Pensar en uno mismo alimenta una sensación de insuficiencia hacia uno mismo.
También se puede experimentar la sensación de necesitar más. Eso genera sospechas automáticamente, y como consecuencia, más ansiedad y más agitación.
El mismo espíritu, acompañado por las mismas inquietudes relativas al dolor y al sufrimiento, se preocupa únicamente por su propio dolor y su propia felicidad. Eso crea un vacío que alimenta el miedo y la inseguridad.
Pero la misma actitud, si tiene en cuenta el dolor y el sufrimiento de los demás, aporta fuerza interior.
"El Pequeño Libro de sabiduría del Dalai Lama"
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