Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

11 jul. 2015

el poder es el símbolo de la HIPOCRESIA y la FALSEDAD


Uno de los más conspicuos ejemplos de este despliegue de poder se observa en la actitud occidental hacia la Naturaleza. Los occidentales hablan siempre de conquistar la Naturaleza, pero nunca de armonizarse con ella. Ascienden a una elevada montaña y afirman que la han conquistado. Consiguen enviar un determinado tipo de proyectil hacia el cielo y proclaman que el espacio ha sido conquistado. ¿Por qué no dicen que conocen ahora la Naturaleza mejor que antes? Desgraciadamente, el concepto de hostilidad está penetrando cada rincón del mundo, y apalabras como "control", "conquista", "condicionamiento" y otras similares están a la orden del día.

D.T. Suzuki

Quienes están embriagados de poder son ineptos para percibir que el poder es enceguecedor y que su horizonte interior es cada vez más estrecho. El poder está así asociado con el intelecto y hace uso de él en cualquier circunstancia.

El amor, sin embargo, trasciende el poder, porque en su penetración en la esencia de la realidad, lejos, más allá de la finitud del intelecto, es en si mismo infinito. Sin amor no se puede percibir la red de relaciones infinitamente expansiva que configura la realidad. O, a la inversa, también podríamos decir que si o se ve la infinita urdimbre de la realidad no se puede nunca experimentar el amor en su verdadera luz. El amor confía, es siempre afirmativo y omniabarcante. El amor es vida y, por tanto, creación. Todo lo que toca es vivificado y potenciado por un nuevo impulso de crecimiento. Cuando se ama a un animal, éste crece más inteligente; cuando se ama a una planta se conocen todas sus necesidades. El amor nunca es ciego; es una reserva de luz infinita.

Pero el poder, al ser ciego y autolimitador, no puede contemplar la realidad en su talidad; por consiguiente, lo que ve es irreal. El poder es en si mismo irreal y todo lo que con él entra en contacto participa de la misma irrealidad. El poder medra sólo en un mundo de irrealidades y, de esta forma, se convierte en símbolo de la HIPOCRESÍA y la FALSEDAD.

LIBRO Budismo Zen por Daisetz Teitaro Suzuki