Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

17 nov. 2013

El canto de los pájaros y el Budismo.


Photo: vino de visita
sólo por un ratito
se posa en el árbol
y me pregunta:
quieres retratarme?
soy un buen tejedor!
Y tomé la cámara
........

abrazo campestre a todos ...
vino de visita
sólo por un ratito
se posa en el árbol
y me pregunta:
quieres retratarme?
soy un buen tejedor!
Y tomé la cámara
........


El canto el pájaro siempre ha simbolizado la Libertad, una enseñanza budista dice que cuando un pájaro enjaulado canta, las aves libres lo escuchan, se le acercan y lo rodean. Entonces, el pájaro, al ver a las aves en torno suyo, anhela la libertad y la busca como nunca antes lo había hecho. En un contexto doctrinal, esto alude al despertar de los estados superiores del ser, de hecho, varios cuentos del budismo zen, de Osho o del libro El Canto del Pájaro, de A. di Mello (un jesuita que estuvo muy influido por la tradición hindú), entre ellos, cabe destacar:

“Los discípulos tenían multitud de preguntas que hacer acerca de Dios.
Les dijo el Maestro: Dios es el Desconocido y el Incognoscible. Cualquier afirmación acerca de Él, cualquier respuesta a vuestras preguntas, no será más que una distorsión de la Verdad.
Los discípulos quedaron perplejos: Entonces, ¿por qué hablas sobre Él?
¿Y por qué canta el pájaro», respondió el Maestro.
El pájaro no canta porque tenga una afirmación que hacer. Canta porque tiene un canto que expresar.”

“El discípulo se quejaba constantemente a su Maestro Zen: No haces más que ocultarme el secreto último del Zen. Y se resistía a creer las consiguientes negativas del Maestro. Un día, el Maestro se lo llevó a pasear con él por el monte. Mientras paseaban, oyeron cantar a un pájaro.
¿Has oído el canto de ese pájaro?, le preguntó el Maestro.
Sí, respondió el discípulo.
Bien; ahora ya sabes que no te he estado ocultando nada.
Sí, asintió el discípulo.”

“Un pájaro viene y se posa en tu puerta, te canta una canción y no te pide un certificado o algo así. Ha cantado su canción y luego, muy contento se va volando, sin dejar huellas. Así es como el amor crece. Da y no esperes a ver cuánto puedes conseguir.”

Si realmente has oído cantar a un pájaro, si realmente has visto un árbol..., deberías saber más allá de las palabras y los conceptos. ¿Qué dices? ¿Qué has oído cantar a docenas de pájaros y has visto centenares de árboles? Ya. Pero lo que has visto ¿era el árbol o su descripción? Cuando miras un árbol y ves un árbol, no has visto realmente el árbol. Cuando miras un árbol y ves un milagro, entonces, por fin, has visto un árbol. ¿Alguna vez tu corazón se ha llenado de muda admiración cuando has oído el canto de un pájaro?