Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

4 sept. 2013

El Corazón y La Mente


Solamente un libro vale la pena leer: El corazón.

El Buda nos enseñó que cualquier cosa que inquiete a la mente durante nuestra práctica, da en el blanco. Las impurezas son inquietantes. ¡No es la mente la que se inquieta! No sabemos lo que son nuestras mentes e impurezas. Cualquier cosa con la que no estemos satisfechos; sencillamente, no queremos saber nada con eso. Nuestro modo de vivir no es dificultoso. Lo que es difícil es no estar satisfecho, no armonizarnos con ello. Nuestras impurezas son lo dificultoso. El mundo se halla en un estado de ajetreo febril. La mente cambia de gusto a disgusto, con el ajetreo febril del mundo. Si podemos aprender a aquietar la mente, esto será la mayor ayuda para el mundo. Si su mente es feliz, entonces usted es feliz en cualquier lugar al que vaya. Cuando la sabiduría se despierte dentro de sí, verá la Verdad dondequiera que mire, en todo lo que hay. Es como cuando usted aprendió a leer —usted ahora puede leer dondequiera que va. Si usted es alérgico a un lugar, será alérgico a todos los lugares. Pero no es el lugar externo el que le está causando problemas. Es el "lugar" dentro usted mismo. Preste atención a su propia mente. El que acarrea cosas sostiene cosas; pero el que sólo las observa, sólo ve la pesadez de las mismas. Deshágase de las cosas, suéltelas y encuentre claridad. La mente es intrínsecamente tranquila. La ansiedad y la confusión nacen fuera de esta tranquilidad. Si uno observa y conoce esta confusión, entonces la mente se tranquiliza una vez más. El budismo es una religión del corazón. Sólo eso.

El que practica el desarrollo del corazón, practica budismo. Cuando la luz es tenue, no es fácil ver a las viejas telas de araña en los rincones de la habitación. Pero cuando la luz es brillante puede verlas con claridad; y por lo tanto, puede deshacerse de ellas. Cuando su mente esté brillante, podrá ver sus impurezas claramente y limpiarlas. El fortalecimiento de la mente no se hace moviéndola de aquí para allá así como se hace para fortalecer al cuerpo, sino llevándola a detenerse, a aquietarse.

Debido a que la gente no se observa a sí misma, puede cometer toda suerte de malas acciones. No se fijan en sus propias mentes. Cuando la gente va a hacer algo malo, tiene que mirar primero alrededor para ver si hay alguien observando: "¿Me verá mi madre?" "¿Me verá mi esposo?" "¿Me verán mis hijos?" "¿Me verá mi esposa?" Si no hay nadie observando, siguen adelante y lo hacen. Esto es insultarse a sí mismos. Dicen que nadie está mirando, y rápidamente terminan con su mala acción antes de que alguien los vea. ¿Y qué pasa con ellos? ¿No son ellos un "alguien" mirando? Use a su corazón para escuchar las Enseñanzas, no sus oídos. Están aquellos que batallan contra sus impurezas y las conquistan. Esto se llama combatir interiormente. Los que combaten exteriormente se aferran a bombas y pistolas para arrojar y disparar. Conquistan y son conquistados. Conquistar a otros, es la manera en la que lo hace el mundo.

En la práctica del Dhamma no tenemos que combatir a otros, sino conquistar nuestras propias mentes, resistiendo pacientemente todos nuestros estados de ánimo. ¿De dónde viene la lluvia? Viene de toda el agua sucia que se evapora de la tierra, así como la orina y el agua que usted arroja después de lavarse los pies. ¿No es maravilloso que el cielo pueda tomar esa agua sucia y transformarla en agua limpia y pura? Su mente puede hacer lo mismo con sus impurezas, si usted la deja. El Buda habló de juzgarse solamente a usted mismo, y no de juzgar a los otros, no importa cuánto bien o mal puedan hacer. El Buda sencillamente indica el camino diciendo: "La Verdad es así." Ahora, ¿nuestra mente es así o no?

ajahn chah