Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

6 jun. 2013



Toda persona tiene derecho a decidir si abraza o no una religión. Los grandes maestros como Buda, Mahavira, Jesús y Mahoma fracasaron en su intento de que toda la población humana tuviese una mente espiritual.

Lo cierto es que nadie puede conseguir eso. No importa que a esos no creyentes se les llame ateos; es más, según algunos estudiosos occidentales, los budistas son también ateos, pues no aceptan la existencia de un creador. Por esa razón a veces añado el adjetivo «extremo» para describir a los no creyentes: les llamo no creyentes extremos porque no son solo no creyentes, sino que son extremos en su visión de que la espiritualidad no posee valor alguno.

Pese a todo, debemos recordar que esas personas forman parte también de la humanidad y que, en cuanto a seres humanos, también ellos albergan el deseo de ser felices y de alcanzar una vida dichosa y pacífica.

Se trata de una observación importante. Personalmente, creo que es perfectamente válido ser un no creyente, pero como integrantes de la humanidad y seres humanos, todos necesitamos del afecto y la compasión humanos.

Esta es la enseñanza central de todas las tradiciones religiosas: Sin la compasión humana hasta las creencias religiosas pueden ser destructivas.

Por consiguiente, lo esencial, tanto si uno es religioso como si no lo es, es la práctica del buen corazón.

Para mí, el afecto humano y la compasión constituyen la religión universal.

Creyentes y no creyentes, todos necesitamos afecto y compasión porque son los que nos dan fuerza interior, esperanza y paz mental. Así pues, cabe decir que la compasión es indispensable para todos.

Dalai Lama – Con el Corazón Abierto