Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

19 ago. 2013

el budismo y la reencarnación ....

El Buddha fue categórico cuando afirmó que no existe un alma o esencia fija en cada ser ni en el universo. Este es uno de los principios más importantes del Budismo y se le llama “anatman”. La no existencia de una esencia es uno de los tres sellos de la existencia: anatman (no-alma), anicca (no-permanencia) y dukkha (no-satisfacción). El Buddha negó la reencarnación.

Este es, sin embargo, uno de los principios más difíciles de comprender en el budismo, motivo por el cual el Buddha mismo dudó en enseñar su doctrina pues solo personas “sin polvo en los ojos” podrían llegar a entenderlo. El budismo no habla de reencarnación sino de “transferencia de conciencia” o “renacimiento”. Al morir una persona, una o varias conciencias vuelven a manifestarse en el universo como consecuencia de la conciencia desaparecida, pero esta conciencia (o conciencias) son y no son a la vez la conciencia desaparecida.

El budismo nació en la India, país con creencias ancestrales ligadas al animismo, en el que se creía que los seres morían y que su esencia reencarnaba en otro cuerpo. Esta creencia ha sido tan fuerte que el budismo no logró erradicarla. El budismo popular ha conservado algunas de estas creencias incompatibles con las enseñanzas del Buddha, a veces en forma de cuentos y fábulas (jatakas) o en el discurso de algunos monjes poco reflexivos. En los últimos cinco siglos se vio incluso la institucionalización de los tulkus, supuestas reencarnaciones de monjes budistas. Estas creencias, más de tipo folclórico y (lamentablemente) frecuentemente con trasfondo político, han sido criticadas incluso por practicantes budistas tibetanos. En el caso de personajes como el Dalai Lama o el Panchen Lama, no estaríamos hablando de reencarnaciones, sino de personas en las que se espera se manifiestan cualidades como la compasión o la generosidad. El Dalai Lama a veces ha ironizado esta cuestión, pues cuando le han preguntado si él es la “reencarnación” de los anteriores jerarcas del Tibet ha contestado, con su típica bonhomía, “la verdad es que yo no me acuerdo”.

con metta
Prajnagaruda