Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

10 ene. 2014

Uragasuttam - Discurso de la serpiente


El monje que sabe controlar su ira, tan pronto aparezca,

Como quien controla la mordida de la serpiente, con el antídoto apropiado,

Éste, deja la orilla cercana y la lejana,

Como la serpiente deja su vieja piel descompuesta.

El monje que ha cortado las pasiones,

Sin dejar el más mínimo rastro de ellas,

Como alguien que cortó una flor de loto del estanque de las aguas junto con el tallo,

Éste, deja la orilla cercana y la lejana,

Como la serpiente deja su vieja piel descompuesta.

El monje que ha cortado las ansias,

Sin dejar el más mínimo rastro de ellas,

Como alguien que ha secado las aguas de un río con rápidas corrientes,

Éste, deja la orilla cercana y la lejana,

Como la serpiente deja su vieja piel descompuesta.

El monje que ha derribado el engreimiento,

Sin dejar de él, el más mínimo rastro,

Como una fuerte inundación hecha abajo a un puente débil, hecho de juncos,

Éste, deja la orilla cercana y la lejana,

Como la serpiente deja su vieja piel descompuesta.

El monje que no encuentra esencia alguna en las existencias,

Como alguien que inspeccionando los higos, no encuentra las flores,

Éste, deja la orilla cercana y la lejana,

Como la serpiente deja su vieja piel descompuesta.

El monje sin ira interior,

Que superó las existencias y las no-existencias,

Éste, deja la orilla cercana y la lejana,

Como la serpiente deja su vieja piel descompuesta.

El monje que dispersó el pensamiento discursivo,

Lo cortó internamente sin dejar de él el más mínimo rastro,

Éste, deja la orilla cercana y la lejana,

Como la serpiente deja su vieja piel descompuesta.

El monje que no hizo transgresiones,

Ni a otros hizo transgredir,

Que trascendió todas estas complicaciones,

Éste, deja la orilla cercana y la lejana,

Como la serpiente deja su vieja piel descompuesta.

El monje que no hizo transgresiones,

Ni a otros hizo transgredir,

Que con relación al mundo sabe que todo es irreal,

Éste, deja la orilla cercana y la lejana,

Como la serpiente deja su vieja piel descompuesta.

El monje que no hizo transgresiones,

Ni a otros hizo transgredir,

Sin avaricia, [sabiendo que] todo es irreal,

Éste, deja la orilla cercana y la lejana,

Como la serpiente deja su vieja piel descompuesta.

El monje que no hizo transgresiones,

Ni a otros hizo transgredir,

Sin aversión, [sabiendo que] todo es irreal,

Éste, deja la orilla cercana y la lejana,

Como la serpiente deja su vieja piel descompuesta.

El monje que no hizo transgresiones,

Ni a otros hizo transgredir,

Sin falsa ilusión, [sabiendo que] todo es irreal,

Éste, deja la orilla cercana y la lejana,

Como la serpiente deja su vieja piel descompuesta.

El monje que queda sin las tendencias latentes,

Con las raíces insanas totalmente destruidas,

Éste, deja la orilla cercana y la lejana,

Como la serpiente deja su vieja piel descompuesta.

El monje que no conoce nada originado en la angustia,

Nada que podría conducirlo de vuelta a esta orilla,

Éste, deja la orilla cercana y la lejana,

Como la serpiente deja su vieja piel descompuesta.

El monje que no conoce nada originado en el deseo,

Nada que podría atarlo a la existencia,

Éste, deja la orilla cercana y la lejana,

Como la serpiente deja su vieja piel descompuesta.

El monje que ha abandonado los cinco impedimentos,

Que apacible y sin aflicción,

Cruzó por encima de las dudas,

Éste, deja la orilla cercana y la lejana,

Como la serpiente deja su vieja piel descompuesta.