Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

5 nov. 2014

Para ser calificado como un Buddha, un Maestro del Mundo, un aspirante debe prepararse a lo largo de un periodo inconcebiblemente largo de tiempo que abarca un número incalculable de existencias. Durante estas vidas pasadas, se utiliza el término “Bodhisatta” para referirse al futuro Buddha, un aspirante a la iluminación completa de la Buddheidad. En cada vida el Bodhisatta debe entrenarse a sí mismo, a través de obras altruistas y esfuerzo meditativo, con el objeto de adquirir las cualidades esenciales de un Buddha. De acuerdo con la doctrina del renacimiento, al nacer nuestra mente no es una “tabla rasa”, sino que acarrea todas las cualidades y tendencias que hemos formado en vidas previas. De manera que para llegar a ser un Buddha se requiere completar, en el grado más elevado, todas las cualidades espirituales y morales que alcanzan su clímax en el estado de Buddha. Estas cualidades son llamadas “paramis” o “paramitas”, virtudes trascendentes o perfecciones: generosidad, conducta moral, renuncia, sabiduría, energía, paciencia, veracidad, determinación, amor benevolente y ecuanimidad.

Venerable Bhikkhu Bodhi.