Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

14 ene. 2015

cuento



Cuenta una vieja leyenda que un joven, mientras vagaba por el desierto, encontró un manantial de deliciosa agua cristalina.
El agua era tan dulce que llenó su cantimplora de cuero a fin de llevarle un poco de ese manantial al anciano de la tribu que otrora había sido su maestro.
Después de una caminata de cuatro días, el joven llega a la tribu y le entrega su cantimplora al anciano quien, tras beber un largo sorbo, sonríe cálidamente a su estudiante, colmándolo de elogios y agradecimientos por ese agua tan dulce.
El joven regresa a su hogar con un corazón rebosante en dicha.
Más tarde, ese mismo día, el anciano permite que uno de sus estudiantes pruebe un poco de agua.
Instantáneamente la escupe, vociferando acerca del pútrido sabor del líquido.
Los hechos indicaban que el agua se había puesto rancia debido a la cantimplora de cuero.
Sin pensarlo dos veces, el estudiante censura a su maestro:
- Maestro, el agua estaba nauseabunda. ¿Por qué has aparentado que te gustaba?
Y el maestro respondió: “Tú sólo saboreaste el agua, sin embargo, yo saboreé el regalo.
El agua no era sino el recipiente de un acto de amor, y nada, nada en este mundo es más dulce que eso”.

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