Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

11 oct. 2013

Cuando se observa y escucha el verdadero dharma, debe practicarse con gran exactitud.

Existe una interdependencia entre todas las cosas. Si nos apegamos al ego, al nóumeno, estaremos separados del resto de existencias del cosmos.

Con frecuencia la mente de un rey puede transformarse con el consejo de un súbdito leal. Cuando los Budas y Patriarcas ofrecían aunque fuera una simple palabra, la existencia de cada uno cambiaba por completo. Pero en realidad, sólo había soberanos sabios, porque se habían armonizado con la mente de sus consejeros, y discípulos excepcionales para escuchar las palabras del Buda.
Es imposible poner fin a la fuente de la transmigración sin abandonar totalmente la mente de ilusión. De igual modo, si un re desoye los consejos de sus honrados consejeros, aunque en el reino se impartan las adecuadas instrucciones, no se acatarán y el monarca se encontrará en la imposibilidad de gobernar correctamente al país.

Debemos prestar atención al espíritu con el que hemos de practicar. Hacemos zazén secretamente, en nuestra propia mente, sin hacer alarde de ello, observándonos sin perseguir ningún objetivo. De este modo, la mente del Despertar llega a convertirse en íntima para el ego.
Los sesenta y dos dogmas (Ken) provienen de la fuente del ego. Cuando surgen nuestras concepciones dogmáticas, en ese momento, hemos de hacer zazén y observarnos a nosotros mismos, a nuestro propio ego.
Comprender el ego es como ver un panorama. Durante el zazén aparece el subconsciente, las ilusiones. Pero no podemos ponerlas en práctica y éstas se extinguen. La postura del zazén siempre es un espejo. Durante el zazén, observar objetivamente el ego no es una ilusión. Y, aunque se perciba la sustancia del ego, no es la sustancia del ego. Y, por último, nuestro cuerpo carece de nóumeno.
¿Qué es el nóumeno de la vida?
Sea lo que sea, el principio y el final son igualmente vacuidad (ku), como las burbujas en la superficie del agua.
Mucha gente no practica la verdadera Vía del Buda tal como debiera seguirla; siempre está pensando en su ego, en el provecho personal.
Si no nos preocupamos por el éxito ni el fracaso, todo estará en calma.
Todo es ego. El cosmos, el cielo y la tierra van ligados y tienen la misma raíz. Todas las existencias y el ego son una unidad. Si abandonamos el ego, el cosmos entero se convierte en ego. Existe una interdependencia entre todas las cosas. Si nos apegamos al ego, al nóumeno, estaremos separados del resto de existencias del cosmos.
El demonio no existe en si mismo, somos nosotros quienes lo creamos. Si perseguimos algo o si huimos de algo, el demonio aparece.
En la civilización moderna, la educación se convierte en una empresa. Incluso los religiosos hacen negocios. Por eso el demonio se apodera de la educación y de la religión.

fuente: El Tesoro del Zen (edición a cargo de Taisen Deshimaru)