Los peces nacen en el agua, el hombre nace en el Tao.Si los peces, nacidos en el agua, buscan la sombra profunda del estanque o la alberca, todas sus necesidades son satisfechas.Si el hombre, nacido en el Tao, se hunde en la profunda sombra de la no-acción, para olvidar la agresión y las preocupaciones, no le falta nada, su vida es segura.
Moraleja: "Todo lo que necesita el pez es perderse en el agua.Todo lo que necesita el hombre es perderse en el Tao".

AVISO

queridos amigos los haikus que humildemente escribo están en este sitio: www.haikusilvestre.wordpress.com
gracias ! Namasté

27 ene. 2016

“Our personality is what we experience ourselves as, and we welcome and value it. The last thing to do is attempt to get rid of it.” (p.150)

So we are not interested in getting rid of personality. We are very interested in altering our perspective on it.” (p.151)

“Learning to abide in awareness beyond limited personal identity doesn't mean that we are trying to get rid of our personality. That the Buddha taught anatta, no-self, doesn’t mean that we are supposed to feel guilty for having personalities, or embarrassed about who we are. We all have personalities. Buddhism is telling us that personality is not all it appears to be…” (p.149-50)

Ajahn Munindo, Unexpected Freedom

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"Nuestra personalidad es como lo que experimentamos a nosotros mismos y le damos la bienvenida y lo valoramos. Lo último que hay que hacer es tratar de deshacerse de ella. "(P.150)

Así que no estamos interesados en deshacernos de la personalidad. Estamos muy interesados en alterar su punto de vista en ella. "(P.151)

"Aprender a permanecer en la conciencia más allá de la identidad personal limitada no significa que estamos tratando de deshacernos de nuestra personalidad. Que el Buda haya enseñado anatta, no-yo, no quiere decir que se supone que debemos sentirnos culpables por tener personalidades, o avergonzados por lo que somos. Todos tenemos personalidades. El budismo nos está diciendo que la personalidad no es todo lo que parece ser ... "(p.149-50)

Ajahn Munindo, Libertad inesperada