
¡Reverencia al Señor de la Compasión!
Al entrar en contacto con los objetos de los sentidos,
mis semillas, impresiones, y formaciones kármicas
generan tres sensaciones y emociones pareadas:
apego por los objetos agradables,
aversión por los desagradables,
indiferencia por los demás—
¡bendíceme a saber que todos tiene un mismo sabor!
Al encontrar a mis madres, ruego desear para ellas,
al igual que deseo para mí, el bien mayor.
¡Bendíceme a ver en mí y en ellas
pureza, ser, dicha, y permanencia verdaderos!
Ruego recordar siempre al Bienaventurado y Bienvenido,
el Eterno, la Esencia Iluminada, la Causa Universal,
el Noble, el Bendecido, el Buda, la Talidad.
La recordación del Buda es la mente de la iluminación:
no hay refugio más seguro, no hay mejor propósito,
no hay confesión más completa, no hay regocijo más extenso,
no hay plegaria más sincera, ni hay dedicación más pura.
El Santo Nombre es la causa natural,
el sendero, y el resultado sin tacha.
om amideva hrih
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fuente: www.granviacentral.wordpress.com

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