina puede tener una función ascética y supone que el tu-mmo se genera en una bindu ('semilla') ubicada en los chakras, tal tu-mmo es 'prana' que se distribuye en el cuerpo mediante la red de nadis.

Actualmente no se puede asegurar que tal práctica permita realizar 'milagros' ante el frío (tal como los relatados por viajeros europeos que a fines del siglo XIX e inicios del siglo XX visitaron el Tíbet), aunque sí parece evidente que potencia la resistencia al frío.

El tummo es una de las prácticas prescritas en Los seis yogas de Naropa, texto atribuido al místico del budismo tibetano: Naropa (1016-1100 d.C.), han escrito respecto a las prácticas del tummo: Milarepa, Alexandra David-Néel, Roerich y el Lama Anagarika Govinda.

Un exponente actual de esta disciplina es Wim Hof, el “Hombre de Hielo”. Wim posee la inexplicable capacidad de soportar temperaturas extremadamente bajas. No en vano, tiene en su poder nueve récords mundiales por haber permanecido más de una hora cubierto de hielo hasta el cuello.

Por otra parte, consiguió nadar en un lago helado a lo largo de más de 50 metros con unos pantalones cortos y unas gafas de natación. Wim también es la única persona del mundo que escaló descalzo el Mont Blanc, el pico más alto de Europa.

Por alguna razón, este hombre se adapta al frío, logrando controlar su propia fisiología. Aumentando su exposición a temperaturas extremas, Wim entrenó su propia temperatura corporal para evitar las lesiones producidas por el frío. Estas lesiones podrían provocar que el cuerpo de una persona entrara en shock o parara de funcionar. ¿Será que él se adapta con mayor facilidad al frío que el resto de las personas o que simplemente es capaz de controlar su fisiología con el poder de su mente?

Estudios realizados antes, durante y después de la meditación de Wim, demostraron que durante la meditación Wim generaba en su sangre millones de anticuerpos que no estaban antes de la misma, elevando el nivel de su sistema inmune a límites sobrehumanos.

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