Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

29 ago. 2013

Aproximándose al sufrimiento ...



A veces, podemos experimentar las dificultades cuando hacemos postraciones. El dolor y la fatiga estarán en nuestro camino. Podemos sentir dolor en las rodillas, los codos, la espalda baja, en todas partes. Esto no es razón para desalentarse o perder la confianza en nuestra práctica. Tampoco debemos fortalecer la sensación al decirnos a nosotros mismos “Sufro tanto, me siento tan débil.” Al hacer eso, nos bloqueamos por completo. Perdemos la habilidad de actuar. Cuando le damos poder al dolor, se convierte en un verdadero obstáculo en el camino de nuestra práctica posterior. Debemos usar cada experiencia desagradable, sea física o mental, como un medio para iluminarnos. Estas experiencias deben movilizarnos hacia un mayor esfuerzo en nuestro camino.


Todo lo que experimentamos depende del estado mental en el que nos encontramos. Si queremos experimentar las cosas de forma diferente, debemos cambiar de mentalidad. Si logramos transformar eficientemente el sufrimiento en una experiencia positiva y benéfica, el sufrimiento desaparecerá por completo sin dejar rastro. Esto nos dará mayor felicidad y alegría.

Las postraciones son una forma de acumular un buen potencial verdadero. Son una forma fácil y efectiva de purificar las acciones negativas de nuestro pasado. Por el otro lado, si debido al dolor y a la fatiga continuamos haciendo postraciones deprimidos, no ocurre una verdadera purificación.

1. Reducción de Karma No debemos pensar que el sufrimiento es algo muy serio. Debemos recordar que el sufrimiento es solamente karma, es impermanente como todo lo demás. El sufrimiento tiene un fin. Cuando madura nuestro karma, debemos permanecer relajados y observar este flujo natural de las cosas. Si logramos infundir nuestra practica con el entendimiento de la impermanencia del karma, se disolverá por sí mismo. El Karma no es algo que debemos aceptar o rechazar. Es como la obligación de pagar nuestras facturas que aparece automáticamente. Cuando hemos pagado nuestras deudas, el karma se disuelve y no queda nada que rechazar.

2. Purificación del karma por medio del malestar físico La práctica del Dharma elimina los velos y las manchas que son resultados de nuestras acciones previas. Debemos percibir el malestar físico que experimentamos durante la práctica como el resultado de la compasión de las Tres Joyas. Este sufrimiento relativamente pequeño disuelve nuestro karma futuro, que no madurará. Por este motivo, debemos experimentar este sufrimiento con alegría y confianza. Estas experiencias desagradables indican que nuestra práctica funciona. El utilizar métodos de purificación puede resultar en muchas experiencias desagradables en el nivel del cuerpo, habla y mente. Al mismo tiempo, estamos eliminando dificultades y velos en nuestras mentes. Como experimentamos la purificación como resultado de nuestra práctica, nuestra confianza en las Tres Joyas incrementa. Sentimos una profunda gratitud porque estas molestias relativamente pequeñas nos ayudan a liberarnos de condiciones que de otra manera maduraría como sufrimientos mucho más grandes.

3. Notando el aferramiento al ego por medio del sufrimiento Debemos considerar todo sufrimiento como un antídoto al aferramiento al ego. El experimentar nuestro propio sufrimiento es en sí una prueba de nuestra actitud egocéntrica hacia todos los fenómenos. Al mismo tiempo, estas situaciones (en las que experimentamos sufrimiento) nos dan la posibilidad de liberarnos de nuestro aferramiento al ego. Si no tenemos una ilusión de ego no podemos experimentar sufrimiento. Debemos entender la causa de nuestro sufrimiento: Lo experimentamos debido a nuestras acciones pasadas que resultaron de nuestro aferramiento al ego. Al estar tan enfocados en nosotros mismos, hemos sembrado muchas semillas kármicas, que han madurado ahora como sufrimiento. Podemos tratar el sufrimiento como una enseñanza que nos muestra los resultados de las acciones que resultan de estar enfocados en nosotros mismos. Desde tiempos sin principio, este aferramiento al ego ha sido la causa de que estemos atrapados en el ciclo de la existencia (samsara).

4. Observando nuestro ego El ego quiere estar satisfecho todo el tiempo. Mientras todo esté bien, nuestro ego está contento y trata de mantener ese estado. Nuestro “yo” se aferra a esta satisfacción y nuestra mente está afligida por el deseo – el veneno del apego. Cuando se van las circunstancias agradables, el ego sigue aferrándose a ellas porque quiere estar satisfecho. Aparecen más deseo y apego en nuestra mente. En los casos de situaciones realmente desagradables, el ego reacciona con ira y aversión. Trata de evitarlas y las reemplaza con experiencias agradables. De esta manera nuestra mente está ansiosa e infeliz. Podemos reconocer la influencia continua de nuestro ego en todas las situaciones. Categoriza las experiencias como agradables o desagradables sin cesar. si seguimos a nuestro ego, acumulamos karma que tarde o temprano madurará como diferentes tipos de sufrimiento.

5. Las experiencias desagradables como prueba de nuestra perseverancia Debemos recordar nuestra promesa de utilizar nuestro cuerpo, habla y mente para el beneficio de otros. Sabiendo que trabajamos para el beneficio de todos los seres, debemos guardar nuestra promesa, dominar nuestras dificultades internas y continuar nuestra práctica.

Tomado de Buddhism Today Spring/Summer 2004

Traducido al español por Mariana Hernández Batlle

Que sea de beneficio para innumerables seres.