Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

7 oct. 2015

el cuento del loro (el Buddha)



En un matorral a los pies de las montañas del Himalaya vivió una vez un loro, junto con muchos otros animales y aves. Un día, un fuego comenzó en la espesura por la fricción de los bambúes y un fuerte viento y los pájaros y los animales estaban en la confusión del miedo. El loro, sintiendo compasión por su miedo y sufrimiento, y deseando devolver la amabilidad que había recibido en el matorral de bambú donde se había refugiado a sí mismo, trató de hacer todo lo posible para salvarlos. Se sumergió en un estanque cercano y voló sobre el fuego y sacudió las gotas de agua para extinguir el fuego. Repitió esta diligencia con un corazón de compasión por gratitud a la espesura. Este espíritu de bondad y sacrificio fue observado por un dios celestial que descendió del cielo y le dijo al loro: - "Tienes una mente galante, pero ¿qué es lo que esperas lograr con unas gotas de agua en contra de este gran incendio? "El loro contestó: -" No hay nada que no pueda ser cumplido por el espíritu de gratitud y autosacrificio. Voy a intentar una y otra vez y luego otra vez en la otra vida. "El gran dios quedó impresionado por el espíritu del loro y juntos extinguieron el fuego.
- El Buddha

In a thicket at the foot of the Himalayan Mountains there once lived a parrot together with many other animals and birds. One day a fire started in the thicket from the friction of bamboos in a strong wind and the birds and animals were in frightened confusion. The parrot, feeling compassion for their fright and suffering, and wishing to repay the kindness he had received in the bamboo thicket where he could shelter himself, tried to do all he could to save them. He dipped himself in a pond nearby and flew over the fire and shook off the drops of water to extinguish the fire. He repeated this diligently with a heart of compassion out of gratitude to the thicket. This spirit of kindness and self-sacrifice was noticed by a heavenly god who came down from the sky and said to the parrot: – “You have a gallant mind, but what good do you expect to accomplish by a few drops of water against this great fire?” The parrot answered: – “There is nothing that can not be accomplished by the spirit of gratitude and self-sacrifice. I will try over and over again and then over in the next life.” The great god was impressed by the parrot’s spirit and together they extinguished the fire.
— The Buddha