Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

28 mar 2013



«Tengo sed» (Jn. 19:28)
«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (Mt. 27:46)

¡Cuán significativa la expresión con que Juan prosigue el relato: «Después de esto….» (Jn. 19:28). Hasta aquí hemos visto cómo aún en la hora misma de la agonía, Jesús se dio y sirvió, pensó antes en los demás que en sí mismo, buscó colmar las necesidades de su prójimo, tanto espirituales (la salvación y el perdón) como humanas y terrenales (la protección de su madre viuda). Sólo «después de esto», es decir, tras esta genuina manifestación de su corazón pastoral Jesús expresa sus propias necesidades:

físicas: «tengo sed».
emocionales y espirituales: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?». La soledad y el sentimiento de lejanía del Padre marcan el máximo dolor de Jesús. No hay mayor infierno que la separación de Dios. Jesús sabía que este momento era inevitable (profetizado ya en el Salmo 22) porque el Padre no podía tener contacto con el pecado que el Hijo estaba llevando en aquel acto vicario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario